Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente.

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PADRE NUESTRO…..

27 de enero de 2020

Dios Vivo y Fuente de la Vida,
quiero decirte: “PADRE NUESTRO”.
Ayúdame a comportarme cada día como hija /o tuya /o.
Enséñame a tratar a los demás como hermanos.

Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, QUE ESTÁS EN LOS CIELOS”.
Ayúdame a proyectarme más allá de las preocupaciones terrenas.
Enséñame a trascender encontrando el valor divino de lo humano.

Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, SANTIFICADO SEA TU NOMBRE”.
Ayúdame a mencionarte con la admiración y gratitud que mereces,
porque amas la vida y no la muerte, el gozo y no el llanto.
Enséñame a honrarte con amoroso respeto,
porque Tú esperas que haga el bien y no daño.

Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, VENGA A NOSOTROS TU REINO”.
Ayúdame a hacerlo presente buscando la verdad y la justicia, la dignidad y la libertad.
Enséñame a crecer en fe y esperanza, fidelidad y lealtad, fraternidad y amor.

Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, HÁGASE TU VOLUNTAD”.
Ayúdame a vivir en armonía con el mundo que Tú hiciste.
Enséñame a seguir tu recto y justo camino, tal como te obedece confiado,
el gran universo que Tú creaste. Quiero ser sabio como astros, estrellas y planetas que realizan dichosos tus designios, y aunque inmensos no se les ocurre rebelarse.

Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, HÁGASE TU VOLUNTAD
AQUÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO”.
Ayúdame a creer que buscas siempre mi bien y a aceptar tu querer,
incluso cuando sea doloroso y no lo entienda.
Enséñame a buscar hacer lo que Tú deseas,
sin dejar espacio al egoísmo y la ambición, la envidia y la violencia.

Quiero decirte:“PADRE NUESTRO, DÁNOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA”
Ayúdame a satisfacer las necesidades terrenas, pero a buscar también el sentido profundo de la existencia, a decidir con convicción y actuar positivamente.
Enséñame a compartir el pan de lo que tengo y de lo que soy con los necesitados, para que a nadie le falte alimento, abrigo, vivienda, salud, educación ni tu palabra de vida.

Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, PERDONA NUESTRAS OFENSAS”.
Ayúdame a reconocer mi pecado; dame la gracia del arrepentimiento y de la conversión.
Enséñame a ser una persona auténtica y que en vez de andar inventando justificaciones, asuma en conciencia mis errores y faltas y pueda re-encontrarme contigo y mi prójimo.

Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, PERDONA NUESTRAS OFENSAS
ASÍ COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN”.
Ayúdame a ser humilde y audaz al mismo tiempo, para que sepa dar el primer paso de pedir perdón a quienes he ofendido o dañado.
Enséñame a ser una persona comprensiva y generosa, para que con tu bondad, sea capaz de perdonar, para que también Tú me perdones.

Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN”.
Ayúdame a no dejarme seducir ni persuadir de que puedo ser feliz desconfiando de Ti.
Enséñame a no desafiarte recorriendo caminos distintos a los que me muestras Tú, pues sólo llevan a perdición.

Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, LÍBRANOS DEL MAL”.
Ayúdame a tener presente que toda denigración, desunión, destrucción y desamor provienen del espíritu malo, padre de la envidia y de la mentira, de la malicia y del odio.
Enséñame que con Jesús y en su nombre podemos “vencer el mal haciendo el bien”.

Quiero decirte: “PADRE NUESTRO, AMÉN”,
PORQUE TUYO ES EL REINO, EL PODER Y LA GLORIA, POR SIEMPRE,
¡SEÑOR!

Fuente/Autor: Rutas del alma

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