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EL ANILLADO EN EL CUERPO

27 de enero de 2020

Cada vez más personas insertan aros en su cuerpo, para adornar su aspecto y estar a la moda. Pero, a medida que avanza imparable esta corriente estética, se multiplican las investigaciones que alertan sobre sus complicaciones y riesgos. Aquí te decimos todo lo que hay que hacer y evitar para ahorrarse problemas con el anillado corporal o piercing.

Para algunos, son un signo de distinción o de pertenencia a un grupo. Para otros, una forma de embellecerse o estar a la última. Pero antes de probar esta técnica de arte corporal, que ya han experimentado diez de cada cien personas y que aumenta sin cesar, conviene conocer sus ventajas e inconvenientes.

Los últimos estudios indican que los piercings no sólo pueden provocar lesiones, alergias, cicatrices, hemorragias e infecciones, sino que aumentan la posibilidad de contraer una dolencia contagiosa, que puede llegar a ser muy severa.

Los problemas no sólo los favorece la falta de higiene o pericia de quien efectúa el “arte corporal”, sino también las reacciones del organismo ante las perforaciones y las sustancias extrañas. Por ello, al anillarse conviene tomar las precauciones para prevenir problemas y no perder la piel y la salud en el intento.

El anillado consiste básicamente en agujerearse distintas partes del cuerpo, como el lóbulo, la oreja, la nariz, los labios, la lengua, las cejas, el ombligo o los genitales, para colgarse en la perforación distintos tipos de joyas o piezas metálicas.

Para ello se atraviesa el cuerpo con un aguja y después se coloca en el orificio una joya u ornamento: algún tipo de aro, arco, anillo, bola o cadena. Para perforar las orejas se suelen emplear pistolas y para agujerear otras zonas de la anatomía se emplea este medio y también catéteres, además de aplicar anestesia local mediante un pinchazo o aerosol.

Para algunos anillados, como el de la lengua o el tabique nasal, se coloca una superficie detrás del tejido, la cual sirve de soporte al perforarlo. La cicatrización dura algunas semanas y su extracción no suele dejar marcas, ya que al retirar la pieza, el agujero se cierra solo.

Según explica a EFE el psicólogo clínico Andrés Gento Rubio “el piercing lo practican más los adolescentes y jóvenes, y se anillan más las chicas que los chicos”. El body art suele efectuarse por razones ornamentales, de moda, o como expresión de la personalidad y en los adolescentes puede expresar un sentimiento de rebeldía respecto al mundo establecido.

Esta práctica se vuelve patológica cuando se convierte en una obsesión, y absorbe energía, tiempo y recursos de forma desproporcionada. Entonces se enciende una luz de alarma, que señala que habrá que plantearse pedir ayuda psicológica.

Cuanto más inusual es la zona anatómica decorada, mayor es el sentimiento de diferencia que aporta. La persona que se anilla, puede sentir la necesidad de que la “admiren los demás”, y se anillará las zonas más visibles para mostrarlas en su entorno.

Según Gento, “la decoración elegida es un símbolo representativo de algún aspecto al que la persona se siente muy vinculada, o puede manifestar una ideología en la que se siente inmersa”.

El piercing es la forma de arte corporal que presenta más riesgos.

Las infecciones bacterias, como abscesos o erisipela, o la condritis del cartílago son una complicación frecuente del anillado, que si se efectúa con material sin esterilizar, aumenta en riesgo de contraer dolencias víricas graves.

Los dolores del anillo.

Cuando se perforan órganos con una gran circulación sanguínea, como la lengua, puede producirse una hinchazón o hemorragia, mientras que el níquel que contienen muchas joyas es uno de los agentes que producen más reacciones alérgicas en la piel, que se manifiesta como una lesión con costra, eccema y comezón.

El anillado también suele producir cicatrices, cómo los granulomas, unos nódulos que surgen como reacción de defensa de los tejidos ante un cuerpo extraño y que pueden ulcerarse y degenerarse. También ocasiona queloides o engrosamientos.

Asimismo, hay partes como la lengua, el ombligo, las tetillas, los labios ó los genitales, que durante el anillado están más expuestas al arrancamiento, ya sea por el roce o porque el adorno puede quedar enganchado con facilidad en la ropa.

Además, a medida que aumenta el auge de los “adornos a flor de la piel”, también lo hacen las investigaciones sobre sus efectos.

Una encuesta entre 450 estudiantes universitarios de Estados Unidos, mostró que el 17 por ciento de los que llevan piercing en la oreja o el ombligo, tuvieron complicaciones como infecciones bacterianas, sangrado y lesión o rasgado de la piel o carne.

Según otro estudio de la Asociación Dental Americana, quienes llevan piercing en la boca, corren el peligro de sufrir problemas de encías graves, para los cuales no existe solución quirúrgica.

