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¿CÓMO CELEBRAR LA NAVIDAD?

27 de enero de 2020

Diciembre es el Mes en el que celebramos la Navidad. No es raro pasar por muchos lugares y ver que hay adornos navideños por doquier, que se habla ya del espíritu de la Navidad, y que la música de villancicos se vuelve a escuchar, así como los mensajes de amor y paz suenan en las estaciones de radio, invitándonos a vivir una vida mejor, y a caminar juntos en la construcción de un mundo mejor.

Diciembre es un mes que se caracteriza por la cantidad de fiestas que tiene, y estas fiestas las hay para todos los gustos. Desde las fiestas cristianas que comienzan con la Fiesta de la Virgen de Guadalupe y su Novenario, hasta las Posadas que conmemoran según la tradición, los nueve meses de embarazo de la Virgen y que culminan con la Noche Buena y la celebración de la Navidad. Las fiestas y celebraciones o tradiciones varían de acuerdo con las condiciones de cada lugar; Hay también las celebraciones que no tienen nada que ver con el espíritu cristiano y que se organizan en escuelas, centros de trabajo y que son motivo para intercambiar regalos, pasar un buen rato, y festejar… Aunque a veces no se sepa bien qué es lo que en realidad estamos celebrando.

Tiempo de Desesperanza

Sin embargo, este año, estamos viviendo una serie de eventos que parecen quitarnos la esperanza de la Navidad y alejar el espíritu navideño para dar lugar al fantasma de la desesperanza y la desilusión.
Para todos es conocido que este año, la naturaleza nos ha cobrado un precio muy alto por el deterioro ecológico que hemos causado. Los huracanes han pasado con toda su furia, y la fuerza de la naturaleza nos ha hecho pensar en nuestra fragilidad. Las escenas de destrucción en Nueva Orleáns, Chiapas, Oaxaca, Yucatán, Campeche, Guatemala y otros lugares del Sureste mexicano nos ponen a pensar en la importancia de prevenir mejor, pero nos ponen a pensar que contra la fuerza de la naturaleza no hay mucho que hacer para no sentir su rigor.
Las escenas de saqueo, atraco, robo y anarquía que las ciudades afectadas sufrieron nos puso en la perspectiva de lo que pasa cuando sucede una tragedia y de quienes se encargan de engrandecer el dolor de quienes ya lo han perdido todo.
Por otra parte en medio de ese dolor, la tierra se sacudió con fuerza provocando un terremoto con secuelas bastante fuertes en Pakistán y nuevamente mostró al mundo su fragilidad. Las cifras oficiales como en todos estos casos, nunca sabremos la verdad. Haremos mucha especulación; pero nunca conoceremos la verdad pues el maquillaje en las cifras es una costumbre que se practica frecuentemente.
La violencia continúa, el descontento social, el circo político son parte de nuestros días y aunque se habla de reformas políticas, vemos que todo el aparato político en México continúa siendo una competencia en muchos casos desleal que conlleva, desde hace buen tiempo, a que todos los aspirantes se hayan enfrascado en una carrera hacia la sucesión dejando de lado los intereses del pueblo para ver los propios.
El hambre, la falta de oportunidades, el desempleo, la injusticia, el abandono de las escuelas, el subdesarrollo hacen de esta Navidad un evento para ser disfrutado por muy pocos, y algo utópico para muchos. Ante esta realidad a veces desoladora, uno se puede preguntar: ¿Cómo celebrar la Navidad este año?

Mirar los Signos de Esperanza.

