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Testimonios

EL PROFETA DE LA CARIDAD

27 de enero de 2020

BEATO GIOVANNI ANTONIO FARINA

Giovanni Antonio Farina nació el 11 de Enero de 1803, en Gambellara, Italia. Fueron sus padres Pietro Farina y Francesca Bellame, séptimo de 11 hermanos.

A los tres años fue entregado a su tío paterno, el sacerdote Antonio, para recibir la educación básica. Éste hombre de Dios influyó en la formación humana y espiritual como su maestro y guía, y le transmitió su rico patrimonio de fe y de virtud constituyéndose en un modelo de vida sacerdotal entregada a Dios y a los pobres.

Farina, al descubrir su vocación, respondió con decisión a la llamada de Dios, a pesar de los sufrimientos que marcaron su vida: su madre quedó ciega cuando él cursaba el primer año de estudios en el seminario. Seis años más tarde, su padre moría repentinamente.

En 1817 es ordenado sacerdote. A solo treinta y tres años es capellán de la Parroquia de S. Pedro en Vicenza, una de las más grandes y pobres de la ciudad allí se dedicó con singular preocupación y celo incansable y en 1842 fue propuesto a la Santa Sede para Obispo por su prudencia y Virtud. Para atender a las diversas necesidades de su gente Fundó en el año de 1836, el Instituto de la Hermanas Maestras de Santa Dorotea Hijas de los Sagrados Corazones.
Entre las características de su labor pastoral, sobresale la caridad expresada en obras sociales, como la fundación de albergues, hospitales y casas para niñas de la calle, huérfanos, ancianos, enfermos y toda clase de personas necesitadas.
En sus inicios, la Institución se dedicaba a la educación de las niñas pobres, más tarde a las jóvenes de distinta condición social; en 1840, a las sordomudas y ciegas, en 1846 se abrió también el basto campo de la asistencia a los enfermos y discapacitados; en el 1822 se abrió a la misión fuera de sus fronteras.
Hoy la Congregación hace presente el carisma heredado del Fundador en más de 21 países en los diferentes continentes; con diversos apostolados según las necesidades de cada lugar, atendiendo a chicos y grandes, jóvenes y ancianos, enfermos de cuerpo y de espíritu. Las hermanas se dedican incansablemente a la caridad, con un estilo de vida más bien sencillo, buscando de que a todos llegue el amor y misericordia del corazón de Cristo.

MODELO DE PASTOR: ejemplo vivo de fidelidad, que sacrificó su vida por Cristo y por la Iglesia.

AMOR A LA CRUZ: asumió la cruz con actitud plenamente evangélica, la de un santo, heroico en el seguimiento de Cristo en el Tabor y en el Getsemaní.

EDUCADOR DE LA JUVENTUD: verdadero pionero de los sistemas pedagógicos en un siglo en que la juventud permanecía marginada, sobretodo, la mujer, no tenía acceso a la educación.

FUNDADOR: descubrió nuevos campos de amor al prójimo con la inteligencia de la caridad, con expresiones verdaderamente proféticas en su época. Respondió a los signos de los tiempos y a sus necesidades con notable creatividad.

CONCLUSIÓN: es un personaje que no conoció la mediocridad, ni las medias tintas, caminó hacia las cumbres del espíritu en la santidad. Con razón fue denominado “El hombre de la caridad”.

• Las acciones heroicas y sublimes se gestan en el silencio.
• La mejor escuela es la que enseña a vivir bien
• La cualidad básica de un maestro es el amor.
• Seremos afortunados si se nos concede la gracia de servir a Cristo en los pobres.
• Dad ejemplo de la virtud heroica que lleváis dentro: la caridad
• Dios os llamó a una excelsa misión, id apóstoles de la cruz, yo os acompaño.
• Sed incansables en la caridad y en la atención a los enfermos, no tengáis miedo al contagio, debéis ser como ángeles al pie del lecho del dolor.

Si quieres saber más o tienes una inquietud vocacional, comunícate con las Hermanas Doroteas, presentes en Sayula, Jal. (tel. 01-342- 422-00-15) o en Guadalajara, Jal. (tel. 01-33-36-12-11-47)

Fuente/Autor: Hermana Aguedita

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