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Mundo Misionero Migrante

Obispos de México y Estados Unidos contra el muro fronterizo

27 de enero de 2020

El presidente Bush ha firmado la ley que autoriza su construcción.

MÉXICO, viernes, 27 octubre 2006

La firma de la ley mediante la cual el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, autoriza el levantamiento de un muro de mil doscientos kilómetros en la frontera con México, ha motivado una ola de protestas tanto en los medios políticos como en la Iglesia católica de ambos países.

En un editorial de la página electrónica de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), se considera que la legislación que firmó el presidente Bush «es un gran desacierto, ya que puede causar la muerte de emigrantes intentando entrar a los Estados Unidos e incrementar la violencia relacionada con el contrabando de indocumentados».

«Un muro –dice el editorial– no es la solución al problema de la inmigración ilegal». Y concluyó sosteniendo que «la mejor forma de asegurar las fronteras es a través de la promulgación de una exhaustiva reforma migratoria, fruto de un trabajo conjunto de las autoridades de México y Estados Unidos, y no a través de la construcción de un muro fronterizo».

Entrevistado al respecto, el obispo de Ciudad Juárez, monseñor Renato Ascencio León, subrayó que el muro «es un gran desacierto de la administración del presidente Bush. Es uno de los grandes desaciertos».

Monseñor Ascencio León, también presidente de la Comisión Episcopal de Movilidad Humana de la CEM y, recientemente, nombrado por el Papa Benedicto XVI miembro del Consejo Pontificio para la Pastoral de Inmigrantes e Itinerantes, afirmó que «hacer un muro en donde no nos dejen ni siquiera contemplar la cara de las personas que viven en el otro lado lo único que hace es dividir a las sociedades que son limítrofes, en donde nosotros tenemos muchos familiares -me estoy refiriendo a la gente de mi diócesis, ellos tienen familiares de ese lado- y que no nos dejen comunicarnos, eso es atentar contra los derechos humanos».

Adelantó que el próximo 2 de noviembre, como se ha venido haciendo en los últimos años, habrá una celebración litúrgica en ambos lados de la frontera divididos por una malla. En el lado estadounidense y en el mexicano, los obispos celebrarán la misa de manera simultánea, para pedir por la paz y el derribo de los muros.

En esta misma línea de argumentos se expresaron los obispos de Estados Unidos encabezados por el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de ese país, monseñor William Skylstad quien envió, hace pocos días una carta al presidente Bush pidiéndole vetar la ley que autorizaría el muro fronterizo.

Monseñor Skylstad dijo que los obispos de Estados Unidos se oponen a esta legislación «porque creemos que puede conducir a la muerte de inmigrantes que intenten ingresar a Estados Unidos y a un incremento de los casos de violencia relacionada al contrabando».

Sobre el tema, un nuevo documental de una hora de duración sobre la inmigración y el tráfico humano será presentado este otoño por la cadena PBS de televisión abierta. El documental lleva por nombre «Vidas en oferta» y ha sido financiado, en parte, por la Campaña de Comunicación Católica de la Conferencia del Episcopado de EE UU.

Según el reporte que acompaña a las escenas del documental, éste es el primer programa que va más allá de los reportes sensacionalistas con los que los medios suelen realizar la cobertura de estos acontecimientos, para penetrar en la entraña de la injusticia, la pobreza y la falta de oportunidades que hacen a la gente migrar de su territorio.

Fuente/Autor: ZENIT.org-El Observador

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