Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente.

Papa Francisco
119 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LOS MISIONEROS DE SAN CARLOS
01/27/2020
MENSAJE DE DIOS AL HOMBRE
01/27/2020

Tu Página

El brazalete mágico

27 de enero de 2020

En esta época es importante recordar que los tesoros del espíritu no se compran con dinero.
Abrí el periódico el otro día y me topé con un anuncio: “El brazalete del bienestar, del equilibrio y la salud. Una joya para hombre y mujer inspirada en las tradiciones orientales basadas en el universo del yin y del yang”.

Casi me quedo ciego al contemplarlo. Un poco más y lo recorto para ponérmelo en la muñeca. Pero se me fueron quitando las ganas después de ver el precio. Para aliviar el susto te regalan un lujoso estuche acompañado del libro “Torques históricos”.

Ahí tienes la solución para las jaquecas, los disgustos en casa, los exámenes, las tristezas y desastres. ¡Qué fácil! Sólo hay que tomar el teléfono y encargar uno bien sea en una joyería, bien en una farmacia.

Si con este brazalete se pudiera dar jaque mate a las fricciones familiares, a los odios, al vacío interior no habría terrestre que no llevara uno en la muñeca. En vez de ponerle el chupete al niño, le metemos un brazalete y todo arreglado. Ya, ya… ¡Cómo nos gusta soñar!

¿Acaso quienes van por la vida con colguijes, tatuajes y brazaletes son más felices que los demás? Sería una enorme equivocación confundir la felicidad con la posesión de objetos materiales.

Pero hay que reconocer que es más fácil tener que ser. Te encontrarás por ahí con muchos “hombres percha”. Son eso, una percha. Unos días llena hasta doblarse: riquezas, lujos, honores, premios, cargos y responsabilidades. Y cuando pierden esto. ¡Qué ridículo! Pero si son….

No, no y no. A mí no me engañan. “Ninguna felicidad es barata. Y hay que desconfiar de las que nos ofrecen a bajo precio, como nos alertamos cuando en el mercado nos ofrecen fruta o pescado casi regalados: seguro que están podridos o pasados”.

En esta época navideña es importante recordar que los tesoros del espíritu no se compran con dinero. Se ganan a pulso con el trabajo constante, con la vida interior y la búsqueda de la fuente de felicidad: Dios. Mientras seamos peregrinos, la felicidad será simplemente una dirección, nunca una meta. El hombre más feliz es el que conserva más tiempo la felicidad, el que es feliz eternamente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *