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Temas

MIGRACIÓN Y FE

27 de enero de 2020

Durante el Mes de Septiembre, en las Lecturas de la Eucaristía, se estuvo hablando mucho de la experiencia de el Exilio del Pueblo Judío a Babilonia y el retorno a su tierra llenos de esperanza, y sobre todo con la confianza de que un buen grupo se mantuvo firme en la Fe al Dios de sus Padres aún en el Exilio, además de unas imágenes muy bellas muy bien descritas por los diferentes profetas sobre esta experiencia de destierro y reencuentro, así como la reconstrucción del Templo de Jerusalén para recobrar la identidad perdida de los Judíos en Tierra Extranjera y sobre todo en su caso, del reencuentro con el Dios que los había sacado una vez de Egipto y que nuevamente les daba una muestra de su fidelidad con la respectiva renovación de la Alianza para volver a establecer una relación filial de amor.

NOVIEMBRE ES UN MES SCALABRINIANO

Ahora, en Noviembre, nosotros los Scalabrinianos tenemos muchas cosas que celebrar. La Fiesta de nuestro Santo Patrono, San Carlos Borromeo; un Aniversario más de la Beatificación de Nuestro Fundador, el Beato Juan bautista Scalabrini; y un Aniversario más, el 120 de la Fundación de nuestra Congregación, y reconocer que en 32 países tratamos de llevar un mensaje de esperanza y de consuelo a todos los Migrantes y Refugiados.
En este mes, tratamos de reflexionar sobre algún tópico netamente misionero o Scalabriniano que nos ponga en un contexto de reflexión para prepararnos con entusiasmo a vivir estas celebraciones; pero sobre todo para exhortar a todos los JSF y a todos nuestros lectores y lectoras a tomar mayor conciencia del fenómeno migratorio.

NUEVAS EXPERIENCIAS DEL PUEBLO DE DIOS QUE EMIGRA

Yo sé que algunos de ustedes tal vez se estarían preguntando: ¿Qué le pasaría al Padre Chan que aparentemente brincó de un tema a otro sin ninguna conexión? ¿Qué no sería mejor haber comenzado al revés? Tal vez; pero lo que quiero enfatizar es que la experiencia del Exilio del Pueblo Judío puede ser retomada en nuestros días para describir la experiencia de muchos hermanos y hermanas nuestros que han dejado su lugar de origen, tal vez forzados a un nuevo exilio moderno, y llevados a las nuevas “Babilonias” de nuestros días donde han tenido que hacer una nueva experiencia de vida. La diferencia es que quizá muchos de nuestros hermanos y hermanas migrantes, ya no regresan a su lugar de origen, porque tal vez en nuestros días ya no hay los “reyes persas” modernos que les garanticen una nueva vida en sus lugares de origen.
Hoy en día, vemos con gran tristeza la dificultad para cambiar las nuevas estructuras de pecado y muerte en nuestras sociedades, que favorecen la migración para que la gente busque mejores oportunidades de vida.
Los aumentos en los productos básicos de consumo, en los energéticos, y la demagogia usada por los dirigentes parea aferrarse a mostrar progresos económicos en las naciones de América Latina, especialmente en México y soñar “guajiramente” que avanzamos a convertirnos en una potencia económica; o la “preocupación casi sincera” de los magnates económicos por solucionar los problemas del hambre mientras sus cuentas bancarias y bolsillos se siguen llenando de dinero a costa del hambre que padecen la mayoría de los ciudadanos, nos hacen pensar que aparentemente vamos caminando hacia la solución de nuestros problemas.
Sin embargo, el descontento social crece cada día, y manifestaciones de este descontento son cada vez más comunes y cargadas de mayor violencia. Las personas se dan cuenta que el dinero, por más que se estire y se transforme en “billetitos más estilizados” no alcanza, y las personas ven cada vez más difícil cubrir sus necesidades básicas.

