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LA OPCIÓN ES TUYA

27 de enero de 2020

Seguido me toca salir a hacer compras para la Oficina Vocacional y es un show, porque normalmente aprendí de niño a no regresar sin conseguir las cosas, o al menos tener la certeza de que se hizo todo lo posible por conseguir lo que fui a buscar o lo que se necesita.
Dentro de esta búsqueda de cosas, necesitábamos revelar un rollo fotográfico por lo que fui a una conocida cadena de Farmacias de esta ciudad que ofrece un servicio de revelado en una hora, y lo anuncia en uno de los centros comerciales con atractivo anuncio en lona.
Entré al establecimiento luego de esperar a que abrieran (bastante tarde por cierto), y el joven se encontraba platicando con una muchacha de otro establecimiento. Saludé y, como es costumbre en estos casos, solamente escuché un murmullo de algo parecido a “mmmenossdiasss” y sin mirarme siguió conversando con la chica.
Le pregunté si tenían revelado en una hora y riendo con la chica me contestó que sí, le dije que iba a dejar el rollo y me dijo: “Solamente que se lo entrego en dos horas y media porque tengo que encender la máquina.”
Hasta ahí, mi paciencia, la cual no es una de mis virtudes, estalló. Lo miré a los ojos, y le dije: “¿Escuchaste lo que te pregunté?” Al ver que estaba molesto, me miró y me dijo: “Sí, sobre el revelado de un rollo en una hora.”
Está de más decir que no lo dejé ahí, pues al ver al encargado de la farmacia le comenté sobre la actitud del joven, es decir, por estar platicando, no había “comenzado” a trabajar, y tan fácil que se cambia la información para dar una excusa… Y nosotros nos hemos acostumbrado a escuchar estas excusas que nunca las cuestionamos.
Salí de la farmacia bastante molesto, y comencé a darme cuenta de que a veces no avanzamos porque nos hemos acostumbrado a “vivir a medias” sin hacer opciones por lo que realizamos. Es decir, la vida se nos presenta de una forma y simplemente reaccionamos.
Y al reflexionar sobre este tipo de actitudes, uno se da cuenta porqué el país va como va, es decir, avanzando a medias.
“Yo hago como que trabajo, porque hacen como que me pagan” es una frase que se ha vuelto tan como que trabaja. Joaquín Peñalosa, un sacerdote de San Luis Potosí, tiene un libro muy divertido que refleja nuestra actitud, el libro se llama “Los Pecados Capitales del Mexicano” y a ese libro, con todo el respeto para el autor, yo le añadiría el “pecado” de la falta de opciones y por ende de falta de compromiso con lo que somos y hacemos.
Uno entra a muchos negocios a buscar algo, y nadie te sabe dar información. “No hay”, “No sé cuándo va a haber”, “Ayer teníamos pero se nos terminó, la semana que entra me lo traen”, y una serie de excusas que no sé si existen en el “Manual del Vendedor” y que ayudan a la persona a “salir del paso.”
Nos quejamos de la crisis, de la economía, de que no hay dinero; pero no hacemos muchas veces lo que nos corresponde. Y si esto es a nivel pequeño, uno puede imaginarse al subir de nivel, las consecuencias que esta falta de compromiso conlleva.

A BUSCAR LAS DOS Y MEDIA”

Cuando trabajaba para una empresa (la cual no menciono para no poner a nadie en evidencia) pero estoy seguro que al leer estas líneas mis ex compañeros sabrán de qué estoy hablando, existía esta frase famosa entre algunos de ellos, los de más “colmillo” los que pasan estos “tips” como una tradición: “vamos a buscar las dos y media” que se refería, concretamente, a “perder el tiempo” hasta la hora del lonche, la cual era sagrada e intocable.
Otras veces se “busca el fin de semana” o se va dejando todo para “mañana.” La finalidad es “ahorrarnos la fatiga” como dijera el célebre “Jaimito el Cartero” de Chespirito, y que desafortunadamente en algunos casos refleja nuestra idiosincrasia en su más pura expresión.

OPTAR ES COMPROMISO DE VIDA

Estoy de acuerdo en que no todos hacemos lo que quisiéramos y que la necesidad nos lleva muchas veces a trabajar o a dedicarnos a lo que no nos hubiéramos imaginado, y esto es reflejo de una economía decadente que vivimos en nuestro país.
Que lo ideal sería que cada uno hiciera lo que mejor le place, es una realidad, sin embargo, no podemos vivir únicamente condicionados por nuestras circunstancias. Aún cuando ellas infieren en nuestra vida, nosotros tenemos la libertad de optar por hacer de lo que hacemos lo mejor posible.
Y esto se aplica no solamente en el campo laboral o profesional, sino que aplica también en el campo vocacional. De hecho, una buena parte de la formación, consiste en invitar a los formandos a hacer de esta vocación una opción de vida.

LA OPCIÓN ES NUESTRA Y NADIE NOS LA VA A QUITAR

Optar es una posibilidad que tenemos como personas y que concierne solamente a nosotros. Este don maravilloso que Dios nos ha dado en nuestra persona es lo que nos lleva a vivir nuestra vida en plenitud, aún en medio de los sinsabores de la vida.
Cuando optamos por algo, lo hacemos nuestro, lo hacemos no solamente con “gusto”, sino que encontramos en ello el desarrollo de nuestra persona, y a la larga alcanzamos la paz de sentirnos congruentes entre lo que hacemos y la opción que hemos hecho en la vida.
Eso es lo que marca la diferencia en la vida de las personas, eso es lo que contagia a otros para imitar nuestro ejemplo, eso es lo que ha llevado a muchas personas a vivir una vida llena de felicidad en medio de las situaciones no tan agradables que les ha tocado vivir.
Cuando optamos por algo, no nos amargamos, no nos preocupamos del “qué dirán” y tampoco nos sentimos a disgusto con nosotros mismos. Es lo que los Orientales llamaban la Sabiduría Orgánica, y que se refiere a la sensación de paz que experimentamos en nuestro cuerpo cuando optamos por algo y seguimos adelante en nuestra opción.

COMO ES NUESTRA, NADIE PUEDE OPTAR POR NOSOTROS

Lo bello y lo lamentable de este “cuento” como dicen los Colombianos es que nadie puede optar por nosotros, y no importa qué condiciones se nos presenten, o de qué color “nos pinten cualquier rollo”, si nosotros no hacemos la opción, nadie la va a hacer por nosotros. No importa cuántas veces pidamos consejo, vayamos a terapia o pidamos acompañamiento espiritual, nadie va a optar por nosotros. Y esto es lo que a veces nos asusta, porque las consecuencias de nuestras opciones tenemos que asumirlas nosotros.
Por eso Jesús, que de esto sabía algo, cuando plantea el Seguimiento como una opción de vida, habla inmediatamente de “tomar la cruz”, pues sabe que es necesario aclarar que la opción conlleva unas consecuencias que no podemos eludir.
Cuando optamos no podemos culpar a nadie más, no podemos recriminar a nadie, acusar a nadie, sin embargo, cuando optamos nos damos cuenta de que nadie “nos da la felicidad” sino que ésta viene como la consecuencia natural de saber que hemos optado y que al hacerlo, vamos hacia delante buscando cómo darle forma a esa opción, y sobre todo, como vamos realizándola.
Como buenos Cristianos, estamos llamados a optar por Jesús, por su Reino y por llevar a cabo su obra de salvación. Ésta también es una opción que el Señor nos invita a hacer; el resto nos toca a nosotros.

Fuente/Autor: Padre Chan, CS

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