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EL INICIO DE UNA AVENTURA

27 de enero de 2020

Aquí vamos nuevamente, al comienzo de una nueva aventura. La vida del Seminario arranca como cada año, con un grupo de jóvenes deseosos de profundizar en su llamado vocacional, con el entusiasmo y las ganas de quien comienza una nueva vida.
Aún para los que ya tienen tiempo en este proceso, comienza un nuevo año escolar, y una nueva oportunidad de encontrarse con Cristo que los ha llamado. Para ellos y para nosotros, una nueva forma de relación comienza, el ir construyendo una comunidad con todos los desafíos que esto conlleva.
¿Qué les deparará el destino? Eso solamente con el paso del tiempo ellos irán al lado de Jesús, descubriendo cuál es el sentido profundo en sus vidas y las opciones que ellos quieran hacer. Por ahora, es comenzar a caminar de la mano de Jesús en esta odisea que les retribuirá grandes oportunidades y satisfacciones en sus vidas.

OTROS TAMBIÉN COMIENZAN SU AVENTURA

Hay otros jóvenes y otras jóvenes que no han entrado este año a ningún seminario, ni a ninguna casa de formación. Algunos de ellos y algunas de ellas, han tenido la oportunidad de participar en retiros vocacionales y han descubierto que su vocación y estilo de vida apunta hacia otro lado. Para ellos y ellas, también comienza una nueva aventura: la de vivir de acuerdo a las opciones y proyecto de vida que han descubierto y aceptado para sus vidas.
A ellos y ellas, les deseamos la mejor de las suertes, pues es descubrir la voluntad de Dios y tratar de responder a este llamado.
Hay que decir también que están los que no se animaron a decidir. Los que no pudieron vencer el miedo, o tuvieron demasiados obstáculos a los que no pudieron hacer frente y prefirieron quedárse al margen. Algunos reconocerán que esto marcará sus vidas de forma especial y tendrán que asumir las consecuencias de su respuesta vocacional.
Habrá momentos para buscar justificaciones y dar “razones” por las que no respondieron, y poco a poco verán con claridad lo que realmente sucedió. En ese momento, es necesario asumir la realidad de nuestra respuesta vocacional y aceptar la verdad pues esto nos dará tranquilidad en nuestras vidas y la seguridad de saber qué hemos hecho de nuestra vida. Con ellos también estamos en nuestras oraciones, pues sabemos que es difícil dar una respuesta a Jesús, y los exhortamos a que no detengan su búsqueda vocacional.

LA BÚSQUEDA VOCACIONAL ES TAMBIÉN AVENTURA

Otros jóvenes han entrado al último año de la preparatoria o de la universidad y viene para ellos un tiempo de búsqueda vocacional. Muchas veces se confunde la respuesta vocacional con la respuesta profesional. A veces se cree que saliendo la universidad se ha resuelto la búsqueda vocacional, o que al “elegir” una carrera, uno está definiendo su vocación. Ojalá así fuera; pero la vocación es mucho más que una carrera. La vocación no tiene que ver con el “hacer” sino con el “ser” de la persona.
A veces no prestamos atención a esto, lo dejamos pasar pensando que tal vez no tiene importancia. Después de todo nuestra sociedad nos va enseñando que estas “cosas de la vocación” son solamente religiosas y que no tienen mucha importancia en nuestra sociedad moderna donde la “cultura de lo desechable” y de la autorreferencialidad juegan un papel más trascendente. Entonces, muchos jóvenes y muchas jóvenes se preguntan el para qué preocuparse por la vocación si la experiencia les ha enseñado que ya no existen las “cosas para siempre.” La experiencia poco a poco va confirmando que las opciones de por vida no son efectivas, que se cae muy pronto, que se terminan, que no son eternas.
De nada valen los ejemplos de nuestra sociedad sobre la fidelidad y el compromiso, pues en los medios de comunicación eso no
interesa. Lo que llama la atención es ver como los matrimonios se desbaratan al primer disgusto, o las relaciones interpersonales a la primer prueba terminan, incluso como las vocaciones consagradas sucumben ante la prueba.
Aún con todo esto, hay que reconocer que son muchos los jóvenes y las jóvenes que no se dan por vencidos y que tomando en serio el futuro de sus vidas deciden iniciar su búsqueda vocacional, a ellos y ellas dedicamos este tema del mes.

