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Mundo Misionero Migrante

MENSAJE DE BENEDICTO XVI – JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE

27 de enero de 2020

En México se celebra el Domingo 3 de Septiembre.

Benedicto XVI condena enérgicamente “la difundida cultura hedonista y mercantil que promueve la sistemática explotación de la sexualidad”.

Compromiso por la justicia en favor de los migrantes e invitación a la caridad y al diálogo. Son los puntos principales del mensaje de Benedicto XVI para la 92 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiato 2006.

Benedicto XVI ha escrito un mensaje con motivo de la 92º Jornada mundial del Migrante y del Refugiado 2006, sobre el tema: “Migraciones: signo de los tiempos”.

El Santo Padre reconoce que hoy las migraciones son un fenómeno de nuestro tiempo que está cambiando la configuración del mundo, fenómeno provocado por el poderoso empuje de la globalización. Las migraciones están adquiriendo un importante papel sobre todo en el campo laboral, pero en ellas confluyen distintas componentes, según sean migraciones internas o internacionales, forzadas o voluntarias, legales o irregulares, sujetas estas últimas sobre todo a la plaga del tráfico de seres humanos.

Respecto a los que emigran por motivos económicos, Benedicto XVI pone de relieve la feminización del fenómeno: el hecho de que cada vez sean más las mujeres que emigran y que lo hagan siempre más de manera autónoma. La mujer emigrante, además, se convierte a menudo en la fuente principal de rédito para la propia familia. Pero la presencia femenina se registra principalmente en los sectores que se ofrecen salarios más bajos. Así pues, si los trabajadores migrantes son, de por sí, vulnerables en el campo laboral, las mujeres lo son todavía más. Los empleos más frecuentes son en el ámbito doméstico, en la asistencia a los ancianos, a los enfermos y en las tareas de los servicios de hostelería. Campos en los que los cristianos -dice el Papa- están llamados a dar prueba de un justo trato, respeto y reconocimiento de iguales derechos tanto a las mujeres como a los hombres migrantes.

El Santo Padre explica que en este contexto resulta un deber mencionar el tráfico de seres humanos, sobre todo de mujeres. En algunos casos las víctimas son jóvenes destinadas a trabajar como verdaderas esclavas, y a menudo, explotadas también en la industria del sexo. Benedicto XVI, como anteriormente hizo Juan Pablo II, condena enérgicamente “la difundida cultura hedonista y mercantil que promueve la sistemática explotación de la sexualidad”, y donde existe “un programa de redención y liberación al que los cristianos no pueden eximirse.

Benedicto XVI dedica también un espacio para hablar de otra categoría, la constituida por los refugiados y los que migrantes que piden asilo político.
En general, afirma el Papa, “se observa el problema desde el punto de vista de su ingreso y no se cuestiona, en cambio, sobre las razones de la fuga de sus países de origen”. “La Iglesia observa todo este mundo de sufrimiento y de violencia con los ojos de Jesús. Esperanza, valentía, amor y fantasía de la caridad deben inspirar el necesario compromiso humano y cristiano en el auxilio de estos hermanos y hermanas nuestras.”

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