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El alpinista

27 de enero de 2020

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua,
inicio su travesía, después de años de preparación, pero quería la
gloria para el solo, por lo tanto subió sin compañeros.

Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se
preparo para acampar, sino que decidió seguir subiendo decidido a
llegar a la cima. Pronto obscureció…..

La noche cayo con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se
podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había
luna y las estrellas eran cubiertas por las nubes.

Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, se
resbalo y se desplomo por los aires….caía a una velocidad
vertiginosa, solo podía ver veloces manchas más oscuras que pasaban
en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la
gravedad.

Seguía cayendo…y en esos angustiantes momentos, le pasaran por su
mente todos sus gratos y no tan gratos momentos de su vida,
el pensaba que iba a morir, mas sin embargo, de repente sintió un
tirón muy fuerte que casi lo parte en dos…¡SI!, como todo alpinista
experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una
larguísima soga que lo amarraba de la cintura.

En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedo
mas que gritar: “AYÚDAME, DIOS MIO”, “AYÚDAME DIOS MIO”…
De repente una voz grave y profunda de los cielos le contesto?
“QUE QUIERES QUE HAGA?”
“Sálvame, Dios mío”
“REALMENTE CREES QUE TE PUEDA SALVAR?”
–“Por supuesto, Dios mío”
“ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE…”

Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la
cuerda y reflexionó…

Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontró colgado a un
alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza, con las manos a
una cuerda… A DOS METROS DEL SUELO…

Y tú. ¿Qué tan confiado estas de esa cuerda? ¿Porqué no la sueltas?
Yo te digo que el Señor tiene grandes y maravillosas cosas para ti.
Corta la cuerda, y simplemente, confía en El.

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