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Testimonios

San Juan Maria Vianney, Cura de Ars

27 de enero de 2020

4 de Agosto

Recibió la tonsura en 1811 y, a fines del año siguiente, fue a estudiar filosofía en el seminario menor de Verrieres. No se distinguió en los estudios; pero trabajó con tal humildad y tesón, que en 1813, pasó al seminario mayor de Lyon. No se le podía admitir al sacerdocio por las dificultades que presentaba en el estudio. Finalmente, luego de mucho perseverar, el 2 de julio de 1814, Juan María recibió las ordenes menores y el subdiaconado y volvió a Ecully a proseguir sus estudios. En junio de 1815 (cinco días después de la batalla de Waterloo), recibió el diaconado y, el 12 de agosto, se le confirió el sacerdocio. Al día siguiente cantó su primera misa y fue nombrado vicario del P. Balley.

El vicario general de Lyon había dicho en la ordenación de Juan María: “La Iglesia no necesita sólo sacerdotes sabios, sino también sacerdotes santos”. En efecto, Juan María sabía lo que un sacerdote debía saber, aunque no lo hubiese aprendido en los libros. Por ejemplo, por lo que toca a la teología moral, el P. Bouchard le había examinado a fondo sobre “casos” difíciles y el santo había respondido acertadamente, basándose en el sentido común, pero el sentido común de un santo.

En 1818, fue nombrado cura de Ars-en-Dombes, una remota aldea de 230 almas.

El P. Vianney decidió emprender a fondo la reconversión de Ars. Para ello se valió del trato personal con los habitantes, de la dirección espiritual en el confesionario y de la predicación. Luchó contra la blasfemia, la mundanidad y la obsenidad. En 1821, el territorio de Ars fue convertido en parroquia sufragánea y, en 1823, pasó a formar parte de la nueva diócesis de Belley. En tanto que el pueblo se convertía lentamente a la vida cristiana, el Cura de Ars era objeto de una verdadera persecución por parte del demonio. En toda la hagiología no existe un solo caso en el que la acción del demonio haya sido tan larga (duró más de 30 años), violenta y variada. Los fenómenos iban desde ruidos y voces hasta los ataques personales. Pero el P. Vianney tomaba la acción del demonio con tal naturalidad, que parecía considerarla como parte normal de la jornada.

Otro de los hechos extraordinarios es que Ars se convirtió en un sitio de peregrinación en vida del santo. Desde 1827, empezaron a acudir a Ars los peregrinos del exterior. Entre 1830 y 1845 hubo un promedio de 300 peregrinos por día. El P. Vianney tenía que pasar hasta 16 horas al día en el confesionario. Atribuía las curaciones que obraba a la intercesión de Santa Filomena. Fue canonizado por el Papa Pío XI en 1925 y, en 1929, le proclamó principal patrono del clero parroquial.

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