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El crecimiento económico hace infelices a las personas: BID

27 de enero de 2020

México D.F.

El crecimiento económico provoca una reducción de la satisfacción de diversos aspectos de la vida de las personas, haciéndolas infelices, especialmente en los países que han alcanzado un cierto estándar de ingreso y consumo, refiere un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En el trabajo “La conflictiva relación entre la satisfacción y el ingreso”, dado a conocer recientemente, se evalúan variables individuales y colectivas, tanto de percepción (si están a gusto con su vida) o con todo aquello que pueden comprar o hacer (aspiracionales), como de expectativas de tipo económico.

Investigadores del BID utilizan el ingreso per cápita como una de las variables en las que se reflejan las condiciones de productividad y la capacidad de compra de la población, mientras que a nivel individual utilizan el ingreso disponible, el cual representa la diversidad de las opciones para lograr la máxima satisfacción.

El estudio detalla que por cada punto de más en el crecimiento del ingreso per cápita, la satisfacción con la vida se reduce en promedio 0.07 puntos en una escala de cero a 10. En tanto, el porcentaje de la población satisfecha con su nivel de vida material cae 1.8 puntos porcentuales, y quienes se declaran satisfechos con su salud se redujo 1.6 puntos.

Respecto a la percepción de la calidad de sus propias vidas, los latinoamericanos la califican en 5.8 unidades en promedio, aproximadamente en el punto medio de todas las regiones del mundo.

En cuanto a la percepción sobre la satisfacción con la vida y la situación económica del país, México se ubicó en el tercer lugar más alto de 23 países con 6.6 puntos, después de Costa Rica (7.5 puntos), y de Panamá (6.9 puntos), que contrasta con el lugar octavo en empleo y política laboral, y del lugar 14 en cuanto a educación.

Por lo que se refiere a la percepción de la satisfacción de comprar y hacer, 68 por ciento respondió de manera afirmativa, cifra alta si se tiene en cuenta que más de 35 por ciento de los latinoamericanos son clasificados oficialmente como pobres.

En aspectos más específicos de sus vidas como salud, trabajo y vivienda, 80 por ciento de los latinoamericanos se siente a gusto, mientras que 83 por ciento está satisfecho con su trabajo. Sólo 35 por ciento cree que los gobiernos hacen lo suficiente para generar empleos.

Si bien un ingreso más alto tiende a reflejarse en una mayor satisfacción, el aumento del ingreso del grupo social al que pertenece el individuo produce el efecto contrario, en especial con las dimensiones materiales del bienestar.

“Así, los cambios en las expectativas y en las aspiraciones pueden contrarrestar las ganancias de satisfacción que produce el aumento del ingreso. La satisfacción de los individuos depende no sólo de su propio ingreso, sino del ingreso de los demás”.

Según el estudio, con ello se demuestra que la relación entre el ingreso y la satisfacción es más compleja y menos armónica como lo supone la teoría económica convencional, donde toda mejoraría en el ingreso hace posible un aumento de la satisfacción en magnitudes cada vez más reducidas.

Fuente/Autor: Notimex

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