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Mundo Misionero Migrante

Carlos Fuentes: ‘La migración no es un crimen’

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“Yo no tengo mucha información de la política estadounidense; sólo puedo decir que espero que los demócratas se comporten como demócratas en el nuevo Congreso”. La frase arranca los aplausos de un auditorio que lleva casi dos horas escuchando y celebrando a uno de los iconos intelectuales del México del siglo XX: el escritor Carlos Fuentes.

De visita en la Universidad de California Irvine, Fuentes habló sobre el problema migratorio entre México y Estados Unidos, e inició recordando una vieja broma que se hacía durante los años de la Guerra Fría. “Se decía que los optimistas aprendían a hablar en ruso y los pesimistas aprendían chino. Ahora hay una nueva broma que dice que los optimistas aprenden inglés y los pesimistas aprenden español”, dijo. “Pero la broma que yo digo ahora es: el monolingüismo es una enfermedad curable”.

Haciendo un recorrido por la historia de la relación entre ambos países, Fuentes explicó que justamente a partir del fin de la Guerra Fría el mundo entró a una nueva era en la que los temas a discutir han sido los movimientos de derechos civiles, las libertades individuales, el libre comercio y la migración, entre otros.

“Existen muchas fronteras para los migrantes del mundo globalizado de hoy, no sólo la que existe entre México y Estados Unidos”, dijo, poniendo como ejemplo a los países europeos y su relación con África. “[Pero] aun cuando las mercancías y el dinero transitan a través de las fronteras con completa libertad, las personas no pueden hacerlo”.

El escritor recordó que los tres mil kilómetros de frontera que separan a Estados Unidos de México también constituyen una separación del primer país con América Latina. “Ésta es la frontera con los mayores retos”, apuntó. “Porque somos dos pueblos y dos culturas destinadas a tomar una de la otra”.

Al señalar que Estados Unidos necesita trabajadores “para hacer el trabajo agrícola, para trabajar en el sector de servicios, en la construcción, en los restaurantes, en los hospitales”, Fuentes aseguró que estos espacios requieren de la mano de obra mexicana. “La necesidad de trabajadores está siendo reconocida en muchos países y la solución para Estados Unidos es traerlos de México. Si no, ¿de dónde los van a traer?”, se preguntó.

Añadió que los migrantes mexicanos de origen pobre llegan a este país por la necesidad de trabajo, pero que rápidamente suben en la escalera social durante la segunda y la tercera generación, muchos de ellos creando nuevos negocios. “Ellos han probado ser ciudadanos ejemplares de los Estados Unidos”, afirmó.

Sin embargo, Fuentes también abordó la otra parte. “La gran pena que siento es que en México no hemos hecho lo suficiente para mantenerlos con nosotros […] No pretendo excluir a México de su responsabilidad de no proveer de empleo a nuestros trabajadores. México necesita caminos, presas, puentes, escuelas, extender la educación, extender el crédito”, comentó. “Y está abandonando a una fuerza de trabajo que necesita”.

“Tenemos un sistema que sostiene a la mitad de la población a expensas de la otra mitad”, añadió al referirse al más de 50% de la población de ese país que vive en condiciones de pobreza, “pero no habrá desarrollo sin la otra mitad”.

El escritor también manifestó su repudio al hecho de que las autoridades mexicanas celebren que las remesas de Estados Unidos hacia México, que el año pasado llegaron a los 21,000 millones de dólares, sean la segunda fuente de ingreso del país. “A mí me da pena que al gobierno no le dé pena”, dijo.

Con respecto a la posibilidad de una reforma migratoria en Estados Unidos que beneficie a los mexicanos indocumentados en este país, Fuentes manifestó su simpatía por la iniciativa McCain-Kennedy, aunque externó su rechazo a la idea de una amnistía.

“Creo que es un serio error confundir una ofensa con un crimen”, dijo. “No comparto esta idea de la amnistía porque implica perdonar un crimen y los migrantes no son criminales”. Por esta razón, dijo, la solución sería otorgar permisos de trabajo a quienes ya se encuentran en territorio estadounidense, así como regularizar por ese medio el ingreso de mano de obra en los años por venir.

“Tiene que haber migración con una política de empleo y esto no es un asunto unilateral”, apuntó, y recordó que los mercados laborales globales aceptan las reglas del intercambio internacional, incluidos los trabajadores. “Ningún país puede ir solo, ninguno puede lograr por sí mismo la solución de sus problemas”. Y para la comunidad migrante, envió un mensaje. “Lo que pueden hacer los migrantes es hacerse oír; la palabra más fuerte es unión. Si se unen su voz se oirá más fuerte”.

Al ser cuestionado sobre la situación política en su país, Fuentes lanzó un comentario indirecto para Andrés Manuel López Obrador, ex candidato de la izquierda a la presidencia de México y quien ha llamado a desconocer a las instituciones electorales del país por la existencia de un supuesto fraude.

“Nos costó una lucha muy fuerte y mucha sangre crear las instituciones. Hoy hay instituciones, aunque pueden ser perfectibles, pero no se van a sustituir por el eslogan o la voluntad de un hombre”, dijo enfático.

El escritor consideró que el problema más grande en México es la violencia y el crimen organizado y que “resolviendo eso, lo demás puede empezar a solucionarse”. ¿Cómo lograrlo? “Eso se lo dejo a Felipe Calderón”, dijo refiriéndose al presidente electo de México, de quien añadió que tendrá como uno de sus mayores retos lograr la aprobación en el Congreso mexicano de las reformas estructurales para el país.

Sin embargo, al final, se manifestó optimista con respecto al futuro mexicano. “Yo espero mucho de México; hay muchos problemas, pero históricamente siempre sale a flote como un corcho”.

Fuente/Autor: Eileen Truax/La Opinión

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