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Testimonios

MASSIMO RINALDI, MISIONERO SCALABRINIANO Y OBISPO

27 de enero de 2020

Misionero Scalabriniano y Obispo de Rieti (Italia)
(1869-1941)
31 de Mayo

1. Del nacimiento al sacerdocio

Massimo Rinaldi nace en Rieti el 24 de setiembre de 1869, en la Parroquia S. José, en via Porta Conca, de los esposos Giuseppe hijo de Matteo, campesino analfabeta de 36 años, y de Bárbara Marinelli hija de Antonio. El sacerdote Luigi Capelletti lo bautiza en la catedral, el mismo día de su nacimiento; le ponen los nombres Massimo, Rinaldo, Antonio; su padrino es el tío paterno, el canónigo P. Domenico Rinaldi; los testigos de la partida de nacimiento, elegidos por el padre del recién nacido, son Raffaele Cattarelli, de profesión jornalero, y Matteo Bugami, vendedor de hierbas frescas, ambos reatinos y analfabetas.

Aproximadamente a la edad de cuatro años, Massimo se queda huérfano de madre. Su tío, el P. Domenico Rinaldi, asistido por su hermana Annunziata, toma consigo toda la familia, formada por el papá Giuseppe y sus cuatro hijos, en orden de edad: Alessandro, Anatolia, Massimo y Edoardo. Massimo Rinaldi recibe el sacramento de la confirmación el 20 de agosto de 1876, en la parroquia de S. Miguel Arcangel en el Burgo de Rieti, de manos del Obispo dominico Egidio Mauri quien, el 14 de mayo de 1894 será creado cardenal con el título de S. Bartolomeo all’Isola. Massimo Rinaldi realiza sus estudios en el seminario de Rieti.

El 19 de diciembre de 1891, en la capilla de S. José de la catedral, recibe de manos del obispo Carlo Bertuzzi la tonsura y las órdenes menores; el 24 de setiembre de 1892 recibe el subdiaconado en la capilla de S. Bárbara, bajo título de carga de 202 Misas, que la parroquia de S. Nicolás de Rieti le constituye como patrimonio sagrado, con la obligación de restituirlo apenas se proveyera de otro modo; es ordenado diácono el 18 de marzo 1893 en la capilla de S. José.

El 16 de julio de 1893, el obispo Bertuzzi le confiere el presbiterado en la iglesia de S. Juvenal.

Rinaldi hace escribir en la estampita recuerdo de su ordenación: «Impendam et superimpendar pro salute animarum». Estaba convencido de que «la vida humana — son sus palabras — es una gran vanidad; Dios, las almas, esto es lo que cuenta, es necesario sacrificar todo, literalmente todo, para llegar a Dios y salvar las almas».

2. El Padre Massimo pone en primer lugar a los últimos

Massimo Rinaldi hace sus primeras breves experiencias pastorales en las parroquias de Ornano y de Greccio durante los años 1893-1895; seguidamente lo llama su tío Mons. Domenico que en noviembre de 1895 es nombrado obispo de la diócesis de Montefiascone; de 1897 al 1900 colabora con él en Montefiasone en calidad de secretario y administrador. l 19 de abril de 1900 escribe una carta a Mons. Scalabrini, obispo de Piacenza, fundador de los Misioneros de S. Carlos para los emigrados italianos, en la que explica las razones por las que ha forjado la idea de desarrollar su ministerio entre los más expuestos en la fe y en los valores humanos como son en ese período los emigrados italianos; le pide una cita. El encuentro con Mons. Scalabrini tiene lugar en Roma, en mayo de 1900, en la iglesia de S. Carlos en el Corso. En dicha carta el P. Massimo recuerda con las siguientes palabras su permanencia en Montefiascone y los ejemplos del obispo Domenico, mientras proyecta la posibilidad de superar las dificultades de la separación: «El buen tío, de corazón muy caritativo, ha dispensado siempre lo que tenía a los pobres y ha vivido y vive hasta ahora en medio de deudas… En cuatro años sus deudas han disminuido y, en lo que estaba a mi alcance también yo he colaborado en su salud económica; tampoco he dejado de distribuir limosnas a los pobres y arreglar y mejorar el palacio».

El 28 de setiembre de 1990, Massimo Rinaldi sin avisar con anticipación deja a su tío obispo y al día siguiente se presenta en Piacenza a Mons. Scalabrini para ser acogido entre sus misioneros. El 4 de noviembre de 1900 entra en la Congregación Scalabriniana, recibe el Crucifijo, al día siguiente parte para Génova y se embarca rumbo a Brasil.

El 12 de diciembre de 1900, llega a Porto Alegre, en Río Grande do Sul e inicia su apostolado entre los colonos italianos. Hasta 1910 es misionero en Encantado, Nova Bassano, Antagorda, Itapuca, Burro Feio hasta las fuentes del río Jacaré. En 1904, recibe la visita del fundador que lo nombra superior provincial de Río Grande do Sul.

