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Editorial

¿Rico o Pobre?

27 de enero de 2020

Me propongo demandar a la revista “Fortune”, pues me hizo víctima de una omisión inexplicable. Resulta que publicó la lista de los hombres más ricos del planeta, y en esta lista no aparezco yo. Aparecen, sí, el sultán de Brunei, aparecen también los herederos de Sam Walton y Takichiro Mori. Figuran ahí también personalidades como la Reina Isabel de Inglaterra, Stavros Niarkos y los mexicanos Carlos Slim y Emilio Azcárraga.
Sin embargo a mí no me menciona la revista. Y yo soy un hombre rico, inmensamente rico. Y si no, vean ustedes: Tengo vida y tengo salud. Tengo ojos que ven y oídos que oyen; pies que caminan y manos que saludan y bendicen. Tengo en el cielo a mis Papás, que velan y piden por mí, y a cinco hermanos (dos son misioneros) y a cuatro hermanas (dos son misioneras). Tengo además a muchos amigos que son también mis hermanos. Entre ellos más de 50 entre Padres y Seminaristas, a quienes ayudé en su camino vocacional. Y ni hablar de mi gran familia scalabriniana de los Misioneros de San Carlos.
Tengo a muchas personas que me aman con sinceridad , y que siempre me reciben con una sonrisa, cuando los encuentro.
Conozco a centenares de jóvenes, con los cuales comparto mis ideales y mi fe por medio de esta Revista de los Jóvenes Sin Fronteras, y que acompaño en su busqueda de un verdadero proyecto de vida, según el plan de Dios.
(A propósito, si quieres hacerme más rico, agrégame a tu facebook: cerantola romano).
Y tengo fe en Dios, que tiene tatuado mi nombre en la palma de su mano (Is 49,16), que guarda para mí su infinito amor. Por eso, cuando miro el cielo estrellado, la romantica luna y el luciente sol, exclamo: ¡Son de mi Papá!
Me hizo hijo suyo en el bautismo, y me regaló, hace precisamente 40 años, el don del sacerdocio, para hacer presente su Amor en el corazón de mucha gente.
De verás en mí se cumplió su palabra, cuando dijo: “Ustedes que han dejado padre y madre…. para seguirme, recibirán cien veces más en esta vida y la vida eterna” (Mc 10,28-30).
Los reto entonces a encontrar a un hombre más rico que yo.
¿Puede haber mayores riquezas que las mías? ¿Por qué, entonces, no me puso la revista “Fortune” en la lista de los hombres más ricos del planeta?
Y tú, ¿cómo te consideras?

Fuente/Autor: – Padre Román –

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