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Familia

EL SENTIDO Y LA MISIÓN DE LA FAMILIA

27 de enero de 2020

EL DESIGNIO DE DIOS SOBRE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA.

¿De dónde proviene la tendencia hacia el matrimonio y la familia?, ¿La tendencia del hombre y la mujer a unirse en una convivencia conyugal?

En primer lugar podemos decir que el matrimonio o la familia no es simplemente una costumbre social, o una forma que impone la autoridad o un remedio para las debilidades humanas. La respuesta la encontramos en el mismo designio de Dios sobre el hombre: “Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza: Llamándolo a la existencia por amor, lo ha llamado al mismo tiempo al amor; (FC No. 11).

De aquí se desprenden varias consecuencias:

*Que somos criaturas: Dios es el Creador y nosotros las criaturas. Dios tiene un plan sobre mí que soy criatura. Este plan, esta llamada personal que Dios me hace la inscribe en mi ser y por consiguiente la capacidad y la responsabilidad de amar y de comunicarme. El amor me viene de lo alto.

*Que somos criaturas llamadas a realizar algo: por tanto el amor es la vocación, la llamada fundamental e innata de todo ser humano.

*Que somos criaturas llamadas, pero libres de elegir y que la verdadera libertad está en elegir esta vocación al amor.

* Que Dios tiene dos modos de llamar: uno de los dos modos, para realizar esta vocación es el matrimonio, el otro la virginidad.

*Que soy criatura con un cuerpo y un espíritu: El hombre está llamado al amor en su totalidad unificada, es decir, alma que se expresa en un cuerpo. En virtud de esta unión sustancial con un alma espiritual, el cuerpo no puede ser reducido a un complejo de órganos, tejidos y f unciones, sino que es parte constitutiva de la persona, que a través de él se manifiesta. El amor abarca también al cuerpo.

*Si mi cuerpo no es solo un complejo de órganos, tejidos y funciones, por esto mismo, la sexualidad no es algo puramente biológico, sino que afecta a lo más íntimo de la persona humana: a su cuerpo y a su espíritu. Es necesario considerarlo como valor de la persona, en cuanto creado a imagen de Dios.

*El único “lugar” donde se hace posible la donación total de un hombre a una mujer es el matrimonio, es decir, en esa elección consciente y libre con la que el hombre y la mujer aceptan la comunicación íntima de vida y amor que Dios mismo ha querido. En contraposición a lo que hemos dicho, el mundo en que vivimos rechaza muchas de estas ideas: se puede hablar de justicia, de familia, de amor pero no tienen como punto de referencia a Dios.

Al hombre de hoy le gusta ser “creador”. Hacer uso de su cuerpo y de su sexualidad según su “plan creador”, no como criatura. Su “libertad” está en definir irracionalmente las reglas del juego. Ir contra su misma naturaleza. En una palabra, no aceptar el designio de Dios sobre el matrimonio, la familia y la propia persona. Y como dice Víctor Frankl: “Cuando la gente vuelve la espalda a Dios ocurre lo que está ocurriendo: se llega al desprecio de la vida”.

LAS TAREAS O COMETIDOS DE LA FAMILIA CRISTIANA

En el designio de Dios la familia no solo descubre su identidad como una “íntima comunidad de vida y amor”, sino también su misión, su cometido que es el de custodiar, revelar y comunicar el amor de, Dios por la humanidad.

Bajo esta luz unitaria hay que ver las cuatro tareas de la familia cristiana en las que se expresa su misión y vocación: Bajo el prisma del amor. Y en ese sentido cada una de esas tareas no es, sino la explicación de ese designio de Dios sobre la familia, y que consiste en esta llamada al amor. Como dice Juan Pablo II en la Familiaris Consortio: Familia “Sé” lo que eres.

¿Cuáles son estas tareas?

* En primer lugar vivir, crecer, perfeccionarse hacia dentro como esposos, padres e hijos y de ahí sale el primer cometido: Formar una comunidad de personas.

*En segundo lugar crecer, perfeccionarse para servir a la vida,. Primero, por una parte: participando en el amor de Dios y en su poder de Creador “mediante la cooperación libre y responsable de la transmisión del donde la vida humana”. Segundo, por otra, parte educando a los hijos hasta la madurez.

*En tercer lugar esta experiencia de comunión, fuerza y cohesión vivida dentro de la familia debe proyectarse a la sociedad, siendo el motor del desarrollo de la misma. Este es el tercer cometido: su participación en el desarrollo de la sociedad.

*Y una cuarta tarea, no menos importante, consiste en la edificación del Reino de Cristo en la historia, mediante la participación en la vida y misión de la Iglesia.

Los dos primeros cometidos están encaminados a fortalecer y robustecer esa comunidad de personas, al servicio de la vida, que después se proyectará en el mundo exterior como primera célula de la sociedad y como Iglesia doméstica.

Fuente/Autor: R.P. Antonio Cabrera Folleto EVC No. 626 http://www.laverdadcatolica.org/elsentidoylamisiondelafamil

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