NUEVOS EXILIOS MARCAN ESTE SIGLO

Alguien dijo por ahí que el Siglo XXI está marcado por las Migraciones y por los Éxodos Masivos de personas y de algunas otras especies animales que gracias a otro fenómeno como el Calentamiento Global que genera desastres naturales y que va cambiando los ecosistemas y no se equivocaron. La Migración resulta el “pan de cada día” y algunos países por más que tratan de frenar el océano de personas no pueden hacerlo y tienen de alguna forma que recibir a los Migrantes, Exiliados y Refugiados y hacer un espacio en sus países para que estas personas puedan buscar mejoras en su nivel de vida.

LA FE EN LA EXPERIENCIA DE LA MIGRACIÓN

También hay que señalar la parte positiva de la Migración, pues tendríamos que decir en honor a la verdad que la Migración acarrea una carga positiva para las sociedades que reciben a nuestros hermanos y hermanas migrantes.
Como el Pueblo Judío del que hablamos en la primera parte de este tema, la experiencia de Dios está muy arraigada en nuestros hermanos y hermanas que han dejado su lugar de origen para buscar mejores oportunidades de vida. La identidad religiosa muchas veces está por encima de la identidad cultural. Rezaba un dicho popular muy sonado: “México es 90% Católico; pero 100% Guadalupano.” Esto claro, dicho con todo respeto para nuestros hermanos y hermanas que pertenecen a otras denominaciones cristianas.
Y en la experiencia de Migración, uno se da cuenta que en muchos casos, existen muchas “divisiones” culturales, tribales, étnicas y raciales; pero que se complementan cuando encuentran una identidad propia en la Fe. Podrá haber en el vecino país del Norte las divisiones entre “Latinos,” “Hispanos,” “Mexicanos,” y hasta se podrán usar calificativos despectivos para “llamar” a los otros que comparten con nosotros un mismo idioma, sin embargo, nadie pone “categorías” cuando hablamos de la Fe y entonces nos reconocemos Católicos, es más, algo más profundo, nos reconocemos hermanos y hermanas en Jesús, hijos e hijas de un mismo Dios.

LA IGLESIA COMO INSTRUMENTO DE COMUNIÓN

Nuestro Fundador, el Beato Juan Bautista Scalabrini, tenía como meta para el mundo de la migración, la “Comunión en la Diversidad” es decir, que todos los seres humanos a pesar de nuestras diferencias raciales, étnicas y culturales, pudiéramos tener puntos comunes de encuentro para reconocernos hermanos y hermanas en la Fe.
Su idea de la Espiritualidad de la Encarnación, era de reconocer que Cristo se encarna en los Migrantes y nos invita a encarnarnos con Él para poder servirlo en los demás. Esta realidad puede ser vivida en la Iglesia cuando asumimos nuestro compromiso cristiano y nos damos cuenta que la Iglesia como reza la Plegaria Eucarística, es “Instrumento de Unidad, en un mundo dividido por las enemistades y discordias” y pudiéramos añadir: “Dividido por el Racismo, la Discriminación, por la Xenofobia, la Segregación; pero tristemente, dividido por la Intolerancia hacia aquello que es diferente.
Cuando aprendemos de la experiencia del Pueblo Judío de mantenerse firmes en la Fe en el Exilio, de sentirse identificados en la Fe a un mismo Dios, de mantener vivas sus tradiciones, de darse cuenta la dificultad de cantar cantos de su tierra en tierra extranjera, y de encontrar su Identidad como Pueblo de Dios en el Templo, entonces podemos darnos cuenta que pertenecemos a un mismo Pueblo de Dios y que debemos buscar acabar con aquellas estructuras que denigran la dignidad de nuestros hermanos y hermanas y los “obligan a emigrar.”
Ojala que este Mes Scalabriniano que los Misioneros de San Carlos celebramos en Noviembre nos motive a tomar mayor conciencia del fenómeno migratorio, nos ayude a tomar una actitud crítica ante los problemas que estamos viviendo y nos empuje a trabajar por la construcción de un Mundo Mejor, de un Mundo Sin Fronteras.

Padre Chan, cs

Fuente/Autor: Padre Chan, cs

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