“No hay alegría más pura y más santa que en el atenderse unos a otros, comunicarse unos con otros”.

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Mundo Misionero Migrante

XV Jornada de oración y ayuno por los misioneros mártires

27 de enero de 2020

ITALIA

“Los misioneros asesinados: esperanza para el mundo”: el 24 de marzo la , promovida por el Movimiento Juvenil Misionero
Roma.

El 24 de marzo, aniversario del asesinato de Mons. Óscar A. Romero, Arzobispo de San Salvador (1980), desde hace quince años se recuerdan también a todos los misioneros que han muerto en el mundo al servicio del Evangelio y el anuncio de Cristo.

La iniciativa, nacida en 1993 por obra del Movimiento Juvenil Misionero de las Obras Misionales Pontificias italianas, se han extendido ya a muchos otros Países. Son muchas las diócesis y los institutos religiosos que dedican un momento del año a recordar a los misioneros mártires y con ellos, a todos los que han vertido su sangre por la causa del Evangelio.

El tema elegido para esta XV Jornada es: “Los misioneros asesinados: esperanza para el mundo”. “Frente a un mundo que cada vez tiene más miedo al futuro, frente a hombres y mujeres que ya no son capaces de levantar la mirada y mirar hacia arriba y soñar, los misioneros muertos nos invitan a ser aún más fuertes en la fe, a creer que es posible una nueva humanidad, a esperar en un futuro mejor – se explica en el subsidio preparado por el Movimiento Juvenil Misionero para este Día -. Una vida gastada por amor puede transformar las conciencias, cambiar la mentalidad y la vida. En lugar de motivo de tristeza, el martirio en la Iglesia se vive como por fuente de fortaleza, de energía y de esperanza para continuar por el mismo camino que siguió Cristo, sin ninguna otra defensa que el Evangelio.”
“Los mártires nos dan la fuerza de continuar. Son hombres y mujeres que siguen a Cristo que han mostrado que el perdón y el amor es más fuerte que el odio; con su sacrificio nos indican que el Señor continúa resucitado y vivo, el que vence el mal y la muerte. Sin su testimonio el mundo sería más pobre y más árido, sería aún más difícil esperar. En las muchas oscuridades que el mundo atraviesa, los mártires brillan como estrellas y con su testimonio iluminan el camino de la humanidad hacia la luz que es Cristo. Por medio del recuerdo y del sacrificio de los misioneros asesinados por el evangelio, se hace presente hoy la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, fuente y manantial de la esperanza para el mundo.”

La invitación a celebrar esta Jornada se dirige a las comunidades parroquiales, a las comunidades de vida consagrada, a los seminarios, a los grupos y a las asociaciones, a los movimientos y al mundo misionero en general. El subsidio preparado por el Movimiento Juvenil Misionero presenta diversas sugerencias, sea para la oración (esquema para la Adoración Eucarística, para el Vía Crucis y para la Vigilia de oración) como para algunos gestos: visita a los que sufren en el cuerpo y en el espíritu, el acto de oferta del propio sufrimiento por las misiones, donar sangre para salvar vidas humanas, hospedar durante un día a una persona pobre o extranjera. Las ofertas equivalentes a la comida que no se ha consumido en este día de ayuno serán destinadas a un proyecto de solidaridad de las comunidades cristianas en Líbano: también de este modo la sangre de los mártires servirá para hacer renacer la esperanza en uno de los lugares del mundo más marcados por el odio y la violencia.

En la foto – Padre Andrés Santoro, asesinado en Turquía en el 2006.

Fuente/Autor: Fides

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