Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente.

Papa Francisco
PROSPERO AÑO NUEVO
01/27/2020
LO REPITO. YO NO SOY MINERO, YO SOY GUATEMALTECO
01/27/2020

Tu Página

El valor de la vida

27 de enero de 2020

El valor de la vida

Ante la muerte repentina de un ser querido, tras un accidente, un terremoto o un infarto, tocamos la fugacidad de la vida y reflexionamos en el sentido de ésta.

El 6 de febrero de 2011 tuve la gracia de conocer a Aleixo, un niño de 10 años que acaba de cumplir un año de vida. No, no es un error, ha vuelto a vivir. Todo ocurrió en un accidente donde el camión de su padre se incendió y al momento de rescatarlo lo recuperaron con un cuerpo quemado a un 90%.

“¿Será conveniente vivir así?”, eran los comentarios que se escuchaban a su alrededor cuando le veían entrar al pabellón. El accidente ocurrió en septiembre de 2009 y en el periodo de su recuperación, gracias al apoyo incondicional de sus padres, de los médicos y del capellán del hospital, ha sabido descubrir el valor de la vida.

Se mueve en una silla de ruedas, aunque a veces se cansa de estar sentado y sorprende a todo el mundo cuando se levanta y camina solo. Es un niño que ha aprendido a amar la vida, y especialmente, a amar al Creador de la vida.

Existen frases hedonistas y superficiales que a veces con alusiones como “disfruta la vida tal como es… ¡porque después no habrá después!”. Ellas intentan mostrar un estilo de vida a veces fácil y lleno de placeres; pero sabemos bien que la vida se disfruta y se vive verdaderamente en todos sus periodos, incluyendo el sufrimiento.

El verdadero sentido de la vida está en apreciar y valorar lo que hemos recibido de Dios: la capacidad de amar a Dios y a los demás, la familia, los buenos amigos, la naturaleza, los animales y nosotros mismos. Debemos reconocer, agradecer y aprovechar tantos dones que Dios nos da cada día, pues nos acercan a Él, que es amor.

La verdadera vida es vivir en el amor. En este sentido, vivir es apreciar las ventajas de la vida: poder sonreír, tener una vida virtuosa y divertida, un ambiente sano de amigos, tener muchas ganas de vivir, de hacer cosas por los demás, siguiendo uno de los consejos de Madre Teresa de Calcuta: “el que no vive para servir no sirve para vivir”.

Invitémonos unos a otros a amar la vida, conscientes de que no vivimos para nosotros mismos, sino que para los demás, para que sean felices y para acercarles a Dios. Muchas generaciones tendrán que beneficiarse del grano de arena que nosotros podamos dejar. Lo mejor que podemos hacer es esforzarnos por dar lo mejor de nosotros mismos y seguir ese consejo que circula por ahí: “tres cosas en la vida no se deben perder: vida de gracia, apetito y buen

Fuente/Autor: Sebastián Rodríguez, LC

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *