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¿Qué se necesita para ser Misionero?

27 de enero de 2020

Hay ciertas pistas o señales que pueden demostrar que se tiene vocación para ser Misionero . Es necesario seguir un proceso de discernimiento vocacional, que se orienta hacia “los signos o señales que cotidianamente dan a conocer a los cristianos prudentes la voluntad de Dios”(PO11).

Dentro de estos signos están los llamados “ordinarios”, que son los más seguros, y los signos “extraordinarios” que son siempre posibles, pero no comunes, y, precisamente por ello, necesitan mayor discernimiento por parte de los responsables de la comunidad.

El camino de los signos ordinarios ofrece suficiente garantía para acertar en el discernimiento.

La vocación consagrada se revela en los siguientes tres elementos: la recta intención o motivaciones; libertad de decisión y la idoneidad o cualidades necesarias.

El discernimiento debe concretarse principalmente en analizar estos tres elementos:

1. La recta intención. Consiste en querer ser transparencia de Cristo tendiendo hacia la verdad de la donación. En otros términos: es necesario estar de tal modo decididos a ser santos que se juegue todo por el todo. No se puede, de hecho, desear verdaderamente ser Misionero si no se preocupa de ser antes un buen cristiano. Así, pues, el deseo de consagrarse a Dios y a la Iglesia es la verdadera motivación válida, la única suficiente. Algunos signos de que se posee esta recta intención es experimentar el deseo de socorrer a los pobres, santificarse, cierto gusto por lo espiritual, cierto aprecio por la eternidad, cierta facilidad para desprenderse de las cosas materiales por conseguir los bienes espirituales, inclinación a trabajar por la salvación de las almas, etc…

2. Libertad de decisión. Es la ofrenda espontánea de sí mismo manifestada en decisiones permanentes y en actitudes coherentes, sin someterse a condicionamientos personales, ambientales, históricos, culturales. Al invitar, Dios es tan respetuoso que su tono no es el de la orden imperiosa, ni de voz de trueno. Es más bien el tono de la insinuación, de la brisa suave, que no violenta ni fuerza la libertad del hombre. La libertad es esencial para la vocación, una libertad que en la respuesta positiva se califica como donación de amor, esto es, oblación. Así, pues, la libertad se realiza en el amor, es decir, en el don de uno mismo.

3. Cualidades necesarias o idoneidad. Consiste en un conjunto de cualidades que corresponden a la vocación elegida y al ejercicio de la misma. Estas cualidades son:

a). Humanas, que implican salud física, equilibrio de la personalidad en cuanto a criterios, escala de valores y afectividad; capacidad de asumir decisiones permanentes. Aptitud para la vida comunitaria en todas sus manifestaciones: convivencia, trabajo en equipo, colaboración activa, amor fraterno, disponibilidad, espíritu de servicio; carácter apacible.

b). Intelectuales, que consisten en tener una formación cultural adecuada; capacidad necesaria y relativa para entender y vivir las exigencias de la consagración, sobre todo de la castidad, pobreza y obediencia.

c). Espirituales o morales, que se refieren a ciertas virtudes humanas y cristianas para vivir el sacerdocio o la vida religiosa y misionera junto con el deseo y decidido empeño por llegar a la santidad.

d). Pastorales, que consisten en la capacidad de entrega y disponibilidad para la misión en sentido eclesial ; según el estado de vida; según el grupo al que se orienta la vocación, en este caso, respecto al carisma y cualidades de los Misioneros.

Y nosotros los Misioneros de San Carlos estamos listos para ayudarte en tu proceso de discernimiento.Comunícate con nosotros.

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