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Rincón Vocacional

“Progre” ¿por convicción o por obligación?

27 de enero de 2020

Tradicional, igual a anticuado. Crecí con esta pseudo-verdad, la defendí y me dediqué a demostrar que lo nuevo siempre brinda libertad y progreso. Después me di cuenta que la idea no era mía, que los jóvenes estábamos casi empujados a creer esto: nos habíamos construido una verdad de circunstancias.

El tema lo platiqué con Santi. Santi tiene 28 años. Vive en Pamplona y desde que logró su “independencia” está con su novia. A los 26 pudo dejar el hogar familiar porque, como él dice: “antes imposible, macho”. No pudo vivir lo “tradicional” (o sea anticuado) que es salir de casa con los estudios terminados, encontrar un trabajo honesto, tener un proyecto claro y contraer matrimonio con la persona a la que se ama.

A Santi no le salieron así los planes y no está seguro de estar listo para ellos. No sabe si tiene el trabajo correcto y si ella es la mujer de su vida, si es el momento de reforzar sus convicciones religiosas, si debe pensar en tener hijos y educarlos según los valores.

Y en este momento crucial de decisiones, parece que el entorno social le estrangula para que opte por lo “progre”. No hay facilidades para encontrar vivienda y así formalizar un compromiso con el matrimonio. No se garantiza el apoyo para tener hijos y menos para educarlos. Son estruendosos los gritos contra el sacrificio, el compromiso para siempre y la religiosidad. En fin, se pone en bandeja el fracaso matrimonial y el proyecto de vida.

¡Qué bueno, Santi! Me dio tanto gusto saber, tiempo después, que Santi se había decidido por la coherencia, por sus valores de siempre. Santi se casará por la Iglesia, planea tener los hijos que vengan, retomará su práctica religiosa y comenzará a tomar un curso en la escuela de padres.

Así es, cometerá la osadía de remar contra corriente. No por preservar lo de antes. No porque lo tradicional sea lo bueno y lo progre lo malo. No por la moda o por las presiones. Sino solamente por defender su integridad de hombre que opta por lo verdadero, por lo responsable, por lo duradero, por lo que vale la pena, ¡cueste lo que cueste!

El paso de lo “progre” a una vida más libre, no es arte de magia. Hay que buscar ayuda, sincerarse y dialogar a corazón abierto con el futuro, consigo mismo. Se trata de una elección de vida, así como Séneca lo proclamó: “Todos meditamos sobre una parte de nuestra vida, casi nadie sobre toda ella en conjunto”.

Hacer la opción es invertir en lo profundo y estar dispuesto a la renuncia. Las cadenas no caerán sin la fuerza del ideal. Ése que a veces exigirá un cambio de entorno, el ser criticado o incomprendido por los otros. Ese ideal reclamará el coraje de vivir. Porque hoy en día lo valiente es ser coherente, lo brioso es acogerse a eso que no pasa: el hombre.

No seamos “progres” por obligación. ¡Seamos hombres por convicción!

Fuente/Autor: Carlos Felipe Padilla

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