La juventud es un tiempo bendito para el joven y una bendición para la Iglesia y el mundo.

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Familia

El ejemplo arrastra

27 de enero de 2020

El buen maestro procura formar a sus alumnos con el ejemplo, pues las palabras pueden convencer pero el testimonio arrastra. El buen maestro es paciente y responde de buen ánimo todas aquellas dudas de sus alumnos.

El buen maestro da todo lo que posee y se entrega a su profesión como a una vocación sublime. El trabajo de un maestro nunca es pequeño, al contrario, ser maestro es ser un poco padre o madre de los alumnos, es ver en cada uno de ellos a un hijo que necesita apoyo, ejemplo, comprensión, tiempo de escucharlo.

Es percibir en los alumnos la posibilidad de verlos realizados algún día. No hay satisfacción más onda para un maestro que ver que su alumno ha triunfado.
El maestro es un realizador de obras maestras donde no se descuidan los detalles, por lo que se puede decir que ésta es de primera calidad. Un maestro no puede darse el lujo de producir obras de segunda porque estas irán a parar al fracaso.

No hay tristeza más grande para un maestro que ver que su alumno ha fracasado por algún descuido en su enseñanza. Un buen maestro no busca aquellos trabajos u oportunidades que le den fama, sino procura responder cabalmente a aquellas responsabilidades que tiene aunque éstas sean pequeñas.

De la entrega, esmero y cariño que un maestro pone en educar a sus alumnos dependen muchos buenos padres de familia, médicos, profesionistas, políticos, arquitectos o ingenieros para construir una mañana más prometedora. En las manos y en el corazón de los maestros están millones de vida que apenas comienzan y que pueden ser la esperanza o el fracaso de la humanidad.

Fuente/Autor: Raquel R. de Estrada

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