Afortunadamente, no todo está en caos. Dentro de todo hay muchos signos de esperanza. En esta gama de festividades, sigue habiendo personas de buen corazón que desean ayudar a otros y que no buscan solamente la publicidad. Personas que desgastan su vida haciendo el bien, y como dice el refrán: sin mirar a quien.
Las escenas de destrucción por los desastres naturales también mostraron personas de buen corazón dispuestas a ayudar. El acopio de alimentos y otros bienes, se volcó para la ayuda de quienes lo han perdido todo. La ayuda para quienes han dejado su tierra para ir a otros lugares, va llegando poco a poco a través de la generosidad.
El optimismo de quienes siguen buscando como sobrevivir en medio de la tragedia, nos contagia para seguir adelante. devuelven la fe de que podemos salir al frente en situaciones de dolor y tragedia.
Otros signos de esperanza son las manifestaciones de solidaridad que recibimos de parte de nuestros seres queridos en momentos de prueba y dolor. Manifestaciones de afecto y amistad que van más allá de todo y que buscan solamente que entendamos que podemos hacer mejor las cosas.
La honestidad de muchas personas, el deseo de querer ser mejores, las ganas y disponibilidad para hacer bien las cosas, la búsqueda de un mejor bienestar, las ganas de estudiar, de trabajar con entusiasmo y energía, son signos de esperanza que en medio de tantas situaciones cotidianas nos cuesta trabajo entender y sobre todo apreciar.
Cuando voy a grupos de jóvenes, o visito escuelas con el propósito de presentar el mensaje vocacional, es muy reconfortante para un servidor, encontrar jóvenes en cuyos ojos “brilla la chispa de la esperanza;” esperanza de poder transformar el mundo, esperanza de poder alcanzar sus metas, esperanza de comprometerse con Cristo para la salvación de los demás.
Esto es lo que vuelve a dar sentido a mi trabajo, pues uno descubre que hay muchas razones para creer que Cristo nos visita nuevamente, que su presencia en medio de nosotros es real y que no se traduce en meros símbolos sino en presencia activa y actuante en el mundo.
Es a través de estos signos de esperanza que el Emmanuel (Dios-con-nosotros) se encarna y se hace realidad en nuestro mundo. De esta forma nos ponemos en contacto con el Mensaje de Esperanza que Jesús significa en medio de nosotros.

¿Cómo Celebrar la Navidad?

La pregunta encierra como realidad un mensaje y un llamado más profundo. Por una parte podemos hablar de la importancia de creer en un Jesús vivo que necesita ser transmitido y llevado a los demás. La Navidad encierra muchos símbolos que pueden dar sentido a nuestra vida.
El simple hecho de recordar el camino en busca de posada de José y María para dar a luz a su Hijo nos lleva a recordar a quienes caminan en busca de posada para mejorar su nivel de vida, y que siguen tocando puertas sin ser escuchados.
Cuando hablamos de oportunidades de trabajo, muchos siguen buscando y tocando puertas sin encontrar quien los escuche y atienda a sus demandas. Jesús sigue caminando junto a ellos buscando un lugar donde establecerse.
Cuando pensamos en las condiciones en las que nació Jesús, nos lleva a pensar en quienes no tienen las mejores condiciones de vida y viven como marginados de una sociedad que se encierra en su propio egoísmo. La actitud de María de ponerse en camino cuando esperaba a Jesús para llevarlo a su prima Isabel, nos lleva a pensar en nuestro compromiso misionero de llevar a este Jesús a quienes han perdido la esperanza, las ganas de vivir y que encuentran como Isabel el favor de Dios.
La adoración de los pastores nos ayuda a pensar en quienes buscan con sinceridad de corazón un encuentro con Jesús; pero que no han escuchado la voz de los ángeles para ir a adorar al niño. Tal vez esta Navidad, podemos vivirla con este espíritu, adoptar una de estas imágenes, de hacer vivo uno de estos símbolos y volvernos mensajeros de esperanza, constructores de una humanidad nueva.
Este puede ser nuestro compromiso navideño, más allá de celebrar con fiestas de jubilo, y manifestaciones de alegría, que son también buenas y parte de esta esperanza, tal vez podamos hacer realidad en nuestro mundo algo que cada vez, debido a las diferentes situaciones que enfrentamos cada día parece ser más lejano y obsoleto: la presencia viva de Jesús en medio de nosotros que quiere hacerse presente en nuestra vida si nosotros le dejamos un pequeño espacio en el pesebre de nuestros corazones.
Que tengan una Feliz Navidad y que en el 2006 podamos ver la presencia de Dios en medio de nosotros con mayor claridad, aún en medio de nuestras situaciones cotidianas.
Padre Chan, cs

Fuente/Autor: Padre Chan, cs

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