Asimismo, la Comisión Europea ha alertado sobre los riesgos de los piercings, si no se toman las precauciones necesarias, y advierte que más de la mitad de los anillados pueden conllevar infecciones agudas, que requieren tratamiento médico.

De todos modos, el arte corporal se contraindica en ciertos casos. Hay que evitar anillarse si se sufre un acné de moderado a severo, porque puede complicarlo, se carece de la vacuna antitetánica o se toman medicamentos que modifican las defensas orgánicas.

Tampoco conviene el piercing, si se padecen una enfermedad congénita, deficiencias inmunológicas, cardiopatías, diabetes, alergias, insuficiencia renal o dermatitis. Estos trastornos pueden complicarse ante una reacción alérgica, favorecer una reacción defensiva del organismo o aumentar el riesgo de contagiarse una dolencia debido a que se tienen las defensas disminuidas.

Si se sufre un problema congénito del corazón, tampoco hay que anillarse el cuerpo, ya que puede producirse una infección potencialmente fatal que se denomina endocarditis bacterial.

Otra contraindicación consiste en padecer una dolencia infecciosa activa, como verrugas víricas, herpes, micosis, procesos bacterianos, hepatitis, alguna enfermedad de transmisión sexual, o incluso el sida, ya que se puede trasmitir a otras personas.

Los 10 mandamientos del piercing.

Para evitar complicaciones y riesgos al efectuarse un piercing, los dermatólogos recomiendan tomar unas precauciones básicas:

1. Evite anillarse las zonas más expuestas o sensibles. La lengua, el ombligo, las tetillas, los labios y genitales son lugares de riesgo. La cara y el dorso de las manos no deben perforarse. El tamaño del arte corporal debe adecuarse al lugar donde se aplica.

2. Escoja un establecimiento adecuado. El lugar donde se efectúe el arte corporal debe contar con todas las medidas higiénicas y mantener la asepsia necesaria. Un requisito básico es que disponga de autoclave de esterilización, ya que las herramientas quirúrgicas y las joyas deben esterilizarse con calor.

3. Recurra a un anillador con prestigio. Debe ser un profesional cualificado, que emplee guantes, tenga experiencia en este tipo de trabajo y ciertos conocimientos médicos.

4. Vigile el instrumental. Según su tipo, las agujas, pinzas, punzones o sondas, que se empleen en el piercing, deben ser de único uso ó desechables, o bien deben estar debidamente esterilizados. Eventualmente uno puede llevar las agujas. La pistola perforadora sólo debe emplearse para el lóbulo auricular.

5. Exija la máxima limpieza. Es la mejor garantía de que no haya problemas: el material desechable debe usarse y eliminarse en contenedores de material contaminado, mientras que el reutilizable debe esterilizarse con calor en una cámara apropiada, o bien mantenerse en un líquido esterilizador.

6. Infórmese sobre los materiales. El objeto que se coloque debe ser preferiblemente de titanio, acero inoxidable quirúrgico, oro de al menos 14 quilates, o bien plata, los cuales deben estar bien pulidos y sin arañazos. Conviene evitar las aleaciones, materiales bañados en oro, y piezas de madera y hueso.

7. Después de la intervención. Debe realizar una buena higiene previa de la zona a tratar, lavándola con agua y jabón y algún antiséptico, higienizándose siempre las manos antes de manipular el objeto a insertar. Después de la perforación, debe realizar curas hasta que ceda la inflamación, y aplicar una crema o antiséptico al menos durante 48 horas, sin exponerla la piel al sol los primeros días. Durante una semana desinfecte dos veces al día la herida con un antiséptico. El anillado bucal exige cuidados posteriores rigurosos, como el enjuague bucal y no tomar alcohol.

8. Si hay complicaciones. Controle la zona tratada y recurra enseguida al médico o al farmacéutico, ante síntomas tales como fiebre, enrojecimiento y/o inflamación de los vasos linfáticos circundantes, dolor o molestias.

9. Tenga sus vacunas al día. Debe tener aplicada y activa, la inmunización antitetánica, ya que con el paso del tiempo va perdiendo eficacia y reduciendo su protección.

10. Reflexione sobre su estado de salud. Debe estar libre de infecciones o dolencias, al anillarse, porque ya sea un simple resfriado o un dolor de muela, debilita el sistema inmunológico de la persona y cualquier elemento extraño que se incorpore al organismo aumenta la bajada de las defensas. Además, el trabajo debe efectuarse sobre piel sana, sin quemaduras, reacciones alérgicas, ni enfermedades dermatológicas crónicas.

Pregunta a tus compañeros porque llevan un arete. Y tú, ¿qué opinas al respecto?
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Fuente/Autor: Ricardo Goncebat

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