En 1910, es llamado a Italia para participar en el Capítulo General de los scalabrinianos, convocado para el mes de setiembre; por unanimidad de votos es elegido procurador y ecónomo general, cargo que desempeña hasta 1924. Dirige el periódico «L’Emigrato Italiano».

3. «Id a Rieti: sed misionero y Obispo en vuestra Diócesis»

A fines de julio de 1924, mientras el padre Rinaldi estaba trabajando en la huerta de la nueva casa general en via Calandrelli, que él hizo construir, lo visita el cardenal De Lai, secretario de la Sagrada Congregación Concistorial, para comunicarle su elevación al episcopado reatino. Como lo conocía desde hacía años, el Padre Massimo cree que el cardenal está bromeando, pero cuando se da cuenta que es la verdad, cae de rodillas, rompe en lágrimas y suplica: «Por favor, ¡no se haga semejante disparate! Soy un pobre misionero, ¡uno que no es capaz de nada! ¡Para mí se necesita la lampa y no el Pastoral!». Fue inútil incluso recurrir al Papa. En efecto, Pío XI lo escucha con benevolencia y luego concluye: «Pues bien, id a Rieti: sed misionero y Obispo en vuestra Diócesis». El 2 de agosto de 1924 el padre Massimo recibe el nombramiento como obispo de Rieti. El 19 de marzo de 1925 ingresa en la diócesis de Rieti y en la catedral recibe la consagración episcopal de manos del cardenal Raffaele Merry Del Val. Es el sucesor de Mons. Francesco Sidoli quien, siendo aún muy joven fue discípulo predilecto y secretario de Mons. Scalabrini en Piacenza; el 25 de julio de 1916, el padre Massimo Rinaldi, ya scalabriniano, había asistido en Roma a la consagración episcopal de Mons. Sidoli.

Bajo el episcopado de Massimo Rinaldi en Rieti, ciudad que estaba dando sus primeros pasos hacia la industrialización con la apertura de las fábricas de la «Supertessile», tuvo lugar un profundo cambio de conducción del Capítulo de los canónigos de la catedral, del seminario, de los jóvenes sacerdotes en la preparación al apostolado, de los monasterios y de las casas religiosas, de la ciudad y de la diócesis, de conformidad con la línea pastoral del obispo misionero, abierto a los problemas religiosos, sociales y civiles de la población.

Massimo Rinaldi es pastor, maestro, padre, claro ejemplo de apostolado, que sabe hacer de su vida un altar y de su misión sacerdotal una cátedra. Sabe ponerse como defensor acérrimo de los derechos de la Iglesia, desconocidos o pisoteados por prepotencias públicas y privadas.

Incluso los estudiantes laicos son objeto de sus atenciones. Cuando, debido a imprevistas dificultades, se cierra el internado municipal de Rieti, tiene la idea de fundar un internado obispal para los jóvenes de la provincia. También trabaja para abrir asilos de niños.

Recorre la diócesis varias veces, generalmente no utiliza medios de transporte sino lo hace a pie, con la nieve, el hielo o bajo el fuerte calor veraniego. A menudo llega a los pueblos extenuado, hambriento, con los pies hinchados, estrechando en una mano el rosario y en la otra un bastón que le sirve de apoyo.

Como obispo y como misionero, monseñor Rinaldi nunca esconde su amor por Italia. En su primera carta pastoral escribe: «El carácter de Obispo aumentará en mi corazón el verdadero amor de patria que Dios me ha dado…, alimentado sobre todo por el exilio apostólico transcurrido en Brasil durante diez años en medio de los colonos italianos». Hijo digno de Mons. Scalabrini, precursor de la Conciliación entre la Santa Sede e Italia, en febrero de 1929 exulta ante la noticia de la firma de los Pactos de Letrán. En varios artículos ilustra su alcance histórico y escribe al Papa y al Jefe del Gobierno, agradeciéndoles desde lo profundo de su corazón.

Realiza muchas obras pastorales entre las cuales la construcción de no pocas iglesias diocesanas, la reestructuración del seminario, la fundación de la colonia agrícola S. Antonio y de la revista diocesana «L’Unità Sabina», el medio más válido y más valiente de su palabra y de su apostolado.

Entre los años 1925 y 1935, Massimo Rinaldi realiza trabajos de refacción del palacio papal, sede del episcopio, renueva los techos de todo el edificio y las cerchias del gran salón y, con la colaboración de la municipalidad de Rieti y del gobierno, lleva a su actual colocación las bóvedas subyacentes, en la planta baja, eliminando las paredes divisorias y enladrillando el pavimento del elegante y amplio porticado que es cerrado con rejas de hierro. Para acceder al salón papal, se demuele la escalinata externa y se construye la escalera en el patio, siguiendo las huellas de una anterior.

En 1927, para concluir las celebraciones del VII centenario de la muerte de S. Francisco de Asís, coloca en la plaza Mariano Vittori, al lado del pórtico de la catedral, un monumento de bronce dedicado al santo.

