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Mundo Misionero Migrante

MENSAJE DEL VIA CRUCIS DEL MIGRANTE 2011

27 de enero de 2020

MIGRANTES
Un Sueño, Una Familia

“Herodes buscará al niño para matarlo.” Mateo 2,13.

La Comisión de Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Guatemala, el Centro Pastoral de Atención al Migrante y la oficina de los Derechos humanos de la Casa del Migrante, Tecún Umán; hacemos vivo el misterio de la Cruz del Señor en el rostro sufriente de los migrantes, azotados por acciones políticas y leyes migratorias injustas. Es por ello, que el Vía Crucis del MIGRANTE quiere reafirmar la importancia del SUEÑO DEL MIGRANTE, VIVIR EN UNA FAMILIA. La familia es el santuario de la vida desde donde se construye una sociedad fundamentada en los valores humanos y cristianos. A través del presente comunicado, a la Comunidad y Opinión Pública Nacional e Internacional:

MANIFESTAMOS LO SIGUIENTE:

1. Nuestra preocupación por las acciones inhumanas en contra de la comunidad migrante que sufre los embates de la intolerancia, discriminación y odio racial en la Región de Centro y Norteamérica, especialmente en Estados Unidos. Es lamentable que dichas actitudes se den en una sociedad en la que la mayoría se profesa cristiana.

2. Nuestra condena a las redadas y deportaciones de miles de guatemaltecos realizadas por las autoridades migratorias norteamericanas. ¿Tiene sentido gastar U$ 4.5 millardos por cada año para deportar trabajadores?

En muchos casos las deportaciones han roto la unidad familiar y han provocado serios efectos psicológicos, emocionales y económicos, especialmente en los niños, niñas y adolescentes. De un modo indirecto, pero real, las autoridades norteamericanas son responsables de estos efectos, tomando en cuenta que hasta el día de hoy en lugar de impulsar una reforma migratoria integral, recurren a la aplicación de un sistema legal que justifica y ampara prácticas migratorias injustas y violatorias del derecho humano a una vida digna.

3. Nuestro rechazo e indignación, reiterados en diversas ocasiones, ante la ley de Arizona SB 1070 y su ampliación en diferentes Estados de los Estados Unidos de América. Asimismo, consideramos vergonzosa y contraria a un verdadero Estado democrático la negación de dar educación formal a los hijos e hijas de padres migrantes en condición irregular, nacidos en ese país.

4. El incremento de abusos cometidos por autoridades y el crimen organizado en contra de los migrantes especialmente en su paso por los diferentes países, y en particular México. En la actualidad la vulnerabilidad de los migrantes se hace más evidente cuando se verifican muchos casos de explotación laboral y sexual. A esto hay que añadir que la Trata de Personas ha aumentado.

5. En este contexto las autoridades responsables de administrar la justicia no logran todavía erradicar el flagelo de la impunidad, y dominar la influencia dañina del narcotráfico y el crimen organizado sobre los hermanos y hermanas migrantes. Es lamentable que defensores de derechos humanos sean sistemáticamente criticados y atacados por sectores que buscan que la impunidad se mantenga.

6. Preocupa la falta de atención de los Estados hacia los migrantes en la protección de sus derechos humanos, y deseamos que sea una realidad la implementación de la Convención Internacional de las Naciones Unidas de 1990, sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y sus Familiares.

7. No debemos olvidar que la migración forzada en la actualidad es consecuencia de modelos económicos que generan más pobreza y miseria, y políticas públicas que no buscan un verdadero desarrollo humano, sino que, acentúan cada vez más la brecha entre ricos y pobres. Esta situación empuja a miles de migrantes a buscar fuera del propio país el pan de cada día.

Una vez más, la Comisión de Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Guatemala, consciente de su misión en el mundo de las migraciones, y comprometida por vivir el mandamiento supremo del amor al prójimo, expresado en la entrega radical de nuestro Señor Jesucristo,

RATIFICAMOS:

a) Nuestra firme condena a las políticas xenofóbicas y racistas de aquellos países a los que refugiados y migrantes llegan;

b) Nuestra preocupación ante la desintegración familiar en la vida de los migrantes. En el ámbito familiar, los niños, niñas y adolescentes son los más vulnerables, ya que desde ahora cargan la cruz de la injusticia y del irrespeto a su dignidad de personas;

c) Nuestro firme compromiso en alentar a los gobiernos, a la sociedad, a los fieles cristianos católicos y no católicos, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a no permanecer indiferentes ante el dolor y sufrimiento de los refugiados, de los migrantes y sus familiares, víctimas de los secuestros y de la Trata de Personas;

d) Nuestra opción por la familia migrante. Como ciudadanos y cristianos debemos actuar para contrarrestar la indiferencia de los Estados ante el dolor de los niños, niñas y adolescentes migrantes, víctimas de la separación familiar. Seguiremos en los esfuerzos de conseguir la aprobación de políticas que propicien la reunificación y reintegración familiar. Los Estados deben implementar acciones coherentes y justas para la creación de leyes que faciliten la unidad de la familia migrante; y,

e) Nuestra preocupación porque en el Congreso de la Republica de Guatemala la Iniciativa 4126 (Ley Nacional de Migración), no avanza en su proceso para la respectiva aprobación. Dicha ley, vendría a sustituir la obsoleta Ley de Migración con la que actualmente se cuenta (Decreto 95-98 del Congreso de la República de Guatemala), puesto que, asume un enfoque de derechos humanos desde una perspectiva más integral; además, vendría a modificar la Institucionalidad Migratoria del País (Intervenida actualmente), creando una institución autónoma y descentralizada.
Exigimos de nuestros congresistas y autoridades en general, coherencia política en el tema de las Migraciones, ya que si pedimos una reforma migratoria y trato humano a nuestros connacionales en el extranjero, se debe proceder ética y moralmente frente a las personas migrantes y sus familias en Guatemala.

Finalmente, una vez más exhortamos a los gobiernos de la región a atender a las familias de migrantes de modo integral. Pedimos a los fieles cristianos, unir esfuerzos para convencer a los políticos a trabajar por el bien común de sus ciudadanos, especialmente de la gran familia de los migrantes.

En este tiempo de Cuaresma, pedimos al Señor Jesucristo que nos ayude a todos y todas a convertir nuestros corazones, para llenarnos de compasión y solidaridad con los migrantes.

Invocamos al Señor Resucitado para que acompañe y proteja a todos los migrantes y a sus familias.

Santa María Madre de Dios ruega por los migrantes y por nosotros pecadores.

Guatemala, Abril de 2011

Monseñor Álvaro Leonel Ramazzini Imeri
Obispo de San Marcos y
Presidente de Pastoral de Movilidad Humana
Conferencia Episcopal de Guatemala.

Pbro. Mauro Verzeletti c.s.
Secretario Adjunto
Pastoral de Movilidad Humana

Fuente/Autor: Pastoral de Movilidad Humana – CEG

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