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Testimonios

El Santo Cura de Ars y Pauline Jaricot: dos ejemplos para la Misión

27 de enero de 2020

Lión – Francia

Los participantes en la Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias, que se está realizando en Lión, en la jornada de ayer, domingo 8 de mayo, se acercaron en peregrinación a Ars, ciudad cercana a Lión, donde desarrolló una intensa actividad pastoral S. Juan María Vianney. Después de visitar la casa donde vivió el santo, los directores nacionales participaron en una concelebración eucarística, presidida por el Obispo de Belley-Ars, Su Exc. Mons. Guy Bagnard. La homiliá fue realizada por Su Exc. Mons. Henryk Hoser, Secretario adjunto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y Presidente de las Obras Misionales Pontificias, Su Exc. Mons. Hoser, subrayó la buena relación que existían entre el Cura de Ars y Pauline Jaricot, quienes se encontraron en varias ocasiones. La última vez, San J. María Vianney regaló a Pauline una cruz que se encuentra expuesta en la casa recientemente restaurada e inaugurada en Lión. “ Ellos se conocieron, se comprendieron y, sin duda, participan de la gloria del cielo- dijo Mons. Hoser. Tienen tres cosas que les asemejan: la participación en los sufrimientos de Cristo, la fecundidad de sus obras y la oración constante. Los sufrimientos de Pauline Jaricot fueron incontables y no desaparecieron nunca. Sus tormentos espirituales y psicológicos, las dificultades económicas insuperables, su frágil salud,…no le impidieron la realización su obra carismática. Esta fecundidad sobreabundante está asegurada como siempre en la Historia de la Iglesia por la oración y la unión con los sufrimientos de Cristo. La inteligencia puramente humana, la metodología adecuada, la pastoral más idónea, vienen después; pero no pueden sustituir nunca lo esencial en la vida de los santos: el amor que une a Cristo y la configuración con El”.

Por último, haciendo referencia a la liturgia del séptimo domingo de Pascua, que se celebraba en Francia, Mons. Hoser dijo: “Saliendo de aquí, nosotros seremos, una vez más, enviados al mundo, este mundo de hoy, espléndido y terrible, reluciente y tenebroso, edificante y capaz de corromper, pero siempre llamado a la felicidad eterna en Dios. Los países de misión no son sino el corazón humano a la búsqueda de la felicidad. Dios está llegando, no tengamos miedo, vamos a su encuentro”.

En la foto – Paulina Jaricot

Fuente/Autor: Agencia Fides

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