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Editorial

Algo Normal

27 de enero de 2020

Algo normal…

Ayer vi a un hombre y… se me hizo normal.
Vi que tenía una nariz y… me pareció normal.
Volví a mirar y me di cuenta de que el tal señor tenía una boca y…
se me hizo normal.
De pronto me di cuenta que mi concepto de normalidad sobre
un ser humano era aquél que contenía tales características: dos ojos,
una nariz, una boca y que caminaba… Eso era una persona normal.
Más tarde, caminando por la calle, vi a unos niños descalzos,
sin tener que comer y me pareció normal. En otro lugar observé a un anciano harapiento, durmiendo en la calle y se me hizo normal.
Me pareció normal ver a los bomberos voluntarios levantar el cuerpo de un hombre baleado, víctima de la extorción.
Lo mismo me sucedió cuando encontré a dos jóvenes drogadictos peleándose. Ya me pareció normal ver gente destruyéndose con la droga y el alcohol, tan normal como ver a un hombre con dos ojos, una nariz y una boca. Y me pareció normal la contaminación del ambiente, los ríos sucios de nuestras barrancas, el ruido y el humo que echan los camiones de mi ciudad.
Las noticias de la televisión: violencia, erotismo, consumismo y vanidad… ¡la contaminación de las mentes también es algo normal!…
Si vieran que también me parece normal que los padres abandonen a sus hijos, que haya madres solteras, que muchos guatemaltecos tengan que emigrar al Norte, que el mundo viva sin Dios… Que la música nos hable de sexo, que los hombres sean corruptos, que sea normal divorciarse, mentir, engañar…
tan normal como tener dos ojos, una nariz y una boca.
Hemos contaminados nuestras mentes, hemos callado nuestra conciencia.

Un Padrecito que trata de ser anormal.
– Padre Román –

Fuente/Autor: Padre Román

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