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Mundo Misionero Migrante

Cáritas Turquía acoge a los refugiados iraquíes

27 de enero de 2020

ESTAMBUL, Turquía

Al visitar este país, Benedicto XVI podría apreciar la movilización de Cáritas Turquía para acoger a miles de familias iraquíes, en buena parte cristianas caldeas, refugiadas a causa de la violencia.

No se trata de algo nuevo, pues Cáritas Turquía ofrece acogida a los refugiados iraquíes desde la primera guerra del Golfo en 1991.

En primer lugar, presta ayuda sanitaria a todos los iraquíes que lo necesitan. En segundo lugar, facilita asesoría jurídica para presentar una petición de asilo en países como Canadá, Australia, Estados Unidos, u otros países que están dispuestos a acogerles.

Ahora bien, desde el inicio de la segunda guerra, en 2003, los países que recibían a iraquíes y las mismas Naciones Unidas han endurecido sus criterios de acceso al estatuto de refugiado, según denuncia el semanario «France Catholique» en su última edición.

Al mismo tiempo, la situación en Irak, en particular para los cristianos, se ha hecho cada vez más peligrosa. De este modo, Cáritas Turquía ha tenido que atender a refugiados que ya no están de paso, sino que podrían quedarse en este país durante años.

Se trata de personas sin seguridad social, sin derecho a la educación, que han sido víctimas con frecuencia de la violencia o de amenazas, y que constituyen ya una de las comunidades católicas más grandes de Estambul.

En su servicio de asistencia jurídica, Cáritas ha registrado como refugiados a más de 600 familias ante las autoridades turcas, ante las Naciones Unidas y ante las embajadas. Este servicio cuesta al año unos 80.000 euros.

La asistencia de Cáritas a los refugiados incluye servicios sanitarios durante su residencia temporal en Turquía. Cada año destina 20.000 euros para subvencionar sus gastos médicos (hospitalización, tratamientos, análisis, medicinas).

Cáritas ofrece formación a los muchachos iraquíes refugiados de 15 a 17 años. Además de la educación escolar, propone talleres de jardinería, de corte y confección, de bisutería, etc. Este proyecto tiene un presupuesto de unos 30.000 euros, con los que no logra responder ni mucho menos a la demanda.

Cáritas promueve además un Grupo de Solidaridad con las Mujeres Refugiadas, que busca mejorar la situación social y psicológica de niñas y mujeres iraquíes refugiadas. El proyecto promueve cursos de formación, fiestas familiares, gracias a la generosidad de siete voluntarias de Cáritas.

Gracias a la comunidad salesiana, bajo la dirección del hermano Benjamin Puthota SDB, se puede garantizar la educación de los niños en unos locales del vicariato apostólico de Estambul, que se encuentran junto a la oficina de Cáritas. El hermano Rodolfo Antoniazzi SDB por su parte dirige el Centro Juvenil. Estas iniciativas impiden el que los niños acaben en la calle.

Estos dos proyectos educativos son financiados por la familia salesiana y por sus bienhechores en todo el mundo.

Fuente/Autor: Zenit

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