Mediante la constitución apostólica In altis Sabinae montibus, del 3 giugno 1925, el Papa Pío XI anexa a la diócesis de Rieti la abadía de S. Salvator Maggiore y algunas parroquias de su territorio, desmenbrándolas de la diócesis de Poggio Mirteto, y atribuye al obispo de Rieti el título de Abad perpetuo de S. Salvator Maggiore. Durante todo su episcopado, Rinaldi dedicó mucho para restaurar la insigne abadía, que incluso le causó muchos sufrimientos.

En los años 1936-1937, Rinaldi logra la restauración de algunos preciosos códigos e incunables del archivo capitular de Rieti, con la financiación del entonces Ministerio de la Educación Nacional.

4. Muerte y fama de santidad

Massimo Rinaldi muere casualmente en Roma, el sábado 31 de mayo de 1941, en la casa general de los Misioneros Scalabrinianos, luego de un mes de sufrimientos, asistido por los cohermanos y por su Eminencia el cardenal Carlo Rossi, superior general de los Scalabrinianos.

El 2 de junio, los restos son transportados desde Roma y las exequias se realizan el miércoles 4 de junio en la catedral basílica de Rieti, luego de haber recibido la veneración y el homenaje de toda la población que lo aclama como santo. El obispo de Terni, Mons. Felice Bonomini, escribe que el tributo del pueblo «más asemejaba a un triunfo que a un funeral». En atención a su deseo, Massimo Rinaldi es sepultado en la tumba de familia, en el cementerio de Rieti, junto a su tío Mons. Domenico Rinaldi.

El obispo de Rieti Mons. Nicola Cavanna y el Capítulo de la catedral, movidos por la creciente piedad popular hacia Massimo Rinaldi y por los continuos pedidos para que se abra el proceso de beatificación, en la reunión del 11 de febrero de 1966 deciden transferir los restos mortales de Rinaldi a la catedral basílica de S. María. El 31 de mayo de 1966, después de 25 años de su muerte, el cuerpo incorrupto del obispo Massimo Rinaldi, acompañado por un alegre corteo de pueblo, ingresa triunfalmente en la catedral y es colocado en la capilla de S. Roque.

Ya durante su vida Massimo Rinaldi gozó de la veneración y fama de santidad de parte de todas las clases sociales y en todos los ambientes donde había estado presente. Desde joven se había propuesto un gran ideal de santidad y a él tendía con empeño y valor; comunmente era considerado como verdadero amigo de Dios. Es un hecho inconfutable que la fuerte y general fama de santidad, que lo acompañó durante su vida, se ha manifestado de modo mucho más evidente desde su muerte y ha ido creciendo cada vez más.

El 25 de enero de 1991, S.E. Mons. Giuseppe Molinari, obispo de Rieti, abre en la catedral el proceso diocesano para la causa de la canonización de Mons. Massimo Rinaldi. Posteriormente, el 17 de octubre de 1997, S.E. Mons. Delio Lucarelli, sucesor de Molinari en la cátedra reatina, concluye el proceso diocesano, cuyas Actas, lacradas, son presentadas el 27 de noviembre de 1997 a la Congregación para la Causa de los Santos. El 9 de diciembre de 1997, el cardenal Alberto Bovone, Prefecto de dicha Congregación, ordena la apertura de las Actas del proceso. El nuevo Prefecto, S.E. Card. José Saraiva Martins, en fecha 20 de noviembre de 1998, emana el decreto de validez de dicho proceso.

Entre diciembre de 1999 y enero del 2000 el diario «Il Messaggero», promueve una interesante encuesta para conocer entre los lectores del periódico qué personaje reatino es considerado como más importante del siglo XX para proclamarlo «Reatino del siglo». El resultado es muy halagador para con Massimo Rinaldi, clasificado en primer lugar con miles de votos.

El 5 de julio del 2002, se entrega a la Congregación para las Causas de los Santos la Positio sobre Massimo Rinaldi, compendio del proceso para la beatificación y canonización del SdD, publicada en dos volúmenes que globalmente llegan a 1750 páginas — A. Eszer, G. Maceroni, A. M. Tassi, Congregatio de Causis Sanctorum, p. n. 1741, Reatina Beatificationis et Canonizationis Servi Dei Maximi Rinaldi Episcopi Reatini e Congregatione Missionariorum a S. Carolo (Reate 1869-Romae 1941). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis, Editoriale Eco, San Gabriele-Colledara (TE) 2001, voll. I, II —con el fin de obtener la declaración del Papa sobre las virtudes heroicas y sobre la fama de santidad del Siervo de Dios, declaración indispensable para continuar el iter hacia la beatificación .

En Diciembre 2006 el Papa Benedicto XVI proclamó “Venerable” a Massimo Rinaldi, con la declaración de las virtudes heróicas y sobre su fama de santidad.

Fuente/Autor: Mons. Prof. Giovanni Maceroni

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