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Mundo Misionero Migrante

Jornaleros podrían ayudar en reconstrucción tras incendios

27 de enero de 2020

Serían empleados para el trabajo más sucio y peligroso, afirman activistas.

Tras los incendios del Sur de California la semana pasada, empieza el difícil proceso de limpieza y reconstrucción.

Y para ello están los jornaleros, quienes tendrán un papel clave en esas tareas.

“En la etapa de reconstrucción los jornaleros juegan un papel importante, como sucedió con Katrina, donde ellos han estado reconstruyendo la ciudad”, dice Pablo Alvarado, coordinador de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON).

En New Orleans, comenta Alvarado, antes del impacto del huracán Katrina no había centros de jornaleros; actualmente, debido a la demanda de mano de obra para la reconstrucción, existen 20 esquinas donde se reúnen estos trabajadores.

David Lizardi, quien trabaja como contratista en construcción desde hace 25 años, dijo que son precisamente los jornaleros quienes realizan las tareas de limpieza y reconstrucción en la industria.

“Pues sí, son los que van a levantar todo después de la quemazón, porque las compañías constructoras sólo mueven el capital. El que viene a levantar la construcción es el jornalero”, opina Lizardi.

Durante 12 días, desde el domingo 21 de octubre, una veintena de incendios se extendió desde el condado de Santa Bárbara hasta el de San Diego, provocando la destrucción de más de dos mil viviendas.

“Ahora lo que esperamos es que se levanten las ‘liebres’, que el trabajo de reconstrucción empiece con los jornaleros. Esa es la ironía, ya que los muy rechazados jornaleros ahora van a estar en gran demanda, precisamente para hacer el trabajo más pesado, el más sucio y el más peligroso para la salud, que empieza con la limpieza de escombros y cenizas”, señala Claudia Smith, representante del Proyecto Jornalero de la Fundación de Asistencia Legal Rural de California (CRLAF).

La Opinión buscó a un representante de los grupos opositores a los jornaleros, como Minuteman, pero no hubo respuesta.

En el condado de San Diego, donde más afectaron los incendios, cada día salen a buscar trabajo al menos 1,500 jornaleros en 40 esquinas, según cálculos de la CRLAF.

“Lo que nos preocupa es que las cenizas son una mezcla muy tóxica… y no sólo son los efectos inmediatos de respirar estas cenizas y que se te irriten los ojos, el efecto a largo plazo es lo que nos preocupa más”, dice Smith.

La fundación que dirige, señaló Smith, ya ha obtenido una dotación de 10 mil mascarillas o tapabocas de las de mejor calidad que están siendo repartidas a los jornaleros para su protección.

También están en busca de obtener en donación lentes protectores tipo goggles y guantes para trabajo.

David Lizardi, experto en la industria de la construcción, comenta que la etapa de reconstruir de casas empezará cuando las compañías de seguros empiecen a pagar las pólizas.

“Ahorita no hay nada de trabajo, está parado completamente, y no por los incendios, sino por la economía. Yo diría que en 60% ó 70% están detenidos los proyectos de construcción”, indica.

Este comportamiento en la construcción, comenta Lizardi, está presente desde hace cuatro meses.

Las más de dos mil casas que se quemaron no representan un auge para la industria.

“Eso no es mucho para toda la gente que trabaja en la construcción en California”, menciona. “Se van a beneficiar unos cuantos, eso sí, pero lo que está perjudicando es la economía”.

Pablo Alvarado, líder de los jornaleros, recuerda que fueron los trabajadores temporales los que levantaron New Orleans y se espera que sean este mismo tipo de trabajadores los que levanten San Diego.

“Todavía no empieza la etapa de reconstrucción, pero esperamos que haya incremento de 25% en el trabajo, que será bueno para los jornaleros”, dice Alvarado.

Sin embargo, consideró que durante los días del incendio el trabajo de los jornaleros se redujo en gran medida y hasta la fecha no se han podido recuperar.

Arnulfo López, Adolfo Batún y Rafael Contreras lo confirman.

“No hay trabajo, he ido a Malibu para ver si hay por lo de los incendio, pero nada”, comenta Arnulfo, mientras espera con sus compañeros que le den una chamba en el estacionamiento del Home Depot de Cypres Park.

Dicen que si hubiera trabajo en San Diego, no estarían dispuestos a ir, por temor a “la migra”.

“No. Para allá nadie baja, a menos que sea por contrato y a lo mejor me animo, pero es jugársela uno”, dice Rafael.

“Es tentador, pero no”, secunda Adolfo.

Como parte del espíritu de colaboración, dice Pablo Alvarado, la NDLON está organizando una brigada de jornaleros para asistir en la operación de limpieza de las zonas devastadas en el condado de San Bernardino.

“Los jornaleros no tienen dinero que dar, pero tienen su fuerza de trabajo y mano de obra, quieren contribuir, quieren invertir en los vecindarios donde viven y trabajan, es un modo de construir relaciones con la comunidad”, indica.

Y Claudia Smith refuerza: “siempre son ellos quienes van a hacer el trabajo de pico y pala, siempre son los que hacen el trabajo más duro y ahora el trabajo más sucio y que conlleva riesgos a la salud… Tan maldecidos que están aquí [en San Diego], y ahora están en gran demanda para hacer el trabajo más sucio y riesgoso para la salud”.

Fuente/Autor: Jorge Morales Almada / jorge.morales@laopinion.com

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