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Hombre nuevo, Mujer nueva

27 de enero de 2020

Los rasgos del hombre nuevo serían, a mi modo de ver:

1. La lucidez crítica
Una actitud de crítica “total” frente a supuestos valores, medios de comunicación, consumo, estructuras, tratados, leyes, códigos, conformismo, rutina…
Una actitud alerta, insobornable. La pasión por la Verdad.

2. La gratuidad admirada, deslumbrada
La gratuidad contemplativa, abierta a la Trascendencia y acogedora del Espíritu.
La gratuidad de la Fe, la vivencia de la Gracia. Vivir en estado de Oración.
La capacidad de asombrarse, de descubrir, de agradecer.
Amanecer cada día.
La humildad y la ternura de la Infancia Evangélica.
El perdón mayor, sin mezquindades y sin servilismos.

3. La libertad desinteresada
Ser pobres, para ser Libres frente a los Poderes y a las Seducciones.
La libre austeridad de los que peregrinan siempre.
Una morigerada vida de combate.
La libertad total de los que están dispuestos a morir por el Reino.

4. La creatividad en fiesta
La creatividad intuitiva, desembarazada, humorada, lúdica, artística.
Vivir en estado de Alegría, de Poesía y de Ecología.
La afirmación de la Autoctonía.
Sin repeticiones, sin esquematismos, sin dependencias.

5. La conflictividad asumida como milicia
La pasión por la justicia, en espíritu de lucha, por la verdadera Paz.
La terquedad incansable. La denuncia profética.
La Política, como misión y como
servicio.
Estar siempre definido, ideológica y vivencialmente, del lado de los más Pobres.
La Revolución diaria.

6. La fraternidad igualitaria O la igualdad fraterna.
Conjugar la más generosa comunión con la salvaguarda de la propia identidad étnica, cultural y personal.
La real superación, económica y social, de las Clases que están ahí, en orden al surgimiento de la sola “Clase” Humana.

7. El testimonio coherente
Ser lo que se es. Hablar lo que se cree. Creer lo que se predica. Vivir lo que se proclama. Hasta las últimas consecuencias y en las menudencias diarias. La disposición habitual para el Martirio.

8. La esperanza utópica
Histórica y Escatológica. Desde el Hoy para el Mañana.
La esperanza creíble de los testigos y constructores de la Resurrección y del Reino. Se trata de Utopía, la Utopía del Evangelio.
El Hombre Nuevo no vive sólo de pan. Vive de Pan y de Utopía.
Solamente Hombres Nuevos pueden hacer el Mundo Nuevo.
Así, de utópicamente, vivió Cristo, hombre nuevo esto enseñó en Belén, en la Montaña y en la Pascua; así nos configura trabajosamente su Espíritu, derramado en nosotros.

Fuente/Autor: Pedro Casaldáliga

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