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Mundo Misionero Migrante

Un doloroso regreso

27 de enero de 2020

El año pasado, los Consulados mexicanos en EU registraron 10 mil 622 envíos de cuerpos para ser enterrados en México, un incremento de 7% con respecto a 2005, y de 11% en comparación con 2004.

Martes 12 de junio de 2007

CONWAY, Arkansas.- Héctor Acevedo tenía 22 años, se encontraba en este país ilegalmente y lejos de su madre cuando murió, el mes pasado, en un accidente automovilístico fuera del pueblo, justo al otro lado del río Arkansas.
Pero madre e hijo fueron reunidos rápidamente. La unida red de inmigrantes se puso en acción para repatriar el cuerpo de Acevedo, que se sumó a la procesión de miles de muertos mexicanos que emprenden su regreso a casa cada año. Un sobreviviente del accidente contactó al pariente de otra víctima, quien trabajaba en un restaurante cuyo dueño era pariente de Acevedo.

Un tío identificó el cuerpo, contactó al Consulado mexicano en la localidad de Little Rock y arregló todo el papeleo. Por 2 mil 300 dólares, más otros 500 proporcionados por el Consulado, la familia compró el “Paquete hispano”, en los servicios funerarios Brown´s Christian, especializados en la repatriación de cuerpos a México. Seis días después del accidente, Acevedo fue enterrado junto a su abuelo en González, Tamaulipas, al noreste de México.

“Esperar la llegada del cuerpo fue una agonía”, señaló Juanita Solo, madre de Acevedo. “Yo lo tenía que ver, tenía que acariciarlo”.

Dichas reuniones póstumas se han vuelto cada vez más frecuentes en aldeas y pueblos en México, desde las cuales han partido hijos e hijas de familia, normalmente de forma ilegal, para encontrar trabajo en Estados Unidos. “Lidiamos con esto todos los días” dijo Eric Levy, que supervisa la repatriación de cadáveres en el Consulado mexicano de Little Rock, el cual abrió sus puertas a finales de abril.

El año pasado, los Consulados mexicanos en EU registraron 10 mil 622 envíos de cuerpos para ser enterrados en México, un incremento de 7% con respecto a 2005, y de 11% en comparación con 2004. Los Consulados, que no dan seguimiento al estado migratorio de los fallecidos, gastaron alrededor de 4 millones de dólares en 2006 para ayudar a repatriar los cuerpos a México, cifra mayor a los 3.4 millones que se gastaron en 2005. (La Dirección General de Protección y Asuntos Consulares de la Cancillería, consultada por EL UNIVERSAL, informó ayer que, según sus datos, en 2006 sólo fueron repatriados 5 mil 892 cadáveres de nacionales mexicanos, con el apoyo económico de los Consulados).

Mientras el Congreso debate una propuesta ley migratoria que abriría el camino a la ciudadanía a millones de inmigrantes ilegales y otorgaría visas temporales de trabajo a cientos de miles, el viaje de regreso a casa de miles de difuntos sugiere que para muchos mexicanos la estadía en EU, legal o no, está predestinada a ser temporal.

“Para los mexicanos, los lazos de la unidad familiar son muy fuertes”, dijo el reverendo John Brown, ministro de la iglesia católica de St. Joseph, en Conway, y quien ofició en el funeral de Acevedo. “Ese lazo se rompe cuando van en busca de trabajo a Estados Unidos, pero se restablece cuando mueren”.

En los barrios de inmigrantes mexicanos en EU se pueden encontrar, en las ventanas de las tiendas de abarrotes, cajas en las que se recolecta dinero para ayudar a repatriar algún cuerpo. Los patrones también colaboran con los gastos.

Fuente/Autor: EDUARDO PORTER . THE NEW YORK TIMES/El Universal

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