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Mundo Misionero Migrante

Menos extranjeros, más inmigrantes: como está cambiando el fenómeno migratorio

27 de enero de 2020

EUROPA/ALEMANIA

Basilea, Suiza

¿Cuál es la evolución del fenómeno migratorio en Alemania en los últimos años? ¿Qué intervenciones deberían de realizar los políticos y las administraciones públicas? A estas y otras preguntas trata de dar respuesta la Sexta Relación sobre la situación de los extranjeros publicada por la Oficina del Gobierno federal para la emigración, refugiados e integración. De las estadísticas del 2004 resulta que en Alemania viven menos “extranjeros”, respecto al pasado pero más “inmigrantes”. Debido a las naturalizaciones y de la reducción de la inmigración en los últimos años el número de personas con pasaporte de otra nacionalidad ha bajado a 6,7 millones (8% de la población total). Respecto a los años 90 hay 600’000 extranjeros menos.
Sin embargo, estas estadísticas no revelan completamente el rostro multicultural de la población: 14 millones de personas, en efecto, tienen origen migratorio. Se cuentan entre estos, además de los 6,7 millones de extranjeros, 1,8 millones que han tomado la nacionalidad, 4,5 millones de Aussiedler (inmigrantes de origen alemán llegado de la Europa oriental, especialmente de Rusia) y 1,5 millones de personas nacidos de parejas binacionales. Uno de cada cinco matrimonios se da entre personas de distinta nacionalidad, uno de cada cuatro recién nacidos tienen al menos un padre de origen extranjero. En algunas zonas urbanas, el 40% de los niños proviene de familias inmigrantes.

Otro dato interesante es que la población inmigrante proviene cada vez de una mayor variedad de países, lo que hace que haya cada vez una mayor pluralidad de estilos de vida, de culturas y religiones. Este fenómeno tenderá a aumentar en el futuro por motivos demográficos y también irá acompañará de una diversificación de las condiciones sociales y legales de las personas de origen migratorio: técnicos y académicos sumamente calificados, trabajadores estacionales en los sectores menores, emigrantes irregulares, familiares de emigrantes, estudiantes extranjeros, refugiados, prófugos con permisos provisionales, cónyuges extranjeros de ciudadanos alemanes, Aussiedler con pasaporte alemán, hijos de extranjeros de segunda y tercera generación… etcétera.
La Oficina para la emigración señala en su Relación que un cambio tal en la estructura de la población es un gran desafío. Por ello, la política de integración no puede ser ya entendida como un conjunto de intervenciones a favor de los emigrantes o las minorías, y menos aún se puede reducir a la sola promoción del conocimiento del alemán o a algunas ayudas para la inserción. Debe ser una política social que tenga en cuenta una población cada vez más variegada en todos los sectores. Todas las instituciones tienen necesidad de una apertura intercultural: escuelas, oficinas, hospitales, casas de reposo así como el mercado del trabajo. En particular, las grandes ciudades, convertidas ya en nudos de una red global, deben dotarse con proyectos de acción, para que sus barrios se conviertan en lugares de integración social y no de segregación.

En la Relación se subraya que la integración se produce según los principios de la Constitución, del estado de derecho, de la dignidad de toda persona, de la igualdad entre hombre y mujer, de la libertad religiosa y de opinión. Todo esto no puede ser puesto en tela de juicio en nombre de una religión o una cultura particular. La pluralidad no hace fácil el acuerdo sobre valores y reglas comunes, pero lo hace más necesario. En efecto, la sociedad multicultural es una evidencia, una realidad en la que vivimos, y la integración es una tarea y un empeño. La política está llamada a comprometerse para realizar la igualdad de derechos y deberes para todos y al mismo tiempo, para favorecer la identificación de los autóctonos e inmigrantes con los principios de una sociedad democrática y pluralista.

Luisa Deponti, Misionera Secular Escalabriana, del Centro Estudios e Investigación para la emigración de Basilea

Fuente/Autor: Fides

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