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El Papa mira la Jornada Mundial de la Juventud …

27 de enero de 2020

El Papa mira la Jornada Mundial de la Juventud invitando a “toda la Iglesia a sentirse partícipe de esta nueva etapa de la gran peregrinación juvenil por el mundo” y pide a los participantes en la cumbre del G8 que “en el centro de sus deliberaciones pongan las necesidades de las poblaciones más débiles y más pobres”.

Castel Gandolfo, iTALIA

“Mi pensamiento va ya a Australia adonde, si Dios quiere, viajaré el próximo sábado, 12 de julio. En Sydney, de hecho, en el sureste de este país tendrá lugar la XXIII Jornada Mundial de la Juventud”: el primer Ángelus recitado desde el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, dónde se encuentra para el período veraniego, el Santo Padre Benedicto XVI lo ha querido dedicar a la inminente Jornada Mundial de la Juventud.

El domingo 6 de julio, asomándose al balcón del patio interior del Palacio Apostólico, dónde estaban reunidos los fieles y peregrinos, el Papa ha saludado a las autoridades y a toda la comunidad civil y eclesial de Castel Gandolfo, a continuación ha recordado que en los meses pasados la “Cruz de los jóvenes” ha atravesado toda la Oceanía, “y en Sydney una vez más será testigo silenciosa del pacto de alianza entre el Señor Jesucristo y las nuevas generaciones”.

Mientras “los primeros grupos de chicos y chicas ya están partiendo desde otros continentes hacia Australia”, Benedicto XVI ha invitado “a toda la Iglesia a sentirse partícipe de esta nueva etapa de la gran peregrinación de los jóvenes a través del mundo, iniciado en 1985 por el Siervo de Dios Juan Pablo II”.

“La próxima Jornada Mundial de la Juventud se preanuncia como un renovado Pentecostés” ha continuado al Papa recordando el tema de su Mensaje para la Jornada: “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre vosotros y seréis mis testigos” (Hch 1, 8). ” s la promesa que Jesús hizo a sus discípulos después de la resurrección, y que permanece siempre válida y actual en la Iglesia: el Espíritu Santo, esperado y acogido en la oración, infunde en los creyentes la capacidad de ser testigos de Jesús y de su Evangelio. Soplando en la vela de la Iglesia, el Espíritu divino la empuja a “remar mar adentro” siempre de nuevo, de generación en generación, para llevar a todos la buena noticia del amor de Dios, revelado plenamente en Cristo Jesús, muerto y resucitado por nosotros. Estoy seguro de que desde todos los extremos de la tierra los católicos se unirán a mí y a los jóvenes reunidos, como en un Cenáculo, en Sydney invocando intensamente al Espíritu Santo, para que inunde los corazones de luz interior, de amor a Dios y a los hermanos, de valiente iniciativa para introducir el eterno mensaje de Jesús en la diversidad de lenguas y culturas”.

A la materna protección de la Virgen Maria el Papa ha confiado el viaje a Australia y el encuentro de los jóvenes en Sydney, invocando la intercesión de Maria también “para que el período veraniego pueda brindar a todos la ocasión de un tiempo de descanso y recarga física y espiritual”.

Después de la oración mariana, Benedicto XVI ha pedido un particular compromiso a los participantes en la cumbre anual del G8 con estas palabras: ” Mañana, 7 de julio, los Jefes de Estado de los países miembros del G8, junto con otros líderes del mundo, se reunirán en Japón para su cumbre anual. En estos días se han elevado numerosas voces -entre ellas las de los presidentes de las Conferencias Episcopales de las naciones citadas- para pedir que se realicen las tareas asumidas en las precedentes reuniones del G8 y se adopten valientemente todas las medidas necesarias para vencer el flagelo de la pobreza extrema, del hambre, de las enfermedades, del analfabetismo, que afligen aún a gran parte de la humanidad. ¡Me uno yo también a esta grave llamada a la solidaridad! Me dirijo por tanto a los participantes en el encuentro de Hokkaido-Toyako, para que en el centro de sus deliberaciones pongan las necesidades de las poblaciones más débiles y más pobres, cuya vulnerabilidad ha crecido a causa de las especulaciones y de las turbulencias financieras y de sus efectos perversos sobre los precios de los alimentos y de la energía. Auguro que la generosidad y la longanimidad ayuden a tomar decisiones de cara a relanzar un proceso equitativo de desarrollo integral, para salvaguardar la dignidad humana”.

A continuación ha dirigido un particular saludo a los niños y a sus acompañante que participan en el “Festival Internacional de los niños Artistas 2008″, organizado por el “Soong Ching Ling Foundation of Italy”. “Amor, concordia, armonía y solidaridad son los valores que vosotros queréis promover en China y en los demás países del mundo – ha dicho el Papa -. El arte y la cultura pueden unir a los pueblos: los niños representan el futuro de la familia humana y son, por tanto, llamados a título plrno a construir un mundo más bello y más humano. Vuestra presencia me permite enviar un augurio de paz y alegría a todos vuestros coetáneos en China y en el mundo”.

Fuente/Autor: Agencia Fides

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