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Mundo Joven

Carta a los JÓVENES SIN FRONTERAS DESDE AFRICA

27 de enero de 2020

Hola queridos amigos jóvenes sin Fronteras, es verdaderamente un placer poder compartir con ustedes un poco de nuestra misión como Scalabrinianos en tierras africanas.

Antes que nada me presentare brevemente, soy p. Jorge Armando Guerra originario de San Felipe Gto. Fui ordenado sacerdote en el 2010 y desde hace dos años fui destinado a nuestra misión Scalabriniana en Ciudad del Cabo en África donde me encargo de la animación juvenil y vocacional de nuestras misiones en Ciudad del Cabo, Johannesburgo y Mozambique.

África del Sur es común conocido por el país del Arcoíris por la diversidad cultural y natural del país, es una nación llena de contrastes, pues históricamente vivió una época de separación racial que trajo mucha prosperidad para una minoría de habitantes y grande pobreza y subdesarrollo para la mayoría de la población. Fue gracias a Nelson Mandela, el primer presidente negro, que desde hace veinte años el país vive un clima democrático que busca la paz, reconciliación y justicia entre las diversas clases sociales (negros, mulatos “colours”, blancos e indianos.

Nuestra presencia en Cape Town es muy rica de iniciativas a favor de los migrantes y de las comunidades locales. Pastoralmente acompañamos a las comunidades de lengua francesa, portuguesa e inglés. Actualmente nuestra comunidad religiosa está formada por cuatro padres dos mexicanos y dos italianos.

Ciudad del Cabo es una ciudad marítima y tiene el segundo puerto más grande de la región. Por esta razón es un lugar de paso para muchos marineros que trabajan en diferentes naves cargueras, turísticas y de pesca. Como Scalabrinianos trabajamos a través del Apostolado del Mar. Esto nos permite encontrar marineros que vienen principalmente de la Filipinas, Indonesia, Vietnam, Taiwán, China y de otros países de Europa. Esta pastoral es desafiante desde el punto de vista cultural, social y religioso, pues muchos de los marineros no hablan inglés y no son cristianos. Esto nos desafía para hacer nuestra presencia en medio de ellos como una ocasión para el dialogo y el encuentro con gente de otras culturas y religiones.

Pero más allá de esto el grande desafío es como ofrecer un servicio que pueda ayudar a erradicar todas las injusticias que viven los marineros. El trabajo en la pesca es uno de los más arduos, pues los marineros, en algunos casos, tienen que pasar hasta seis meses en el mar trabajando 18 horas sobre 24. Es aquí donde se siente urgente la necesidad de servir al migrante-marinero sea en el aspecto religioso como en el aspecto social y humanitario.

El servicio social es muy significativo gracias al centro de asistencia para los migrantes “Scalabrini Center”, este es un organismo que ofrece variados servicios a los refugiados que llegan al país, ellos provienen principalmente de los países centro-africanos. Los servicios que se ofrecen son el enseñamiento del Inglés, asistencia para adquirir el estado de refugiado, oficina para los buscan trabajo, clases de computación, etc. Todos estos servicios tienen como objetivo ayudar al migrante a integrarse en la sociedad local.

La presencia Scalabriniana en este país es desafiante pues repetidas veces los migrantes son víctimas de exclusión, violencia y explotación laboral. Nuestra presencia tiene dos dimensiones importantes: ayudar al migrante a integrarse cultural, social y religiosamente y al mismo tiempo concientizar a la sociedad para acoger al migrante y romper los prejuicios y así evitar el comportamiento de racismo, xenofobia y exclusión.

Desde hace algunos años tenemos un Orfanato llamado “Lawrence House” donde viven niños y jóvenes la mayoría hijos de refugiados. Esta institución ofrece les las condiciones necesarias para la educación y formación integral de manera que en un futuro se puedan re-integrar con sus familias o puedan llevar una vida con menos dificultades.

Cada una de estas actividades misioneras refleja el sueño del Beato Scalabrini: “Llevar donde haya migrantes el consuelo de la fe y la sonrisa de de su patria”. El ser Scalabriniano nos abre a la universalidad, al rico encuentro y confronto con personas de otras culturas y religiones. El trabajo sigue siendo mucho y los obreros pocos, por eso te invito a que no tengas miedo y te unas a esta aventura de servir a Cristo en los migrantes.

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