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SEXUALIDAD MASCULINA

27 de enero de 2020

Primera de dos partes.

La vida sexual de los solteros está, normalmente, marcada por algún tipo de problemas de sexualidad. A veces los problemas se originan en la falta de una buena instrucción y educación sexual, otras veces los problemas tienen origen en experiencias precoces, otras los problemas surgen de experiencias buscadas libremente, pero fueron malogradas o dejaron marcas negativas.
Por sí sola, la vida sexual de los solteros presenta especie de “conflicto o necesidad de contradicción”. Cuando la sexualidad masculina y femenina llega a su periodo de más intensa maduración, de manifestaciones permanentes, de impregnación de hormonas, de curiosidad por realizar experiencias sexuales diversas, de tener oportunidades reales para las experiencias, precisamente en esa edad, el joven es llamado de abstenerse de relaciones sexuales genitales. Es llamada a canalizar sus energías, a almacenarlas, en fin, a no entrar por un camino de actividad sexual…
Esta “aparente violencia represiva” de la sexualidad del joven, en verdad, se vuelve valor sano, se vuelve riqueza, economía de energías vitales y de salud psíquica y emocional. Preserva de contraer traumas, represiones o desvíos de la sexualidad. Basta, para eso, hacer una opción consciente y positiva por una vida sexual casta.

REALIDAD MASCULINA

Apreciado joven. Tu sexualidad masculina no es sólo diferente de la femenina en la parte física. Tú eres todo diferente de lo femenino. También en tu psiquismo sexual, en tus emociones sexuales y en tu espíritu sexual. Tú eres masculino. La mujer es toda femenina.
A no ser que haya alguna anormalidad congénita, lo que sería, evidentemente, una excepción.
Es importante que te conozcas como “todo masculino” para poder entender a la mujer “toda femenina”. Por causa de ese desconocimiento surgen ciertos problemas en el noviazgo y en el matrimonio. En cuanto a lo físico, conoces tus diferencias en cuanto a la mujer. Tus órganos genitales están en el exterior de tu cuerpo: escroto o saco, con los testículos, y el pene. Internamente, tienes las vesículas terminales, que guardan el material sexual producido por los testículos, y los vasos seminíferos, que conducen ese material. Hay, también, todo un sistema glandular responsable de la función sexual física.
Tus testículos, joven, son los responsables de producir hormonas sexuales, del esperma y los espermatozoides. Comenzaron su producción en algún momento de tu adolescencia. Lo percibiste bien porque, manipulando tu pene, hubo una excitación que culminó con una eyaculación, bien porque, en una noche cualquiera, tuviste una polución nocturna, es decir, una eyaculación durante el sueño; te despertaste “mojado”. En la eyaculación surgieron hormonas, esperma y espermatozoide. Fue el comienzo de la función de los testículos. A partir de entonces, te volviste capaz de fecundar a una mujer.
Una parte de tus hormonas son llevadas a la corriente sanguínea y, por ella, a todo tu cuerpo, para darte a conformar tu forma masculina: tus maneras de hombre, tu barba, cabello, rostro, brazos, voz, fuerza, coraje, etc. La falta de hormonas masculinas genera problemas en la formación de lo masculino y puede volver afeminado al hombre.
Tus testículos, desde que comenzaron a funcionar, producen permanentemente el material sexual, o sea, el esperma con los espermatozoides. Este material es almacenado en tu cuerpo, en las vesículas seminales, como en un depósito. Cuando el depósito está lleno, tu organismo y psiquis se movilizan para vaciarlo. Entonces ocurre la necesidad de la eyaculación. O la eyaculación natural, o la provocada por la masturbación, o por la relación sexual con personas de mismo o de otro sexo.
Para que haya eyaculación es siempre necesario que funcione todo un mecanismo muscular de contracciones y descontracciones del organismo que provocan la salida del material eyaculado. Esas contracciones y descontracciones pueden ser provocadas naturalmente, por el propio organismo, por alguna forma de provocación o manipulación, hechas por el joven.
Las eyaculaciones son mas o menos frecuentes de acuerdo a la edad, con el temperamento, con situaciones psicológicas, o con la práctica de relaciones sexuales. En el inicio de la adolescencia son menos frecuentes: cada dos semanas, cada ocho o diez días. En los jóvenes son más frecuentes. Hay jóvenes, por ejemplo que se viciaron en la masturbación, o en relaciones sexuales a través de revistas, de filmes, de programas de TV, o en ambientes erotizantes, justamente por que se estimulan, provocan mayor producción de material sexual y, por eso, tienen necesidad de eyaculaciones frecuentes. Cuando más de prisa se llene el depósito de material sexual, más de prisa surge la necesidad de vaciarlo, o sea, de eyacular.

