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Mundo Misionero Migrante

Indigentes: historias de sobrevivencia

27 de enero de 2020

Mientras para el común denominador de la gente, la Navidad es un motivo de celebración, para estas personas olvidadas por sus familias y catalogadas como marginados, esta festividad se convierte en otro día más de hacer la vida en las calles.

La Navidad está próxima; la gente corre por los regalos; todos están ocupados; nadie tiene tiempo de espera, mucho menos para detenerse a observar a los invisibles de la ciudad, a los marginados, como las autoridades los catalogan.
La mayoría de las personas no sabe que también la gente abandonada tiene sus historias, sus travesías y sus lamentos como cualquier otro ciudadano.

EL UNIVERSAL realizó un recorrido nocturno y halló a tres personajes que dan vida a uno de los lugares más concurridos por muchos, donde ellos se sienten seguros de vagar por horas y hasta años: la Zona Rosa de la ciudad de México.

Por más de 15 años, los conductores de taxis que tienen su base en la glorieta del Ángel de la Independencia han convivido con uno de los olvidados: su alias es Romita; sin embargo, recibe diversas denominaciones, pues cada uno de los taxistas le atribuye diferentes seudónimos: Tijuana, Francia, Bravo, Roma y Chiapas, aunque su verdadero nombre es Sergio, actualmente tiene 38 años y su lugar para dormir son las bancas de piedra tallada que custodian la estatua.

Asiduo a los deportes

Romita tiene un caminar lento… Es un hombre de baja estatura que disfruta del futbol y los deportes, aunque nunca los ha practicado por padecer asma. Está presente en cada evento importante en algún estadio de la ciudad, así como en carreras de autos, como la serie Champ Car, conciertos en el Auditorio Nacional y otros actos de diversa naturaleza.

Comentó que desde joven se escapó de su casa por tener problemas con las drogas y el alcohol, por ese motivo se dedicó a vagar por donde el camino lo llevara.

Mostró con orgullo desde el interior de su pequeña mochila, un álbum fotográfico que contiene imágenes en la ciudad de Los Ángeles, California, en Estados Unidos, donde se encuentra con algunas porristas de futbol americano.

Sergio agregó que toda su vida la va a dedicar a la vagancia y morirá olvidado si es necesario; pero con pesar aseguró -mientras jugaba con su celular- que los golpes por personas que no quieren de cerca su presencia es doloroso.

“Me han pegado… Yo no les hago nada… Sólo les pido comida”, comenta en referencia a los meseros que trabajan en los restaurantes de los alrededores.

Sin embargo, a pocos días de la Navidad, una fuerte crisis de asma por las bajas temperaturas y la poca ropa que viste, lo obligó a resguardarse en uno de los 25 albergues de la ciudad, no sin antes ser atendido por paramédicos de la Cruz Roja al quedar indefenso y sin nadie quien pudiera ayudarlo.

Por otro lado, la gente que convive cerca de este hombre, asegura que es inofensivo; jamás ha molestado a nadie, comentó Tijuana, quien lleva haciendo base desde 1992 en la glorieta del Ángel.

Un caso sorprendente

Otro de los personajes sin duda es Víctor, sobrenombre o apodo en referencia a otro chofer de taxi.

Este personaje es muy peculiar: domina las matemáticas y tiene una habilidad al lenguaje como una persona que se ha dedicado a leer libros.

Víctor no es común, antes de llegar a situación de calle, este hombre se dedicó a ser estudiante gran parte de su juventud; ahora vive en la intemperie y vaga de noche con problemas nerviosos.

Comúnmente si alguien lo ofende trata de pasar inadvertido, si la gente lo respeta, él lo agradece con un “buenas noches, caballero”, sin duda, Víctor deambula por el Paseo de la Reforma con un cigarrillo y un libro bajo el brazo.

Algunas personas se sorprenden de la habilidad de responder a cifras y cálculos matemáticos sin ayuda de calculadoras o papel.

Comentó que su realidad fue cometer el error de fumar mariguana desde joven, motivo que lo separó de sus padres, quienes lo han olvidado y se niega a intentar un reencuentro con su familia.

Por último, se encuentra un joven de apenas 22 años de edad, quien duerme bajo el techo de una de las marquesinas de los bancos de la avenida Florencia, este joven con celular, iPod y un buen sleeping bag, trabaja de día y viste a la moda.

Su nombre es Rodrigo y su realidad es diferente. Proviene de Sinaloa de una familia separada en ambos padres, no tiene hermanos y hace cinco años llegó a la ciudad de México a probar suerte.

Sin conseguirla como soñó, ahora es empleado de una papelería en Tlalpan, tiene una solvencia económica estable que le permite comer tres veces al día y dormir en la calle le ha favorecido al no pagar renta, comentó.

“No faltan personas de las inmediaciones que me ofrecen ayuda y alojo en sus viviendas, la verdad se los agradezco, pero me encanta vivir así, si me aburro de aquí me marcho a otra ciudad o a otro lugar, eso no me interesa, ya me acostumbré”, dijo mientras escuchaba música electrónica en su minirreproductor de audio.

En vísperas de la celebración navideña, dos de los personajes se han marchado a albergues para obtener comida y alojo, mientras que este último desapareció sin dejar rastro alguno.

Las autoridades han anunciado recientemente que han implementado el programa En frío invierno, calor humano, correspondiente a este año, que inició el pasado viernes 17 de noviembre y se extenderá hasta el 28 de febrero de 2007, con una inversión superior a los 3 millones de pesos; y donde atenderá a un promedio de 800 personas en situación de calle a diario, a las que se les brindarán alimentos calientes durante las noches, como es el caso de Romita y Víctor.

Cabe resaltar que esta campaña de apoyo social tiene dos vertientes: una, proteger a las personas en situación de calle, y la segunda, ofrecer apoyo a quienes viven en zonas de riesgo, en las partes altas del Distrito Federal.

Fuente/Autor: MIGUEL ÁNGEL SERRANO/El Universal

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