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LA SEXUALIDAD MASCULINA (II parte)
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Temas

DESDE EL MÁS ALLÁ.

27 de enero de 2020

LA SEGUNDA PARTE SOBRE EL TEMA “SEXUALIDAD MASCULINA” SERÁ PUBLICADA DENTRO DE 10/15 DÍAS.

Con el mes de Octubre y el comienzo de Noviembre se dan muchas tradiciones, que nos ponen en contacto con realidades que escapan de nuestro entendimiento. Hablo del Halloween y el Día de Muertos, entre otras, en las que se habla de fantasmas, de monstruos, de brujas, de hechizos, de supersticiones, de aquelarres… En fin, todo lo que tiene que ver con el «más allá» que en estas fechas parece que lo traemos al «más acá».
En estos días también hablamos de cosas sobrenaturales y es que, como realidad, son temas que a muchos jóvenes atraen. No son pocos los JSF que en nuestras visitas vocacionales nos preguntan sobre estos temas, sobre brujería y satanismo, pues estas cosas consideradas por muchos como “ocultas” llaman la atención y despiertan un deseo por conocer sobre ellas.
No quiero entrar mucho a discutir sobre estos temas, porque me parece poco profesional intentar en tan breve espacio abarcar estos temas con la seriedad que requieren sin ser, además, un experto en esa materia. Sin embargo, me gustaría invitar a los lectores a reflexionar sobre algunos puntos que se dan en nuestra sociedad con relación al problema del mal y como actúa en nuestra vida que pueden ayudarnos a pensar en las situaciones que vivimos, y que requieren de una reflexión seria y profunda desde nuestra vida cristiana, que nos ayuden a responder al llamado de Dios.

EL MAL EXISTE COMO ENTE.

La era postmoderna se ha caracterizado por la negación de muchos conceptos que estaban presentes en nuestra vida y de la caída de muchas instituciones. Esto repercute en algunas situaciones de nuestro diario vivir. De niño aprendí que el infierno y el diablo eran realidades que no se ponían en duda.
Hoy, cuando platico con adolescentes y con jóvenes me doy cuenta de la gran dificultad que existe en ellos para concebir y creer en estas realidades.
Cierto es que existe una atracción hacia estos temas de parte de los jóvenes, y si no, basta ver el auge de películas que hay sobre esto y el éxito que tienen, aunque no son pocas las personas que al salir del cine creen que lo que vieron fue una buena película de ciencia ficción.
Sin embargo, el que muchas personas crean o no en estas realidades no significa que no existen. Mucha gente no cree en el amor y sin embargo quienes lo hemos experimentado podemos afirmar que existe. De igual forma sucede con el mal, quienes lo han experimentado en carne propia se darán cuenta de que el mal existe y se concretiza en personas, situaciones y estructuras.
Una de las peores consecuencias del mal es que nos ha ido quitando la sensibilidad y las acciones de mal, nos parecen tan cotidianas que ya no nos conmueven, ni siquiera nos toca. Si escuchamos que mueren personas en Irak, o en Afganistán o en Rusia, o España, ya parece una realidad tan diaria que no nos hace reflexionar que hay mal detrás de esto.

EL MAL SE ENCARNA EN PERSONAS Y EN ESTRUCTURAS.

Para quienes hemos visto la película “El Exorcista”, las imágenes de la posesión que sufre Reagan (Linda Blair) fueron muy impactantes, yo todavía las recuerdo, y el exorcismo hecho en la película fue algo que llamó la atención por su crudeza e impacto.
Hoy día, podemos decir que el mal se encarna en personas y en estructuras y no lo hace de forma tan extraordinaria. Esto resulta más peligroso, porque es más difícil detectarlo.
Las imágenes que vimos el mes pasado sobre el secuestro y masacre de inocentes en Rusia, o el secuestro de inocentes en Irán, o los atentados en Irak, Israel, Palestina y Afganistán, la imagen de desesperanza de dos mexicanos de Oaxaca “deportados” a Guatemala por un agente de migración que no pudo obtener dinero de ellos, las personas que son secuestradas y mutiladas, violadas y asesinadas; las mujeres que en Ciudad Juárez han sido asesinadas, entre otras muchas manifestaciones del mal nos enseñan que el mal existe y se encarna en personas y situaciones concretas y que se posesiona de personas sin hacerlo de forma tan extraordinaria, sino que es a través de acciones concretas de destrucción que podemos captarlo.
Estructuras como la globalización neoliberalista que genera en nuestras sociedades verdaderas culturas de la muerte y que generan sobre todo pobreza, muerte y migración nos hace ver que el mal también alcanza estructuras que se vuelven instrumentos del mal que al mismo tiempo que lo provocan, lo cubren de tal forma que aparece como normal, y peor aunque lo disfrazan en muchos casos de bien, de un bien que no se percibe porque está tan bien cubierto.

LLAMADOS A CONSTRUIR VIDA.

Que los jóvenes se sientan atraídos hacia lo oculto, lo satánico, lo esotérico nos tiene que preocupar, es cierto. Que exista una proliferación de signos y significados satánicos y que exista una desinformación al respecto nos tiene que preocupar, eso también es cierto.
Que haya una atracción hacia la música de rock considerada como satánica y que genera en muchos casos un deseo mórbico de escuchar o de “investigar” al respecto, eso también nos debe de preocupar.
La proliferación de mensajes subliminales en nuestra sociedad, la utilización de símbolos considerados en su contexto con otra connotación, es un tema que nos debe de preocupar como cristianos, eso también es cierto.
Pero que estemos viendo manifestaciones del mal como el terrorismo, la guerra, la violencia, la injusticia, la opresión, la corrupción y otros tantos y que lo consideremos normal, eso nos debe no solamente de preocupar, sino debe cuestionarnos seriamente en nuestro papel como cristianos y como hijos e hijas de un Dios, que es Amor y que es Bien.
Que nos preocupemos más de otras realidades en lugar de ver el mal que sucede a nuestro alrededor y que es disfrazado de bien, eso nos tiene que alarmar como testigos de Cristo en este mundo.
Que pensemos que un amuleto, o que una limpia, o que el horóscopo son la solución a todos los problemas por sí solos y quedarnos cruzados de manos ante la realidad esperando que esta se va a transformar por sí sola, es como concebir a Dios o a los Santos como unas “varitas mágicas” que van a transformar al mundo como por arte de magia.
Esas cosas si nos deben de preocupar. Este es el momento de “ponernos las pilas” y comenzar a trabajar. Es momento de encarnar el bien y de hacer que este sobresalga en nuestras sociedades.
Así como el mal se encarna, el bien también está presente en nuestro mundo, y se manifiesta en acciones concretas que son capaces de generar vida y de llevar adelante el proyecto de Dios que es vida.
Lo que nuestra sociedad necesita es un “exorcismo” a nivel global para sacar el mal de nuestro mundo. Haciendo nuestra parte como cristianos, podemos establecer una cultura de vida capaz de generar vida en tanta cultura de muerte.
Padre Chan, cs

Fuente/Autor: Padre Chan, cs

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