NECESIDAD DE EYACULACION

Para todo joven y, en especial para ti que quieres vivir la vida en el Espíritu, la vida sexual, con su necesidad natural de eyaculaciones, siempre parece ser un problema insoluble y, al mismo tiempo, una incomodidad, algo que atasca, una barrera a la vida nueva. Esto no es así. Esclarecimientos y tomas de opción cambian la realidad de vivencia de tu sexualidad.
Ante todo, ve en tu sexualidad y en tu genitalidad una maravilla del Padre celestial. ¡Qué maravilla que seas hombre, masculino! ¡Qué maravilla son tus genitales! ¡Qué belleza y grandeza la elaboración de los espermatozoides, millones por semana! ¡Qué sabiduría divina que puedes generar vida, justamente a través de tu genitalidad! ¿Ya percibiste esa maravilla divina y ya la agradeciste mucho, mucha veces, al Padre creador, que te concedió esos dones? ¡Detente, agradece ahora! Es importante crear una imagen digna, bella, noble, hasta sagrada, de tu sexualidad.
Las necesidades de eyacular siempre están presentes, pero no pienses que todas estas manifestaciones son “una tentación del demonio” para llevarte al pecado. Ellas son un proceso natural de tu sexualidad para que se produzca la eyaculación necesaria. El Demonio, eventualmente, podría aprovecharse de tu necesidad natural para inducirte hacia los pecados del sexo, pero ahora olvídalo. Con el tiempo vas a percibir que, hasta que no acontezca de algún modo una eyaculación, no te tranquilizarás. Es decir, tu sexualidad no se tranquiliza. Insiste. No te deja en paz. Ella tiene la necesidad de eyaculación y, por eso, insiste. Percibes, también, que producida la eyaculación, todo se calma, principalmente cuando sucede a solas. La calma de tu sexualidad no se produce, en cambio, por un tiempo más largo cuando hubo eyaculación por masturbación de a dos, o por relación homosexual, o relación heterosexual fuera del matrimonio. Se calma un poco, pero después vuelve rápidamente con nueva necesidad e intensidad.

LA MASTURBACIÓN MASCULINA

La masturbación masculina es el acto de, “voluntaria y libremente” estimular de algún modo tus órganos genitales o tu estructura sexual, al punto que se produzca una eyaculación con la “finalidad” de gozar el fuerte placer del orgasmo. La provocación de la estructura sexual o de los genitales para producir eyaculación y masturbación pudo ser hecha por distintas maneras:
1.- A través de manipulación del pene, excitándolo hasta la eyaculación y el natural orgasmo que la acompaña.
2.- A través de estimulaciones de los genitales, de a dos.
3.- Por contactos eróticos con el cuerpo de otra persona, del mismo o del otro sexo.
4.- Mediante fantasías o pensamientos eróticos insistentes, cultivados para causar excitación y placer.
5.- Por medio de filmes o escenas que exciten y causen eyaculación.
6.- Por contactos físicos eróticos que exciten al punto de causar eyaculación y orgasmo.

LA MASTURBACIÓN PUEDE ORIGINARSE EN DISTINTAS FUENTES

El acto de la masturbación puede originarse en distintas fuentes o causas:
1. Necesidad de eyaculación: El joven siente la necesidad física de eyacular. Su psiquis entra en sinfonía con el físico y desencadena el deseo del placer. El joven aprovecha el convite, obedece el impuso, y estimula sus genitales para gozar del placer sexual del orgasmo, masturbándose libre y voluntariamente.
2. Vicio: Por que el joven se masturbó muchas veces, se creó en él un vicio de la masturbación, o sea, una necesidad fuerte, incontrolada, frecuente, de gozar del placer sexual. Aún sin tener necesidad de eyacular, por que se vició en el gozo de ese placer, el psiquismo lo impulsa a provocar la masturbación para gozar del orgasmo.
3. Tensiones psíquicas: El joven está pasando por tensiones fuertes, prolongadas. Éstas pueden tender a descargarse en la masturbación. Sería como una válvula de escape. Hay personas, aún adultas, cuyas tensiones tienden a descargarse en la masturbación.
4. Tensiones de la adolescencia: El adolescente entra en una crisis general más o menos intensa. Se crean tensiones en relación consigo mismo, por los cambios que suceden en todo su ser. Tensiones con los padres, por proclamar su libertad. Tensiones en la escuela, por su carga de rebeldías. Tensiones en la afectividad, por fracasos o incapacidad momentánea de mantener una relación más constante con una joven. Tales tensiones tienden a descargarse en la masturbación.
5. Carencias afectivas: El joven necesita amor afectivo, pero no lo está recibiendo de los padres y familiares, a pesar de sus búsquedas, de sus quejas, de sus chantajes. Ante ese vacío, acaba dándose amor a sí mismo, y lo hace a través de la masturbación, por el goce que esta proporciona. Es evidente que lo hace sin percibir las verdaderas motivaciones.

El vicio de la masturbación es diferente de la necesidad de eyaculación.
En el vicio, el joven intenta directamente e inmediatamente al placer ligado a los genitales y, principalmente, el placer del orgasmo, por la eyaculación. Al contrario en la eyaculación natural, que sucede por necesidad física, aparece el placer, pero no es buscado directa e inmediatamente. El placer viene como consecuencia de la eyaculación necesaria.
El vicio de la masturbación puede causar disturbios sexuales y disturbios sexuales y otros problemas principalmente, cuando la masturbación es muy frecuente y practicada por muchos años puede causar daños al sistema nervioso y muscular, con adelgazamiento, agotamiento, envejecimiento sexual precoz. Puede causar el problema no poco común de la eyaculación precoz en las relaciones sexuales. Es decir, al mantener relaciones sexuales en el matrimonio, el hombre tiene el incómodo problema de eyacular muy de prisa, antes del momento apropiado. A veces, antes de realizar la introducción genital. Es un problema que frustra al hombre y lo humilla ante la mujer. La eyaculación precoz causa, también, insatisfacciones sexuales en la mujer.
Como vicio, la masturbación debilita la voluntad. La voluntad débil pierde la capacidad de conducir la sexualidad dentro de su finalidad, así como puede desequilibrarse la sexualidad masculina y crear dependencia de actividades sexuales anormales.

Fuente/Autor: Alirio Pedrini

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