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Familia

¿Qué es la familia?

27 de enero de 2020

, es una cuestión ante la cual conviene detenerse y luego, ¡¡¡vivirla!!!

– La Real Academia Española la define como un grupo de personas emparentadas entre sí, que viven juntos bajo la autoridad de una de ellas.
– H. Henz, en su Tratado de Pedagogía Sistémica, señala: La familia es una comunidad suprapersonal de hombre, mujer e hijos, una comunidad de valores con plenitud humana, formada de acuerdo con el plan divino del mundo.

Dicho coloquialmente, la familia es el hombre, la mujer y su descendencia; es el entorno vital donde nace, crece y muere la persona, y su esencia consiste en una profunda e interna unidad. La comunidad conyugal está establecida sobre el consentimiento de los esposos.

El matrimonio y la familia están ordenados al bien de los esposos y a la procreación y educación de los hijos.

El amor de los esposos y la generación de los hijos establecen entre los miembros de una familia relaciones personales y responsabilidades primordiales.

Fuente de valores, bienestar, tradiciones y fe.

La fundación de la familia es tan antigua como la humanidad misma y aparece en la historia de los pueblos más civilizados, con forma monogámica y regida por una autoridad que generalmente es el padre, en la que se acepta plena libertad para su constitución, obligación del cuidado de los hijos y reprobación del adulterio.

Aunque también hay algunas culturas que han pretendido fundamentar la familia en la poligamia o en la educación de la prole a cargo del Estado, se puede observar que la ciencia actual confirma el origen de la familia en el sentido que aparece en las primeras páginas del Génesis. Y es que en la familia es donde el hombre se hace pleno, donde es querido por lo que es -sano, o enfermo, inteligente o necio, imprudente o humilde, bonito o feo- y no por lo que tiene. Es en esta comunidad donde asume su valor.

Fuente de valores.

En la familia es donde se comunican valores espirituales, ideas, creencias, sentimientos, costumbres y tradiciones; donde se favorece el desarrollo de virtudes morales, actitudes, hábitos y hasta algunas habilidades y destrezas.

Es precisamente este grupo de valores que se transmiten y comparten en la familia el que al formar parte de cada miembro como perfección propia, constituye su educación. Se puede decir que aunque los principales educadores de los hijos son los padres, también los hijos lo son de sus progenitores, en tanto que favorecen el proceso de perfeccionamiento en el que sus padres los están educando.

Así también, en los padres descansa el bienestar material respecto de sus hijos; es decir, la alimentación adecuada, dotarles de un techo, vestimenta, comodidad y descanso, aseo, recreaciones deportivas, sin dar más de lo necesario para que crezcan rectamente.

Fuente de bienestar.

Es en la familia donde el hijo debe aprender valores espirituales tales como el gusto por lo bello, la admiración a la naturaleza o el gusto por el arte, para que, con naturalidad y respeto, se vayan inculcando ideas como la búsqueda de la verdad, la reflexión y las creencias, además de diferentes modos para vivir con alegría, esperanza, entusiasmo, buen humor, comprensión, aceptación y respeto de todos los miembros de la familia.

Es, además, el lugar donde se enseña y aprende a expresar los sentimientos de afecto y amor a los hijos, por medio de manifestaciones de cariño como las caricias paternas, y la seguridad de una admiración duradera y permanente. ¡Qué daño causa a los hijos cuando no se les demuestra afecto, cariño, amor, y se les menosprecia, se les ofende o se les rebaja en su dignidad de personas!

Fuente de tradiciones.

En la familia se enseñan costumbres: maneras de emplear el tiempo libre, estilos de alimentación, estilos de diversión, etc. Es en ella donde se comparten diariamente los alimentos, ocasión ideal para propiciar el encuentro de todos los integrantes del grupo familiar, el diálogo, el interés por los otros y donde se cuentan los acontecimiento del día, los progresos, los fracasos y las anécdotas. Ésta es una magnífica oportunidad para conocer a los hijos y darles seguridad en sí mismos.

También se favorece enormemente la unidad cuando se viven las tradiciones, tanto familiares -como los festejos de los cumpleaños o santos-, como las costumbres generales-como la cena de Navidad o los días de la Madre o el Padre.

Es en la relación familiar donde se aprende a ser generoso, servicial, laborioso, optimista, respetuoso de los otros, ordenado, obediente; en fin, una serie de virtudes que van haciendo del niño un joven y luego un adulto que será ejemplo en la sociedad, además de capaz de formar una nueva familia y de transformar la sociedad con su ser y con su hacer.

Fuente de fe

Es, también, en la familia donde se siembra la semilla de la fe, se enseña a los hijos a relacionarse con Dios, a conocerle y a tratarle.

En la familia se aprende a orar, a reconocer al Creador, a darle gracias y a pedirle.A dar un sentido a la vida en función del ser criaturas divinas.

¡Qué importante es que los hijos vean a los padres que hacen oración, que viven su religión y que tienen una vida en congruencia con sus creencias de una manera madura y auténtica!

Fuente/Autor: Pedro Benítez Aguayo

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