“La comunión es la fuente de la cual el alma saca el agua que sube hasta la vida eterna”.

Beato Juan Bautista Scalabrini
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Familia

NAVIDAD

27 de enero de 2020

¿Será la Navidad un tiempo de alegría y paz? Es común que para algunos se llegue a convertir en lo contrario, ya que en estas fechas pocos están exentos de las prisas, presiones y, sobre todo, de gastos que aún sin proponérselo, pudieran sobrepasar cualquier presupuesto.

Quiero que me des

Un ejemplo claro es el de las familias en donde se tienen niños pequeños, ya que para algunos de ellos enviar la carta a Santa Clos se convierte en la oportunidad perfecta para combinar la fantasía con la ilusión y llegar así a convertir sus sueños en realidad. Al fin y al cabo, Santa y sus duendes en la fábrica de juguetes todo lo pueden hacer.

Se desea arreglar la casa para recibir a los parientes y amigos, celebrar las posadas, cumplir con los compadres, maestros de los hijos y hasta con los vecinos. Si bien esto llega a proporcionar felicidad, en algunos casos sucede lo contrario, pues los regalos traducidos en gastos, créditos y deudas que parecían ser parte del espíritu navideño, llegan a proporcionar ¡hasta dolores de cabeza!

Otros regalos

Es natural querer ver felices a los niños disfrutando de los nuevos juguetes, intercambiar regalos con los amigos y familiares, ya que compartir es una forma de decir te quiero. Hasta aquí todo va muy bien. Pero, la Noche Buena se convierte en una noche material, se desecha, aún sin quererlo, el regalo más grande de todos, el de recordar y hacer parte de cada uno el verdadero sentido de la Navidad.

¿Y cuál es éste? Recordar que en la Navidad se celebra el cumpleaños o nacimiento de Jesucristo y que a Él, como a todos, le agrada recibir regalos en su día, con la gran diferencia de que los que Él pide en su cartita no tienen nada que ver con modas, alta tecnología, precio o entretenimiento… ni siquiera desea los regalos para Él, sino para los demás, regalos como saber perdonar, controlar el carácter, compartir con los que sufren alguna tristeza, abandono, necesidades…

El verdadero Santa

Muchas familias siguen tradiciones por generaciones, en la época navideña refuerzan los lazos familiares y pretender que sus hijos crean en Santa no llega a tener relación con el materialismo, sino que sus intenciones van más allá que el simple acto de intercambiar regalos. Sus objetivos son claros, son los de transformar los corazones, llenarlos de ilusiones e ideales, afianzar el compartir con los demás y reforzar la esperanza de que puede llegar la paz y el amor al mundo, traducidos en hermandad, caridad y generosidad.

Esta época es la ideal para prepararse a recibir a Jesús y desear imitarlo siendo cristianos positivos, alegres y atentos a las necesidades de los demás.

¡Prepárense!

A los cuatro domingos anteriores a la Navidad se le conoce como el tiempo de Adviento, que quiere decir lo que viene. Este tiempo está destinado para la transformación interior de cada uno ya que nos prepara, por así decirlo, para recibir la Navidad. Es tiempo de reflexión y de cambios, nos da la oportunidad perfecta para pensar en esos regalos que no se compran, como la alegría, el perdón y la esperanza.

La corona de Adviento tiene un significado especial, es un círculo que expresa que Dios no tiene principio ni fin porque es eterno. El color verde nos indica que Él es inalterable y simboliza también nuestra inmortalidad. Las cuatro velas, una para cada semana del tiempo de adviento, representan los cientos de años durante los cuales la humanidad esperaba al Redentor. La vela de color rosa simboliza la alegría y la esperanza al acercarse el tiempo de Navidad, que nos recuerda el nacimiento del Mesías, así como la feliz esperanza de la segunda venida del Salvador.

La vela blanca del centro representa el gozo de la Navidad, así como la pureza de Jesús y María; el color rojo representa la sangre derramada en la Santa Cruz y, por último, la luz simboliza la Resurrección y el que Cristo ilumina a la humanidad.

Amor contra egoísmo

El hecho de no tener una corona de Advierto en casa para encender cada domingo no quita la oportunidad para aprovechar el tiempo de preparación, así que bien vale la pena preguntarse en estas fechas lo siguiente: ¿dónde empieza la Navidad?, ¿en el centro comercial?, ¿en la cena del 24 de diciembre?, ¿en los juguetes y regalos?, ¿en las posadas? ¿o bien en el corazón de cada uno?

Las respuestas pueden variar e indicar una realidad: si esta Navidad será sólo un pretexto más para reunirse a cenar o bien un tiempo perfecto para hacer un alto en el camino, reflexionar y, por qué no, crecer espiritualmente.

Así que Navidad no es saturarse de regalos, juguetes, galletas o pavo, sino recordar que en el mundo aún existe la esperanza de alcanzar la paz y el hecho de compartir con los demás es una forma de demostrar que el amor es más fuerte que el egoísmo.

Fuente/Autor: Edna García de Martínez

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