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Familia

Detalle de una madre

27 de enero de 2020

Detalle de una madre

Hace algunos días llamaba a una señora para saludarla. Me encontraba en mi lugar de trabajo, ese día no había nada especial dentro de los trajines habituales de la oficina. Tomé mi teléfono, pero ese momento caí en la cuenta de que no tenía el número telefónico grabado en mi memoria. Así que, abrí la carpeta de amigos, dentro de mi computadora y en voz alta decía: «Ramírez, Luís, Felipe, Claudia, eh no, hum, ¡dónde estás! ¡Ah!, aquí está».

Ella, Laura, es un ama de casa, está casada; su esposo posee un modesto trabajo. Tienen tres hijos: el mayor trabaja en una planta de cereales; el segundo estudia leyes y tiene un trabajo de medio turno; la última es una chica de 15 años que está en la preparatoria.

Volviendo a la llamada, le pregunté que cómo estaba, y comenzó a contarme, como toda buena mamá, acerca de sus hijos; me comentó que estaba reuniendo los documentos necesarios para un crédito. Le pregunté, en plan de broma, si no se estaba aburriendo en casa. Ella, alegre, respondió que no y se echó a reír. Me explicó que quería poner un puesto de papelería, una pequeña tiendita. Me decía que le daba miedo por la seguridad, pero si Dios lo quería, le ayudaría a conseguir los documentos necesarios, pero que iba contra reloj.

“Con el trabajo de mi esposo estamos muy bien”, explicó, “pero la niña está creciendo y ya se encuentra en el período donde comienzan a salir y necesita sus cosas. Antes, con mis otros hijos, no hubo problema porque en ese entonces yo trabajaba”.

El amor de una madre puede bajar hasta lo más pequeño. Cuantas veces han hecho esto por nosotros y más. Y nosotros en la luna, despistados, y a veces incluso somos ingratos. Grande y heroico es el amor de una mamá por el pequeño de su casa: grande, porque busca lo mejor, no espera a que las cosas caigan del cielo, sale al encuentro de lo que considera lo mejor para su hijo en cada campo: la salud, los estudios, su porvenir, sus amistades… Y heroico, porque si el caso lo requiere está dispuesta ha entregar el propio aliento en lugar de su hijo, como Laura por su niña.

Me dio gusto saber que sí le dieron el crédito que necesitaba; ahora, Laura, está arreglando su tiendita, para tenerla lo mas digna posible. Ya hizo su primer pedido de productos. Pesé a todo lo incomodo que es reunir documentos, ir a las oficinas públicas donde no siempre recibes una sonrisa, el ir y venir de un lugar a otro, día tras día. Todo por su hija Mercedes. Grande y hermoso y muchas veces heroico es el amor de una madre por sus hijos. Estos son uno de los mil y un detalles que hacen a las mamás hermosas, grandes y heroicas.

Fuente/Autor: Ronald Contreras, LC

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