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ESPIRITUALIDAD SCALABRINIANA

27 de enero de 2020

Consiste en vivir y testimoniar el rostro de Cristo Peregrino.
En Mateo 25,35 encontramos fundamentos de la Espiritualidad Scalabriniana.
Jesús mismo enseña la manera más humana y digna de atención a los migrantes,
cuando dice: “[…] Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis
de beber; fui forastero y me recibieron en su casa”. Estas palabras son un constante
desafío para acoger todo el que llega y animar el que se va.
La espiritualidad scalabriniana es la del camino, con el desafío de ir de la mano
con Jesús Peregrino, en consciente contemplación de sus actitudes y gestos de acogida.
Él abraza a los niños, perdona al pecador, se va en busca de la oveja que está
perdida y enseña que tenemos que hacer lo que él hizo. Sin un lugar donde reclinar
su cabeza, Jesús Peregrino se pone en marcha para evangelizar y hacer el bien, curar,
contagiando a la gente con su manera suave, humilde y leal. Parece que no se cansa
de caminar en el polvo de las calles, cruzando valles, ríos, mares y montañas arriba
y abajo. Siempre está en movimiento. Él es un Dios itinerante que se apiada con el
sufrimiento de quienes van olvidados en la encrucijada del mundo.
Caminando con los discípulos de Emaús se acerca a ellos y muestra la felicidad
completa en la fracción del pan. Jesús es el modelo de migrante, y habla con autoridad:
cada vez que acogemos a un extraño en nuestra casa a Jesús mismo lo estaremos
haciendo. Cuando no acogemos, ignoramos y rechazamos a Jesús mismo que se
hace presente en el migrante.
El rostro de Cristo Peregrino es cautivante. Habla de la esperanza. Enseña que
no se puede caminar pegados a lo que es provisorio. Esto demuestra que nuestros
pies necesitan estar en constante movimiento, acogiendo al Dios itinerante que está
estampado en cada rostro humano.
Jesucristo migrante, razón y fundamento de la espiritualidad scalabriniana, aún
pequeño hizo la experiencia de migrante. Recién nacido, es exiliado a Egipto, obligado
a emigrar con sus padres, porque Herodes quiere matarlo. Parten para proteger
la vida de Jesús.
Toda su existencia es un itinerario en vista de la liberación y rescate de la dignidad
humana.
Con Él caminan sus discípulos, viviendo una experiencia de migración. También
nosotros, siguiendo las huellas de Jesús, tenemos que hacernos migrantes promoviendo
la vida y dignidad de todos.

Fuente/Autor: La Redacción

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