LA BÚSQUEDA VOCACIONAL ES UN PROCESO

Una de las dificultades más grandes al comenzar la búsqueda vocacional, es darse cuenta que la vocación es un proceso. Esto es muy difícil para quienes como un servidor somos desesperados y queremos las cosas “en caliente.”
Sin embargo, más reviso mi propia historia vocacional, y tengo más oportunidad de acompañar a los jóvenes y las jóvenes en su búsqueda vocacional, más me convenzo que este proceso es lento, depende de mucho esfuerzo y sacrificio y a veces las cosas no lucen ni siquiera con el mínimo de claridad para intentar responder a la inquietud vocacional.
En otros momentos parece que nos queremos comer el mundo, y nos dejamos llevar por emociones pasajeras buscando responder a Dios de forma rápida y poco meditada. Entonces desafortunadamente, “quemamos etapas.” Y hay que reconocer que este tipo de respuestas no echan raíces. Son como las “llamaradas de petate” que arden muy bonito pero que rápidamente se apagan.

EL SILENCIO FAVORECE EL PROCESO VOCACIONAL

Este proceso vocacional no es fácil. Requiere mucha disposición y apertura hacia un Misterio que nos resulta incomprensible y que conlleva la escucha atenta de la Llamada de Dios para nuestras vidas.
Como ya lo hemos señalado anteriormente en otros folletos, escuchar la llamada de Dios requiere que hagamos silencio no solamente externo (ausencia de ruido) sino silencio interior (Presencia de Dios).
En el silencio entramos en contacto con nuestra parte más profunda que nos lleva al Encuentro de Dios y la respuesta entonces surge de forma consciente, tranquila y en total concordancia con nuestras opciones y convicciones.

ESCUCHA LAS “VOCES” EXTERNAS

A veces cuando queremos tomar una decisión, o estamos ante una encrucijada, necesitamos “escuchar las voces externas.” Es decir, el proceso vocacional requiere irse confrontando en el acompañamiento de quienes caminan con nosotros en nuestro proceso de discernimiento. Estas voces externas nos ayudarán a descubrir, a clarificar lo que sentimos y también a discernir cuándo es la Voz de Dios y cuándo son nuestras propias inquietudes, comodidades, miedos y temores los que nos “hablan desde dentro.”
Este confrontar en nuestro proceso vocacional nos ayudará también a poner claridad y orden a lo que identificamos como inquietud vocacional.
Sin embargo, a veces no encontramos los medios. Unas veces porque no buscamos, tratamos de resolver todo por nuestra cuenta, y otras porque no encontramos personas dispuestas a escuchar nuestra inquietud y caminar en nuestra jornada vocacional.
Por ello queremos invitar a todos los jóvenes y las jóvenes que no se detengan en su proceso vocacional. Que esta aventura que quieren recorrer al lado de Jesús, es una oportunidad de crecer.
No se detengan, no se limiten. “Busquen y hallarán” dijo Jesús en el Evangelio y este es el tiempo de comenzar nuestra búsqueda. No escatimen en lo que esto representa y no teman sentir su vida confrontada a la Luz de Cristo. Él no se equivoca, siempre nos llama para descubrir nuestro proyecto de vida, y nos da las herramientas necesarias para hacer un discernimiento de su voluntad.
Por ello, si tú estás en esta situación y sientes que la búsqueda vocacional es una prioridad en tu vida, no te detengas. Comienza esta aventura de descubrir tu vocación. No lo dejes “para después” ni creas que la vocación “cae del cielo.” Es un proceso que requiere seriedad, apertura, diálogo, oración, discernimiento, entrega, disponibilidad y el deseo de responder a Dios en el Proyecto de Vida que pone delante de nosotros.
Cuenten con nuestras oraciones y ojalá que este folleto, y nuestra Página Web sean una herramienta en el proceso vocacional que están viviendo y que puedan llevar a buen término esta aventura que ahora comienzan. Que Dios los siga Bendiciendo.

Padre Chan, cs

Fuente/Autor: Padre Chan, cs

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