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Unidad y dolor entre las nuevas realidades eclesiales por la muerte de monseñor Giussani

27 de enero de 2020

Fundador de «Comunión y Liberación

ROMA, jueves, 24 febrero 2005 – La desaparición de monseñor Luigi Giussani, fundador de «Comunión y Liberación» (CL), ha suscitado la manifestación de la unidad entre otros nuevos movimientos de la Iglesia y la expresión compartida de afecto y dolor, según reconocen varios fundadores o responsables.

En su residencia de Milán fallecía en la madrugada del martes monseñor Giussani a los 82 años de edad (Cf. Zenit, 22 febrero 2005). El año pasado se había celebrado el 50º aniversario de CL; éste «puede considerarse justamente, junto a una gran variedad de otras Asociaciones y nuevas Comunidades, como uno de los brotes de la prometedora “primavera” suscitada por el Espíritu Santo en los últimos cincuenta años», escribió el Papa en una carta las «bodas de oro» del movimiento eclesial.

Chiara Lubich, fundadora del movimiento de los Focolares (www.focolare.org), relata un encuentro que tuvo con monseñor Giussani en Milán, en noviembre de 1998, poco después del histórico encuentro de Movimientos con el Papa en la Plaza de San Pedro, en la Vigilia de Pentecostés de aquel año (Cf. Zenit, 31 mayo 1998).

«Es una de las pocas veces que he tenido la impresión de encontrar a un santo, una santidad conquistada con no pocos sufrimientos», igual que fue «fuerte otra impresión que repetí a sus colaboradores: “¡He encontrado un carisma auténtico!”», declara, según cita un comunicado de los Focolares enviado a Zenit.

Prosigue Lubich: «El Papa, en aquella Vigilia de Pentecostés, nos había pedido “comunión y compromiso”. Era por esto que me había acercado a Milán. Aquel encuentro fue para todos nosotros, como monseñor Giussani escribió después en una carta a su Fraternidad, “el día más grande de nuestra historia”. Y añadía: “Se lo he dicho también a Chiara y a Kiko [Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal. Ndr], a quienes tenía a mi lado en la plaza de San Pedro: ¿cómo se hace, en estas ocasiones, para no gritar nuestra unidad?”».

«En el corazón –reconoce– me queda una inmensa gratitud por su vida gastada sin medida al servicio de un carisma que ha introducido en la Iglesia una nueva corriente de intensa vida espiritual abriendo de par en par a miles y miles de hombres y mujeres del mundo el encuentro personal con Jesús y suscitando muchas obras concretas en respuesta a las expectativas de nuestro tiempo».

«Recuerdo a don Giussani como un hombre que supo tomar en serio a Cristo y el Evangelio, un hombre habitado por una espiritualidad profunda», expresó a «Radio Vaticana» Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio (www.santegidio.org).

Su recuerdo también lo vincula con aquel encuentro de Nuevas Comunidades y Movimientos con el Papa en 1998, cuando monseñor Giussani ante el Papa dijo: «Nosotros somos todos mendigos». «En estas palabras está –me parece— mucho del ánimo de don Giussani. Este hombre que toda la vida buscó y toda la vida dio testimonio de haber encontrado a Jesús», añadió Riccardi.

Comentó que don Giussani «se dio cuenta de que la fe es algo que transcurre en profundidad, en la vida de los hombres, en el encuentro del hombre con el hombre y en el encuentro del hombre con el Señor Jesús», «una intuición que maduró en su experiencia en los pasillos» del Liceo Berchet, origen de CL, así como la idea –ya surgida– de que «la Iglesia debía ser movimiento», una idea que don Giussani «retoma con fuerza».

El fundador de CL «jamás fue un hombre protagonista. Recuerdo las palabras de don Giussani que quitaban la atención de su persona. Decía: “Sí, existe un carisma, pero el fondo del carisma es Cristo”», concluyó.

Expresando su «gran dolor» por la muerte de monseñor Giussani, «Acción Católica Italiana» (AC), en un comunicado de su presidencia nacional difundido en www.azionecattolica.it, unió el recuerdo del fundador de CL con la peregrinación de aquel movimiento a Loreto, una gran cita que celebró en torno al Santo Padre (Cf. Zenit, 7 septiembre 2004).

Monseñor Giussani envió por la ocasión un mensaje a AC: «Mi deseo es que Acción Católica corresponda cada vez más a la invitación del Santo Padre que la ha indicado como fenómeno tan significativo para la vida de la Iglesia y para Italia, deseando “una nueva primavera de gracia y de compromiso para la Asociación y para todo el pueblo cristiano”», escribió.

Dice el comunicado de AC en el día de la muerte de don Giussani: «Queremos recordar la sintonía con la que hemos iniciado juntos un nuevo camino dirigido a testimoniar en lo concreto de las Iglesias particulares, en las que arraigan nuestras experiencias, la comunión que debe caracterizar a los creyentes en el Resucitado».

«Una comunión –continúa– que hoy se hace aún más firme en el momento en que, en la oración, dirigimos el pensamiento a don Luigi, sabiendo que los diferentes carismas constituyen una riqueza cuando se viven y asumen en una misma vida de Iglesia».

Paola Bignardi, presidente nacional de AC Italiana, subrayó en la emisora pontificia respecto a don Giussani «su fidelidad al Evangelio, que le llevó a reconocer en el servicio al hombre y en la promoción del hombre, de la vida y de la cultura los caminos apropiados para anunciar el Evangelio en el contexto actual».

«Conmoción» y «gratitud» señaló por su parte monseñor Javier Echevarría, prelado del Opus Dei (www.opusdei.org), este miércoles con ocasión de la desaparición de monseñor Giussani, señala la Oficina de Información de la Prelatura a Zenit.

«Su muerte supone una gran pérdida para la Iglesia –reconoce monseñor Echevarría–. Pienso especialmente en los innumerables jóvenes que han descubierto el Rostro de Cristo a través de sus palabras iluminantes, y en todos aquellos que deben a él el descubrimiento de la propia vocación cristiana».

El prelado recuerda que «su tránsito al Cielo se ha producido en las primeras horas de la fiesta de la Cátedra de San Pedro: me parece todo un símbolo de una existencia dedicada por entero al servicio de la Iglesia».

«Con la segura esperanza de que el Señor habrá premiado su generosidad», transmite finalmente «a todos los hijos espirituales de monseñor Giussani la expresión de mi afecto más sincero y mi unión en la oración».

Miles de personas están visitando los restos mortales de monseñor Giussani, que se están velando en la capilla del Instituto «Sacro Cuore» en Milán. En la catedral de la ciudad italiana, en nombre del Santo Padre, el cardenal Joseph Ratzinger –prefecto de la Congregación vaticana para la Doctrina de la Fe– presidió este jueves el funeral por su eterno descanso.

Fuente/Autor: Zenit

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