La primera palabra de la vocación es gratitud.

Papa Francisco
03/03/2020

a Jesús caminante

Señor Jesucristo, ahora sí comprendo lo que tú sentiste, por todos aquellos que te acompañaron. Salí de mi casa, emigré. Dios mío, ando en busca de pan para mí, para mi pueblo, para mi familia. Creo que me ayudarás porque me comprendes, también fuiste caminante; y sabes que andando ausente, entre la ciudad y el bullicio de la gente, sólo se encuentra el silencio, tratando de buscar una mejor suerte. Gracias Señor, por darme protección en mi camino y en este lugar. Gracias por un nuevo día, aunque esté lejos de casa. Así sea.
03/03/2020

Camino para los caminantes

El Señor no crea mundos de separaciones sino que acerca los corazones, y su presencia se ve reflejada en bendiciones. Tú, Señor, haz hecho alianza con mi pueblo, para ser el Dios de nuestras vidas, y ser esperanza en las fatigas. Tú, Señor, visitas las naciones para unir a los hombres separados entre ricos y pobres, negros y blancos, buenos y malos. Tú, Señor, te conviertes en camino a seguir por los perdidos y olvidados. Tú, Señor, caminas con los que no cuentan, marchas al lado de los marginados. Porque tú, Señor, eres senda caminada por los caminante
03/03/2020

Caminar es

Caminar no es pararse es seguir hacia adelante, aunque nuestros pies descalzos se llenen de ampollas. Caminar es seguir, es mirar hacia enfrente, es decir: “adelante”; es acoger la luz que tenemos y saber que cuando llega la noche, tú, Señor, enciendes miles de estrellas. Caminar, Señor, es avanzar en valles de tinieblas, es ser buena noticia, es sobre todo, Señor, confiar. Caminamos, Señor, caminamos ligero, con el equipaje suave y la historia de nuestras vidas, que tú perdonas y olvidas; pues tu amor es más fuerte en el camino que todas nuestras deficiencias. Tu amor tiene más sabor que el mejor vino y embriaga, a los que en el camino, se fían de ti, y no se paran, pues […]
03/03/2020

Oración por los Marginados

A orillas de los ríos de otras tierras bien distantes, nos sentamos a llorar y a recordar a nuestra familia; sentimos el corazón triste y desolado, Señor Dios nuestro, y ahora, despojados de todo, sin nada, sólo nos quedas tú. Somos peregrinos en busca del pan nuestro de cada día; la tierra no tiene un lugar donde acoger nuestra pobre tienda. Día y noche, el camino se hace duro y desconocido, y el corazón de los hombres se ha congelado a la hospitalidad. Donde llegamos, Señor, nos dan trabajos duros que ellos no hacen; y hacen fiesta con nuestro folklore y nuestras costumbres. Somos el indio, el emigrante, el exiliado, el fugitivo, y nos sentimos como hoja al viento, como […]