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Mundo Misionero Migrante

Inmigrantes acarrean problemas a pueblo de Campeche

27 de enero de 2020

Pese a los riesgos existentes en la selva de El Petén, el tráfico de indocumentados es alto por el municipio de Candelaria. En los últimos años surgieron 5 localidades de ´polleros´ en la frontera de Guatemala; sus moradores cruzan a este lado para usar diversos servicios, se queja edil.

Martes 13 de junio de 2006

EJIDO LA PELUSA, Camp.

Sin temor a toparse con la abundante fauna de la selva guatemalteca de El Petén que merodea en esta región del municipio fronterizo de Candelaria, migrantes centro y sudamericanos se arriesgan y han convertido a este ejido en paso obligado de su travesía hacia a Estados Unidos.
El constante trasiego humano incluso trajo consigo el surgimiento de cinco poblaciones de polleros del lado de Guatemala, cuyos moradores cruzan a Candelaria para hacer uso de servicios de salud y educativos.

El alcalde de Candelaria, Antonio Piedra Castro, quien califica como “fuerte” el éxodo por la demarcación que gobierna, se queja: “De por sí nosotros tenemos un mundo de necesidades”.

Lo agreste de esta ruta no es obstáculo para los indocumentados del sur del continente que abandonan su tierra para ir en busca de empleo a aquel país, y en paralelo al fenómeno migratorio se desarrolla aquí un filón de traficantes de personas, quienes los guían por territorio campechano a través del río Candelaria y la laguna de Términos hasta alcanzar Ciudad del Carmen.

A través de otras rutas terrestres evaden relativamente fácil los retenes del Instituto Nacional de Migración (INM) establecidos sobre la carretera federal Escárcega-Villahermosa. De esa forma, llegan también a Champotón, Ciudad del Carmen, Campeche o hasta Cancún, Quintana Roo.

Incluso, los migrantes que cuentan con recursos para viajar cómoda y rápidamente, se dirigen a los aeropuertos de Ciudad del Carmen y Campeche, donde no requieren permisos del INM.

Empero, el grueso de esos grupos busca el ferrocarril para un gratuito aunque agobiante viaje. En ocasiones, los centroamericanos “pierden la brújula” y en lugar de subirse al tren en dirección hacia Tabasco, toman el que se dirige a Yucatán. Así lo relatan, por separado y con distintos matices, el edil de Candelaria, Antonio Piedra Castro; el director de Seguridad Pública local, Humberto Adolfo Molina, así como el agente municipal de este improvisado cruce fronterizo, Moisés Cruz Pérez.

La migración es un problema latente para un municipio fronterizo, pues no se puede detener, señala el edil. No obstante, la vigilancia migratoria y el flujo de indocumentados por Campeche, proporcionalmente, es menor al registrado por las fronteras de Tabasco y Chiapas.

El INM aseguró en 2005 por fronteras de Campeche a 893 personas, y en lo que va de este año lleva detenidos a 467 ilegales.

No sólo centroamericanos cruzan por estas tierras, también sudamericanos. El 20 de abril de este año, en la cabecera municipal Candelaria, fueron aprehendidos cuatro ilegales originarios de Brasil, entre ellos dos mujeres y un menor de 14 años de edad.

Los migrantes de Honduras, El Salvador y Guatemala, previo a alcanzar las rutas por donde se dispersarán en el municipio de Candelaria, tienen que sortear las inhóspitas y agrestes brechas de la selva de la Reserva de la Biosfera de El Petén.

La amplia brecha que recibe a indocumentados del sur por esta demarcación, misma que sirve para marcar el límite internacional entre México y Guatemala, es la primera señal de que lograron su primer objetivo. Allí sobre la línea limítrofe se encuentra el obelisco número 81, punto donde la línea divisoria forma una escuadra y también convergen Guatemala, Tabasco y Campeche.

Proliferan ´coyotes´

Las autoridades campechanas describen que, en los últimos cinco años, del lado de Guatemala han surgido cinco pequeñas poblaciones chapines, como El Sacrificio, centro de operaciones de los polleros.

Desde allí, aquéllos están a la caza de migrantes; incluso existen pequeñas posadas y comedores para quienes recalan en ese lugar.

En línea recta, por un camino pedregoso de 14 kilómetros, desde El Sacrificio los grupos de viajeros llegan al poblado campechano de Miguel Hidalgo, donde desembocan otras carreteras provenientes de comunidades ubicadas en la línea fronteriza. Aquí también hay personas dedicadas a traficar con personas.

El alcalde de Candelaria se queja porque los niños y la gente de los cinco poblados que surgieron en Guatemala acuden a este lado para que se les proporcionen servicios de educación y salud, además de que vienen por cuestiones religiosas y comerciales.

En este municipio, decretado hace apenas siete años, “se tiene un mundo de necesidades” que no pueden atender. Y a esto se suma las de estas cinco poblaciones guatemaltecas, que también requieren apoyo, añade el edil al demandar que se regule esa situación que recae sobre su administración.

Moisés Cruz Pérez, representante de este ejido ante el ayuntamiento, relata el constante transitar por aquí de centroamericanos que se dirigen hacia Estados Unidos.

Desde esta localidad parten por diversas rutas de Candelaria, o se dispersan hacia Balancán, Tabasco.

De la fauna procedente de la selva guatemalteca, Cruz Pérez describe que, entre otros, hay varias especies de serpientes venenosas como la nauyaca, así como jaguares, venados y armadillos.

Con un jueche (armadillo) que acababa de cazar cerca de la línea guatemalteca, el representante de este pueblito aún sin servicios de electricidad, entre otras carencias, expresa su temor por estar expuestos al constante paso de desconocidos y polleros.

Fuente/Autor: Roberto Barboza Sosa/Corresponsal/El Universal

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