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Editorial

Los Migrantes

27 de enero de 2020

Los migrantes

América Latina no recibió ni siquiera una mención en las convenciones de los partidos Republicano y Demócrata que se disputan el poder en Estados Unidos. Somos una región irrelevante para los intereses norteamericanos y pese a que uno de los problemas y desafíos del milenio es el narcotráfico, los políticos de Washington ni siquiera por ello se dignan a volver su mirada a esta región abandonada.

Apenas el Partido Demócrata mencionó con espíritu positivo y compasivo a los migrantes latinoamericanos cuando el Presidente recordó que él ha autorizado por orden ejecutiva que los jóvenes migrantes llevados por sus padres y que no conocen otra patria distinta a Estados Unidos, puedan recibir educación y evitar las deportaciones por una consideración especial que les podrá facilitar la legalización de su situación para el futuro.

En el bando republicano, en cambio, los inmigrantes son apestados a los que hay que perseguir violentamente como se hace ya en Arizona y en otros estados bajo gobierno del partido republicano.

El tema de la migración es fundamental porque no sólo es resultado de la importancia del sueño americano, que tanto enorgullece a los habitantes de Estados Unidos, sino de la pesadilla latinoamericana donde los niños nacen sin esperanza y su única oportunidad de mejorar condiciones es viajando a lo desconocido, a donde sufren desprecio y marginación, pero pueden recoger dinero suficiente para mandar a sus parientes que se quedan al sur.

No se puede pretender que una región sumisa como la nuestra, donde salvo contadas excepciones las órdenes se cumplen y no se discuten, preocupe a los políticos de Washington. Ya saben que llegado el momento sólo tienen que dar una orden o basta mostrar desprecio, como pasó con la idea guatemalteca de revisar la política antidrogas, para que no se mueva la hoja del árbol sin la voluntad de la embajada.

Eso deja únicamente el tema de la migración en el tapete porque esa cuestión divide al pueblo norteamericano entre quienes aceptan cualquier tipo de migrante, excepto el hispano pobre de México, Guatemala, Honduras y El Salvador y aquellos que aceptan la necesidad económica del fenómeno migratorio como una ventaja para los mismos Estados Unidos. Y unos pocos son los que ven el tema con espíritu compasivo, entendiendo el drama que hay atrás de cada uno de los casos de migración que ocurren todos los días.

América Latina no cuenta ni pesa en la política norteamericana. Ya ni Cuba, con todo y el peso de los cubanos anticastristas de Miami, significa lo que en el pasado llegó a pesar. Y eso que cada día hay más compatriotas viviendo allá y el aumento de importancia del voto hispano, como ellos lo llaman, en cruciales estados.

Fuente/Autor: Editorial La Hora de Guatemala

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