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EL AMOR HACE MILAGROS

27 de enero de 2020

Existen momentos en los que nos gustaría mucho ayudar a quienes amamos, pero no podemos hacer nada: o las circunstancias no permiten que nos aproximemos,
o la persona permanece cerrada ante cualquier gesto de solidaridad y apoyo. Entonces, sólo nos resta el amor.

En los momentos en que todo es inútil, aún podemos amar, sin esperar recompensas, o agradecimientos. Si conseguimos actuar de esta manera, la energía del
amor empieza a transformar el universo que nos rodea. Como dice Henry Drummond: “El tiempo no transforma al hombre. El poder de la voluntad no transforma
al hombre. Lo transforma el amor”.

Leí en un diario, el caso de una criatura que fue brutalmente golpeada por sus padres. Como resultado, su cuerpo perdió la capacidad de movimiento y además
quedó sin habla. Internada en el hospital, fue cuidada por una enfermera que le decía diariamente “yo te quiero”. Aunque los médicos sostenían que no
conseguía escucharla y que sus esfuerzos eran inútiles, la enfermera
continuaba repitiendo “Yo te quiero, no lo olvides”. Tres semanas después, la criatura había recuperado sus movimientos. Cuatro semanas después, volvía
a hablar y a sonreír. La enfermera nunca concedió entrevistas, pero queda aquí el registro, para que noolvidemos nunca que el amor cura.

El amor transforma, el amor cura. Pero a veces el amor construye trampas mortales, y termina destruyendo a la persona que decidió entregarse por completo.
¿Qué sentimiento complejo es éste que en el fondo, es la única razón para continuar vivos, luchando, y procurando mejorar? Sería una irresponsabilidad
intentar definirlo porque, como todo el resto de los seres humanos, yo solamente
consigo sentirlo.

Se escriben miles de libros, se estrenan obras teatrales, se producen películas, se crean poesías, se tallan esculturas basadas en el amor, pero a pesar
de ello, todo lo que el artista puede transmitir es la idea de un sentimiento, pero no el sentimiento en sí mismo. No obstante, aprendí que este sentimiento
está presente en las pequeñas cosas y se manifiesta en la más insignificante de las actitudes que tomamos; por lo tanto es necesario tener el amor
siempre en mente cuando actuamos o dejamos de actuar.
Coger el teléfono y decir la palabra de cariño que postergamos.
Abrir la puerta y dejar entrar a quien necesita nuestra ayuda.
Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja en paz.
Exigir un derecho que tenemos. Ir a la floristería más a menudo que al joyero. Poner la música bien alta cuando la persona amada está lejos, pero bajar
su volumen cuando se halla cerca. Saber
decir “sí” y “no”, porque el amor lidia con todas las energías del hombre. Descubrir un deporte que pueda ser practicado por ambos.

No seguir ninguna receta, ni siquiera las contenidas en este párrafo, porque el amor requiere creatividad. Y cuando nada de eso sea posible, cuando lo
que resta son momentos en que la soledad
parece destruir toda la belleza, la única manera de resistir es continuar abiertos al amor.

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