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Se la juegan entre volante y alcohol

27 de enero de 2020

Para tu reflexión

Jóvenes se arriesgan al conducir sus autos alcoholizados; ponen de moda consumir ‘miches’ antes de visitar, al menos, tres antros por noche

Guadalajara, México

La bebida y el volante no se llevan, eso lo sabe muy bien Juan y a pesar de eso lleva tomando cerveza desde las 5 de la tarde antes de asistir a un concierto. Dos caguas, el estéreo del auto a todo volumen, cigarro en la boca y a pasar por los amigos, “antes de que se haga más tarde”.

Ale y Lalo se quedaron de ver en un local de micheladas, ahí cotorrean un rato y se llevan los vasos para acabárselas en el coche, van rumbo a una fiesta y a la pasada compran unos six de cerveza y destapan dos para llegar ambientados.

En el interior de uno de esos botes de plástico con popote, popularmente conocido como “pepsilindro”, José mezcla vodka con jugo de naranja para llevarse la bebida a una reunión con sus amigos, el calor de la tarde y lo dulce de la bebida provocan que se la termine pronto así que pasa a comprar más vodka y agua quina en un Oxxo.

Vestidas para el antro Claudia sus amigas hacen tiempo tomándose unos tequilas antes de salir, en la disco las van a dejar pasar sin cover y hasta les regalarán una botella gratis.

Las historias se repiten por montones a lo largo de la tarde y noche con variantes en qué y cuánto toman, el final será el mismo: salir borracho de la fiesta y manejar de regreso a casa durante la madrugada.

El hábito de los camineros
Es costumbre del tapatío moderno comprar bebidas antes de salir para tomar y las que sobren llevarlas en el auto de “camineras”, se trata de una práctica que se ha vuelto cada vez más común porque la gente ya no se queda en un sólo lugar toda la noche.

Ahora la cosa es ir de bar en bar o de fiesta en fiesta, visitando por lo menos tres lugares en una noche. Perseguir la diversión para quienes poseen automóvil es de lo más común y por lo tanto se previenen al tener bebida en el auto con el fin de “pistear” entre lugar y lugar, claro que conforme va transcurriendo la noche se vuelve más peligroso.

Los camineros favoritos son cerveza, Skys con red bull (las famosas “Lupes”) y tequila de lata; hay variantes según el antojo y el dinero que se disponga.

Aún entre la gente que no toma “chela”, es común el “pepsilindro” ya mencionado con bebidas preparadas con vodka, ron o hasta de vino tinto o blanco (de los baratos de $30 pesos la botella). El problema con esto es que es muy fácil cruzarse al comprar bebidas individuales, pero en muchos casos es lo que se busca “para ponerse más rápido”.

La hora maldita es entre las 5:00 y las 6 de la mañana, cuando ya no se consigue gota de alcohol en ningún antro y aún no venden en tiendas de autoservicio.

Lo común entre las personas que salen a esas horas es conseguir una
casa sola, para el famoso “after”, comprar chelas en una “puerta negra” o
esperar hasta que den las 6:00 para lanzarse al minisúper a comprar las
primeras de la mañana.

Para hacer tiempo muchos se van a cenar tacos en la madrugada.

La cena a media fiesta es mandatoria entre las 2:00 y las 3:00 horas, el problema es que existen muchos conductores que van “hasta el rifle” en busca del puestito de tacos nocturno para bajarse los efectos del alcohol.

En la foto de Carlos Ibarra – Los expendios de ‘micheladas’ están de moda en la Ciudad.

Fuente/Autor: Mural

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